Sustituir importaciones

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Por invitación de la FAO, la semana pasada tuve la oportunidad de asistir al 10º Congreso Brasilero de Algodón, en donde se reunieron más de 1600 productores de América Latina y África.

 

En la instalación del evento, el señor João Carlos Jacobsen, presidente de Abrapa, (Asociación Brasilera de productores de Algodón), afirmó que ellos, en cuatro años pasaron de ser importadores de algodón a ser el 3º exportador del mundo. La cosecha del 2014/2015 tuvo una producción de 1.6 millones de toneladas de las cuales exportaron el 55% a los mercados de China, Indonesia y Corea del Sur, entre otros". Bueno, también pasaron a ser el 1º exportador de caña de azúcar, café y jugo de naranja y el 2º exportador de soya, etanol y carne bovina. Entre el 2010 y 2014, aumentaron la superficie de granos y algodón de 50 a 55 millones de hectáreas y la producción de alimentos de 163 a 190 millones de toneladas.

Para lograr estos importantes crecimientos las exportaciones agrícolas brasileras, el Gobierno le apostó a cinco frentes principales: i) Crearon un instrumento de política de gestión de riesgos que llaman Zonificación Agrícola. Con esta herramienta, cada municipio puede identificar el tipo de cultivo a desarrollar y el mejor momento para las siembras dependiendo del tipo de suelo. Algo parecido al POT rural que he venido sugiriendo en esta columna hace cuatro años. II) Establecieron una política de subsidios para la agricultura campesina familiar y otra para la agricultura empresarial a gran escala. III) Fortalecieron la política de investigación y extensión agrícola a través de Embrapa -Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria-.IV) Montaron un Sistema de Crédito Rural, que cubre los costos de inversión y comercialización del 80% de las cosechas. Las tasas de interés para los créditos de inversión en maquinaria y equipos, infraestructura para el almacenamiento de cosechas e instalación de riego, son subsidiadas y los plazos son a 15 años. Y v) Crearon una política de Garantía de Precio Mínimo de comercialización de cada cosecha para que los productores permanezcan en la actividad rural.

Este conjunto de acciones son las que el Ministerio de Agricultura colombiano está comenzando a implementar para arrancar la tarea de sustituir seis millones de toneladas de alimentos que estamos importando anualmente. Esta meta solo se consigue con una buena planificación, mayor financiación y una producción de forma segura. Lo demás es pura carreta de un grupo de bibliotecarios del agro que se la pasan sugiriendo fusión y creación de nuevas entidades públicas para justificar sus jugosos contratos de consultoría y alto costo burocrático.

Si el Congreso de la República, se apura con la aprobación de la Ley de las Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico -Zidres-, el Gobierno podrá avanzar rápidamente en este plan de sustitución de importaciones de alimentos.

En el tintero: Definitivamente vivimos en un país de locos: En Bogotá, Gustavo Petro, frenó la ampliación del aeropuerto El Dorado, porque se afectaba el humedal donde vienen a pasar unos días varios patos canadienses y en Bosconia, el Tribunal Administrativo de El Cesar, frenó el paso del tren de carbón por la noche porque desvelaba a unas personas. En la primera decisión, se dejan de recibir 47 millones de pasajeros en el 2017 y en la segunda, se dejan de recibir regalías e impuestos por valor de $945 millones diarios.

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