Mototaxismo: el debate pendiente

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

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Las alteraciones de orden público que ha vivido Barranquilla por cuenta del Decreto que controla el mototaxismo, ameritan un debate serio, objetivo y tranquilo para encontrarle salida a una situación tan compleja. La responsabilidad del alcalde Char frente a esta situación va más allá de los límites de la cuidad. El mototaxismo es una realidad en toda la región Caribe y lo que suceda en Barranquilla se multiplicará por toda la región.

Sin embargo, debe reconocerse que no es nada fácil encontrar una salida de corto plazo a una situación que tienen raíces profundas en problemas de largo plazo. Para empezar, sí hay una gran responsabilidad de las autoridades locales y nacionales. Como en Bogotá no es aún un problema, para muchas autoridades nacionales simplemente no existe.

Prueba de ello fueron los fracasados debates sobre el tema que se trataron de hacer en el Congreso de la República, que no despertaron el interés de los líderes políticos ni del mismo gobierno de Uribe. En eso tienen razón las regiones: la agenda pública sigue siendo muy centralista, pero en eso, también tienen la culpa los funcionarios locales y sus representantes en Bogotá que no se hacen escuchar.

Con semejante problema en Barranquilla, sus representantes tienen tiempo para echarle flores al periódico El Tiempo en sus 100 años, pero no usan sus posiciones para pedir apoyo nacional en la búsqueda de alternativas.

En lo que todos, especialmente los locales, se equivocaron, fue en dejar crecer el mototaxismo sin entender este fenómeno y actuar en consecuencia. Finalmente se ha entendido que está íntimamente vinculado a la falta de alternativas de trabajo, al desorden y costo del transporte público, y a la inmensa pobreza de esta parte del país.

Es en este punto donde el debate está pendiente. Colombia, y en particular la región Caribe, no pueden seguir descubriendo su pobreza sólo cuando hay tragedias como el invierno o problemas como el del moto-taxismo. Más del 60% de los 2.3 millones de damnificados por el invierno están en esta parte del país, lo cual es un reflejo de que allí se concentran los pobres, la precariedad de las obras públicas y el robo de los recursos públicos, como en el caso de Dragacol.

Para sorpresa de muchos, los marginados, en este caso el moto-taxismo en el sector transporte, se están revelando y esto requiere concertación, pero sobre todo soluciones de corto plazo que permitan encontrar salidas permanentes a estos miles de individuos que tienen que tener alternativas para vivir. ¿Que los van a poner a estudiar? Perfecto, ¿pero, cómo comen ellos y sus familias? ¿Con becas? Y después ¿dónde los emplean, cuando el único sector creciendo rápidamente es otro lleno de informalidad y de injusticias como el minero?

A raíz del anterior artículo, se darán reuniones con productores de motos, y espero con usuarios, para poder ayudar a este debate que es impostergable. Hay que limpiar el mototaxismo y entender sus problemas y sus contribuciones. No todo es malo y no todo es bueno. Para iniciar el análisis es necesario conocer el Decreto-que no se encuentra- y abrir puertas con el Gobierno Local y Nacional. Barranquilla no se puede equivocar porque se vendrán olas de protestas en ciudades vecinas. Créanme. Por esto hay que ayudar a entender mejor la situación de los moto-taxistas; quitarles las malas influencias, si existen; regular su funcionamiento y encontrar salidas reales e inmediatas a esa población. Pero nada justifica la violencia.

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