Algunas recomendaciones patrióticas

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

e-mail: [email protected]

La Constitución Nacional  de 1886, establecía en su menú, lo que se llamaba el clientelismo, en que se miraba al mejor político, que repartía burocracia a diestra y siniestra y se parcelaban, el poder de los empleos públicos, con la seguridad de que eso se iba a reflejar en votos  y así se vivió durante 105, años. La Constitución política, de 1991, nos trae otra fórmula, y que también ha dado entrada a la corrupción, como es la aplicación  de los contratos.

 

El político, dominante, busca  para sus amigos, personas naturales o jurídicas que les adjudiquen contratos, para poder lograr un porcentaje destinado  para ellos  y sus campañas políticas.

Hoy únicamente se habla de contratos y los gobernantes de turno,   buscan a sus personas    para darle contratos  con la obligación de darles a ellos un porcentaje que oscila entre el 30 y el 40%, lo que provoca sobrecostos en las obras y muchas veces, obras  que no resisten el paso del tiempo  y se debe volver a otro contrato. Aunque el derecho penal,  castiga  la contratación pública sin el lleno de los requisitos legales, pensamos que el legislador debe agregar otro ingrediente mas, de carácter anticorrupción, y que sería por parte del contratista  hacer una declaración publica ante notario, y bajo la gravedad del juramento, de que no se le ha  exigido, participación porcentual alguna  y también de que no ha ofrecido, al contratante suma alguna; este sistema aliviaría en gran parte, que el gobernante, tenga en los contratos  una fuente para enriquecerse en forma ilícita,  basta únicamente , que se surta la ley, y se agregue ese ingrediente del juramento, en todo contrato público.

Otra recomendación que haríamos, es que los gobiernos de turno  y en especial el actual con el que nos identificamos políticamente, ha permitido, que las entidades privadas  que manejan los servicios públicos, eleven los precios, como se viene haciendo en energía  y agua. Un mecanismo oficial  seria  que una entidad  como la que maneja  las regalías, y para que estas en su totalidad, no vayan a engrosar  el reparto corruptivo, entre los gobernantes de turno, que se fije por ley, un determinado porcentaje,  que se les entregue  a esa entidades de servicio público, para que abaraten los servicios, como subsidio ya que si baja el costo de los servicios, la empresa privada  pude montar  empresas que ayudarían  al empleo, y habiendo mas empleo, debe haber mas bienestar.

No olvidemos que nuestra constitución dentro de los principios que deben gobernar el Estado, debe estar el de propiciar el bienestar y la prosperidad de todos los habitantes. Las regalías deben ser para eso, en un porcentaje  que señalaría la propia ley, ya que la Constitución de 1991, dentro de su economía neoliberal que propicio el gobierno de Gaviria, entregó a estas entidades privadas  el ejercicio y cobro de los servicios públicos, hoy considerados como un derecho fundamental.

Por: Alfonso López carrascal
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