Las muñecas del junior

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Mientras los hombres colombianos -que con frecuencia son más machos que varones- sigan teniendo el poder en todo, seguiremos viendo la utilización de la mujer como un objeto en donde lo único que realmente importa es ser joven, flaca, linda, y de paso blanca -como acaba de suceder en Barranquilla-. Porque si es negra y exuberante, se sale del modelo que pide el cliente, que en nuestra cultura significa satisfacer al mismo. Esto no es nada nuevo pero está adquiriendo elementos adicionales que deben analizarse.

 

En Estados Unidos desde tiempos inmemoriales, los equipos deportivos tienen grupos de niñas que actúan como porristas para animar a los fanáticos del deporte. Sus habilidades son ser gimnastas, y claro que la mayoría son bonitas.

 Aquí que todo lo copiamos, también han existido estos grupos de jóvenes que animan los partidos, especialmente de futbol que es el deporta nacional, aun en Barranquilla, donde personalmente creía que esa posición la ocupaba el béisbol.

Pero resulta que ahora han surgido dos hechos adicionales que refuerzan la idea de que esos valores que ignoran las cualidades que toda mujer tiene distintas a su belleza, lejos de desaparecer entre las nuevas generaciones, se refuerzan. Es decir, en Barranquilla, por lo menos quienes manejan el deporte y el equipo que hace vibrar a los barranquilleros, (el Junior), mantienen y fortalecen esos valores patriarcales.

Cambiar el nombre de Porristas del Junior por Modelos del Equipo, implica aproximaciones muy distintas. Como son muñecas tienen que seguir ese patrón y fuera de 'modelar' no tienen que tener otras habilidades distintas a posar, ante un grupo de seguidores del Junior, mayoritariamente hombres. Es decir, la animación del partido es lo de menos, dejó de ser lo importante.  Ahora de lo que se trata es de darle gusto a los señores mostrándoles niñas lindas, es decir jovencitas, como objetos. Es importante recordar que los objetos se descartan cuando dejan de cumplir su función, precisamente el concepto más primitivo que se puede tener sobre las mujeres. 

Pero la historia de las Muñecas del Junior no termina ahí. Ahora resulta que también existe la discriminación racial, que fue lo denunciado por Shirly Salgado (una negra barranquillera, linda y voluptuosa), sobre cuya exclusión, no tuvieron nada que ver las directivas del equipo.

Supuestamente fue iniciativa de la mujer que las organiza y que según afirman es la que decidió el prototipo de muñeca que puede entrar a ese exclusivo grupo del equipo barranquillero por excelencia. Perdóneme, pero esto es difícil de creer porque si fuera cierto ya le habrían pedido la renuncia a quien tomó la decisión.

Entre otras, por el ruido que se armó y que no le conviene al equipo y menos a sus dueños.

De manera que además de usar a estas niñas para que se exhiban, resultaron racistas. Parece un chiste no solo en Barranquilla sino en la Región Caribe y en el país. Para que se enteren los blancos, Colombia es la sociedad latinoamericana donde se dio la más clara mezcla de razas; todos tenemos, en distintas proporciones, sangre indígena, española y negra, sobre todo en el Caribe y el Pacifico. La recomendación es la siguiente y es muy fácil: quítense el sello de machistas y además de racistas, y  para ello lo mejor que puede hacer el Junior es volver a las porristas simplemente las animadoras de los partidos, y dejar que todas nuestras mezclas raciales estén representadas en este grupo de niñas.  

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