La persistencia como factor y cualidad en la eficacia

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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Para lograr un objetivo, se requiere claridad en aquello que se quiere, disciplina en hacer lo necesario para lograrlo. No aflojar ni decaer o desistir cuando se presentan dificultades, tropiezos u obstáculos.

 

Ahí en ese momento crítico es cuando es preciso poner de presente la persistencia en el esfuerzo, el continuar sin cesar en las actividades tendientes a alcanzar el logro, el tener la fe acrecentada, una actitud positiva y aprovechar al máximo el tiempo. Todo ello en orden a que las cosas se den y se materialice después de un lapso, la meta deseada.

En múltiples oportunidades la persona talentosa, idea algo, formula su estrategia, y actúa conforme a los parámetros marco de referencia y ejecución. Empieza a caminar hacia esa finalidad; pero encuentra un impedimento y lejos de continuar con mayor ímpetu, baja la guardia y a veces se olvida de su propósito.

En esos instantes la persistencia es definitiva, con miras a no desfallecer sino por el contrario rearmarse de valor, hacer una reingeniería y como dicen vulgarmente echar para adelante.

Aquí es cuando hay que tener en cuenta el discurso más corto pero el más  célebre de Winston Churchill pronunciado en la ceremonia de graduación de cadetes en la Academia Militar de Sandhurst su Alma Mater cuando expresó: "Nunca, nunca se den por vencidos. Nunca se den por vencidos en nada que sea grande o pequeño, sublime o trivial. Nunca se den por vencidos. Nunca, nunca, nunca". Es de resaltar que ésta es una de sus últimas disertaciones. Ya estaba nonagenario y enfermo. Sin embargo su vitalidad mental seguía siendo sorprendente y admirable.

Otra sentencia de Churchill que refleja sus ganas siempre de persistir es aquella que tiene que ver con la participación del Reino Unido en la segunda guerra mundial. Hizo la siguiente referencia: "La guerra es horrible, pero la esclavitud es peor".

Un escritor que dejó translucir sus inquietudes sobre la persistencia fue Rudyard Kipling, quién dijo en alguno de sus poemas: " Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir, cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debas, pero nunca desistir".

Todos los grandes triunfadores han tenido caídas, fracasos y reveses, pero para ellos como para los japoneses, esas son lecciones y aprendizajes o mejor aún oportunidades.

Muchos de los políticos destacados, empresarios exitosos, militares de valía, profesionales distinguidos y deportistas de talla mundial, no han sido los más inteligentes, ni los más estructurados, ni los más hábiles, ni los de más carisma. Son aquellos cuyo mérito primordial ha sido la persistencia, la perseverancia, la constancia, la seriedad y la disciplina.

Otro ingrediente de suma importancia al lado del hecho cierto de estar ensimismado con la persistencia, es tener fe plena y permanente, toda vez que con ella, quedan extinguidos los temores y  las dubitaciones. De esa manera se le da consistencia al proyecto que se tenga en mente.

La anterior aseveración se corrobora y se sintetiza en una frase del dramaturgo Inglés Charles Udall, quien afirma" aquél que pierde dinero pierde mucho. Aquél que pierde un amigo pierde más. Pero aquél que pierde la fe, pierde todo".

Otro elemento que ayuda y permite que se alcance la eficacia en los logros es el manejo del tiempo, dado que debe haber tiempo para todo. Tiempo para leer,  para ver los amigos y los enfermos. Tiempo para divertirse, para reír y para pensar. Tiempo para trabajar y practicar un deporte o al menos para hacer ejercicio. Tiempo para orar y para meditar. Tiempo para amar y ser amado. Tiempo para estar con la familia, para ver cine en casa o en el teatro.

Hay que procurar que el tiempo alcance y sea productivo. Nunca decir es que no hice esto o aquello porque no tuve tiempo. No hay disculpa valedera en esta materia. Es cuestión de organización y planeamiento. Siendo así el tiempo se constituye en herramienta de efectividad en las actividades profesionales y personales.

Esta suma de condiciones humanas, dentro del equilibrio, la mesura y la pasión por lo que se hace es lo que da lugar al triunfo en todas las esferas de la vida.

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