El Vaticano como estado de reconocimiento internacional

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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No hay discusión alguna en cuanto a que El Vaticano es un Estado independiente que pese a su territorio reducido (44 hectáreas) y su exiguo número de habitantes (No sobrepasa los 1000) posee un Ejército propio para su defensa y la de su Jefe de Estado, en este caso el Sumo Pontífice. Tiene también  Embajadores de todas las naciones acreditados ante la Santa Sede. Es una Ciudad Estado, por cuanto coincide la ciudad con el Estado en su área como tal.

 

Se considera al Vaticano como sujeto  del derecho internacional con todos los derechos y obligaciones que en el ámbito internacional ello implica. Y la Santa Sede en igual forma es un actor internacional de alta relevancia. En cabeza del mismo líder está la iglesia católica y el Estado de la ciudad del Vaticano, es decir una misma persona El Papa ejerce el poder temporal del Estado Ciudad del Vaticano y el poder espiritual relacionado con los 1000 millones de feligreses que profesan la fe católica.

Tanto la Santa Sede como el Vaticano tienen la capacidad de firmar tratados internacionales, adherirse a Convenciones internacionales y participar en conferencias internacionales. En todos los países el decano de los Embajadores es el Nuncio, esto es el Embajador o Representante diplomático del Papa.

La frontera la determinan las murallas que la rodean. Conserva desde su creación como Estado a partir del Tratado de Letrán en  1929 su himno, su bandera, su moneda,  su lengua propia cual es el latín, su periódico el Observatore Romano, su Radio Vaticano, su Banco y  su propia nacionalidad. A propósito de ésta última, se pierde tan pronto como se deja el trabajo. La permanencia laboral dentro del perímetro del Vaticano es la que permite y define que sea o no de ese Estado.

Desde 1984 el Vaticano es considerado como un Estado patrimonio natural y cultural de la humanidad. Ciertamente es un Estado sui generis por múltiples razones, entre otras grosso modo las siguientes: El Jefe de Estado es simultáneamente el Jefe de la Iglesia Católica y en tal condición dispone de las tres ramas del Poder: la ejecutiva, la  legislativa y la judicial. No disfruta de mar pero con su bandera sus barcos podrían navegar el mundo. Pero no ejerce este derecho. El Vaticano es igualmente la sede de la iglesia católica.

Su Ejército es una fuerza  militar especial, constituida por 110 soldados de élite, comandados por un Capitán, un Teniente y dos Subtenientes y un oficial ayudante. Todos son  entrenados por el Ejército suizo y de nacionalidad Suiza. De ahí que se denomine "La Guardia Suiza". Durante siglos han estado al servicio exclusivo del Papa.

Su instrucción militar es como la de los Marines americanos o los Lanceros colombianos. La ceremonia de nuevos miembros de la Guardia Suiza, es presidida por el Santo Padre. Se trata de un ritual sagrado y solemne el cual se celebra el 6 de mayo de cada año. Esta fecha es importante dado que conmemora la masacre de 147 guardias que se sacrificaron para salvar al Papa Clemente, quién merced a esa resistencia de 8 días de esos soldados suizos logró protegerse y huir.

Es el Estado más pequeño pero el más grandioso en obras de arte recogidas por la iglesia. De los Estados diminutos verbigracia Andorra, Mónaco, Malta, San Marino y Liechtenstein es el de mayor  movimiento turístico, pues son 15 millones de turistas que lo visitan al año.

Conviene señalar que a pesar de que su extensión es mínima y sus habitantes contados con los dedos de la mano, registra la tasa de delincuencia más alta del mundo  con mil delitos al año y la edad más baja para el consentimiento sexual de toda Europa, toda vez que allí se pueden tener relaciones sexuales con un niño o con una niña de 12 años de edad.

Es el sitio en el orbe donde existen per cápita más helipuertos y cadenas de televisión. La basílica de San Pedro es la iglesia cristiana de más espacio interior. Hay palacios,  estatuas, jardines y fuentes.  Su Museo es su principal atracción. La capilla Sixtina  y la escultura de La Piedad obras de Miguel Ángel, y las pinturas de Da Vinci y Rafael son las que causan más impacto.

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