El poder de las decisiones

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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En mi libro "el poder de las decisiones" insisto en las características de una buena decisión.

 

Hoy quiero volver sobre este tema, porque considero que saber decidir es fundamental para poder realizar de manera plena el proyecto personal de vida, ya que la vida no es más que la acumulación de las decisiones que hemos tomado. Quien decide mal no puede ser feliz. ¿Qué caracteriza una buena decisión?

1. Se entiende que toda decisión exige una renuncia. Elegir es escoger una opción entre varias y al tomar una estás dejando de lado las otras. Muchas veces fracasamos porque pretendemos tenerlo todo y nos olvidamos de renunciar. Nadie lo puede tener todo.

Sin posibilidades de escoger no hay una verdadera decisión. No podemos dejar que nos manipulen llevándonos al terreno de escoger entre dos opciones malas. Las opciones que se nos presentan tienen que ser válidas y posibles. Es un privilegio humano saber renunciar.

2. Las buenas decisiones son sentí-pensantes. Es decir, al decidir tengo en cuenta mi sentir y mi pensar. No se puede ni minimizar uno ni maximizar el otro.

Es necesario que tanto la cabeza como el corazón aporten lo que saben y sienten para que la decisión responda a lo que se vive integralmente y no a una sola dimensión de nuestra estructura antropológica. Al corazón hay que iluminarlo porque a veces es ciego, y a la cabeza hay que llenarla de vitalidad porque a veces es muy fría.

3. Toda decisión ocasiona una reacción que tenemos que enfrentar. Sin responsabilidad no hay buenas decisiones.

Ser responsables implica asumir y resolver las consecuencias que mis decisiones generan. Algunos deciden improvisando y luego no quieren asumir todas las consecuencias que generaron.

Quien decide tiene que tener previsto cuales son las posibles consecuencias que va a ocasionar. Si te sorprenden las consecuencias es que decidiste de manera equivocada.

4. Somos seres que coexistimos con otros. Al decidir tenemos que tener en cuenta a los demás. No estamos en una isla solos en la que nada de lo que hagamos ocasiona problemas a otro.

La indiferencia nos está matando, nos hemos olvidado de pensar en el hermano.

Necesitamos tener compasión al decidir, esto es, sentir al otro para decidir en función de todos y no solo de nuestros caprichos. Ten cuidado de dañar al otro deliberadamente al tomar una decisión.

5. Es necesario decidir desde nuestra relación con Dios. Su luz, fuerza, amor, paciencia son necesarias al decidir. Quien se abre a Dios es capaz de tomar decisiones coherentes y válidas aunque dolorosas y poco populares. El Espíritu Santo nos ayuda a saber discernir para actuar de la mejor manera.

Es necesario orar antes de decidir, pedirle a Dios, que nos muestre el mejor de los caminos para hacer las cosas de forma inteligentes.

Estamos en tiempo de decisiones. Tenemos que pensar bien, ser valientes y decidirnos por la que consideremos la mejor opción.
No podemos dejarnos llevar por los caprichos, ni por los miedos, ni por los intereses egoístas. Sino que tenemos que saber decidir para luego estar felices de lo que hemos decidido.

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