Nuevos aires políticos en Argentina

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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En las elecciones que acaban de celebrarse en Argentina, se sucedió aquello que en una columna pasada había vaticinado, en cuanto que Daniel Scioli candidato oficialista se iba a segunda vuelta y que el Peronismo recalcitrante, sectario y fanático ha venido decreciendo. Como están las cosas la posibilidad de que el exalcalde de Buenos Aires Mauricio Macri, llegue a la Presidencia de la República, ahora sí se está perfilando y por consiguiente podría plasmarse en una realidad política.

 

Ciertamente es el Peronismo moderado en cabeza de Sergio Massa, quien obtuvo la tercera votación, el que va a definir la contienda Presidencial. Él ha manifestado su intención de que sus seguidores acompañen a Macri. No en forma explícita, pero sí ha dicho: "Yo no quiero que gane Daniel Scioli".

Su fuerza política es indiscutible, toda  vez que alcanzó 5 millones de votos. Se encuentra reunido con sus asesores, a efecto de presentar unas propuestas a los candidatos finalistas y muy seguramente éstas las aceptará Macri y serán parte de sus postulados de campaña.

Por lo que se refiere a la Provincia de Buenos Aires, ahí sí hubo en ésa la más importante Gobernación un batatazo como suele decirse en el lenguaje hípico, por cuanto era una plaza de dominio kirchnerista, donde precisamente gobernaba el actual candidato a la primera magistratura Daniel Scioli.

Allí ganó Maria Eugenia Vidal una joven profesional, de sensibilidad social, de clase media, trabajadora incansable y apasionada activista. No hay que olvidar de que su elección produjo un evidente impacto político, pues esa la Provincia de Provincias en Argentina, era un  baluarte electoral de los Kirchner.

Sin  mucho carisma. Goza de mucha popularidad, por el hecho de que recuerda a menudo a Evita comoquiera que su  Abuela recibió protección directa de ella. Razón por la cual  en sus discursos  comenta: "Me siento muy cerca de los ideales de Perón y  Evita".

Derrotó y dejó con los crespos hechos a un favorito cercano a los Kirchner Aníbal Fernández de quien decían que su victoria estaba asegurada. Alcanzó 3.500.000 votos, de tal suerte que sin duda su papel en la elección de Macri será  en la misma forma que Massa de singular trascendencia.

La conclusión de este debate y la última fase con miras a la elección presidencial, nos presenta un hecho sui generis, consistente en que definitivamente en materia política en Argentina todo sigue girando en torno del Peronismo. Es de anotar que hay un desplazamiento hacia el centro y hacia la derecha.  Todas son tendencias peronistas, es decir después de 70 años sigue imperando la fórmula de  los descamisados, de los obreros, del pueblo que recuerda con sincero afecto, reconocimiento y gratitud a su General Perón y  también a esa líder Evita.

La masa, la gente de menores recursos, es decir el verdadero vulgo, recuerda algo que no se olvida, cual es que sus reivindicaciones sociales, sus derechos laborales, su techo, sus posibilidades de educación, las consiguieron en los gobiernos de Perón. Así haya habido demagogia y populismo en sus gobiernos, la verdad es que fue un gobernante que vivió, funcionó y se untó de pueblo, de tal manera intensa de que aún está en lo más hondo de los corazones argentinos.

Desgraciadamente quiso darles tanto a sus clases obreras como él las llamaba, que produjo desaceleración económica, crisis sociales, polarización entre pobres y ricos. Naturalmente los acostumbró al Estado Bienestar, el cual no resiste y estalla,  incluso teniendo unas finanzas relativamente manejables, ya que llega un momento en que colapsa la hacienda pública y se desbarata ese andamiaje de subvención, de ayuda,  de darles todo a los menos favorecidos.

Sin embargo a diferencia de los Regímenes comunistas, que crean miseria, el Peronismo proporcionó tanto a su pueblo, que perennemente será recordado como el mandatario que impregnó el alma argentina.

En cambio en Europa Central y aquí en América los recuerdos de esos gobiernos totalitarios son absolutamente funestos, sobre todo porque fueron, han sido y son  crueles, cercenan las libertades y sojuzgan a sus pueblos, motivos de sobra para que no quieran ni siquiera que los vuelvan a mencionar. Miremos nuestros vecinos y los cubanos, cuya situación crítica tiende a empeorarse, particularmente en la violación de los derechos humanos.

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