La verdadera consulta

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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

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Los últimos hechos políticos de ésta semana en Colombia, relacionados con la aprobación en las Comisiones Constitucionales del Congreso de la República, de la convocatoria a los ciudadanos para refrendar los acuerdos que eventualmente se llegue con las Farc, mediante un Plebiscito, nos facilita generosamente la oportunidad de seguir desarrollando el tema que dejamos planteado en nuestro anterior escrito ("réquiem por un plebiscito"), cuyos términos se han mantenido, desde que se iniciaron las conversaciones hace tres años, casi en la clandestinidad, como los propios actores armados.

 

 Como queda dicho, todos los colombianos, o al menos la mayoría, deseamos la paz, por lo que la pregunta no es esa, si se la quiere o no, y a eso se contrae la consulta en las urnas el próximo año. El profundo malestar se genera cuando, todo indica que será  así, el pueblo votará  desconociendo los términos de los acuerdos logrados, porque el gobierno colombiano no se tomará la molestia de ilustrar sobre lo acordado.

Situación que se torna más sospechosa, cuando las mayorías que acompañan al Presidente Santos en el parlamento, flexibilizaron considerablemente los requisitos para dar vía a este mecanismo constitucional de consulta popular, ya que de 17.5 millones de votos exigidos en la actualidad, se ha reducido sólo a 4.4. millones , para que sus resultados tengan eficacia jurídica ,pero  su mayor grado de exasperación se nota al disponerse que esa elasticidad aplique solo para esta oportunidad, y no para  consultas plebiscitarias que puedan hacerse en el futuro. Los enemigos del proceso han señalado que los acuerdos significan una entrega en bandeja del país a las Farc en lo político, en lo económico etc, y de allí la enorme susceptibilidad que ha acompañado el proceso y que se agudiza a medida en que se anuncia su finalización.

Pero por fortuna, en el último minuto, en el proyecto de ley a que se ha hecho referencia , se  logró introducir un artículo que a nuestro modo de ver, será , esa sí, la verdadera consulta anticipada, si, como lo esperamos, logra sobrevivir a los debates que deben darse los próximos días, ya que la ciudadanía podrá conocer y digerir el espíritu de los acuerdos.. Tiene que ver con la obligación por parte del gobierno  de divulgar el contenido íntegro, del que se ha llamado Acuerdo Final para la Terminación del conflicto y la construcción de una Paz estable, por todos los medios disponibles, cartillas, diarios, emisoras, redes sociales, con un plazo de anticipación mínimo de un mes a la celebración de la votación popular.

Escenario que abre la puerta a posibilidades insospechadas, como la de que el plebiscito no alcance ni siquiera ese mínimo dispuesto, en cuyo caso el Presidente Santos, y así lo acaba de reconocer  "estaría en serias dificultades ", y por qué no ante  la propia posibilidad de su renuncia al poder.  Los sectores  más suspicaces dicen encontrar allí la respuesta a tanto secretismo, y al  porqué de la insistencia oficial de convocar a un plebiscito sin mayores requisitos, pero lo que es peor, como hemos insistido, en desconocer qué es, en esencia, lo que se va a votar.

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