Relaciones complejas con los vecinos

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

Nunca en nuestra historia como República independiente, Colombia había sufrido tanto irrespeto, tanta ofensa, tantos vejámenes a nuestros colombianos en Venezuela, tanto atropello a muchos de ellos nacionalizados como venezolanos y que además buena parte de su vida laboral y productiva la entregaron y dejaron en ese país vecino.

 

Realmente al mirar las imágenes en televisión, de nuestros compatriotas totalmente inermes, vencidos, postrados, perseguidos y maltratados por la Guardia Nacional venezolana, nos han producido a todos los colombianos sin distingo de raza, clase social o posición política dolor, tristeza, indignación y rechazo al gobierno de Venezuela, que no ha hecho otra cosa que violar las normas de convivencia entre las naciones, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

El mejor amigo Nicolás Maduro como  suele llamarlo nuestro Presidente Santos se ha portado como el peor enemigo del gobierno, de Colombia y de los colombianos que residían en territorio venezolano. Afirmar como lo ha dicho Maduro que los indocumentados, es decir los niños, mujeres y ancianos que desfilaban pasando a la fuerza la frontera son paramilitares, es un despropósito, una absoluta falacia.

En el sentir del mandatario venezolano todos los males que padece su País son por culpa de Colombia. Para Maduro Colombia es el infierno y Venezuela el paraíso. Esas aseveraciones son simplemente un contrasentido y un disparate. No tiene tampoco asidero su expresión de que el desabastecimiento es originado por los colombianos. Según él el contrabando hacia Colombia ha dado lugar a la escasez de productos de primera necesidad. Sus autoridades serían cómplices al no controlar el paso de mercancías con destino a Colombia.

En fin ordenar el cierre de la frontera no tiene justificación, menos aún derribar sus humildes viviendas, algo que solamente está en la memoria histórica de los horrores hitlerianos con los judíos.

Todo lo que ocurre en Venezuela es producto del Régimen del socialismo del siglo XXI. Una economía desastrosa y colapsada, con inflación del 150%. Con un alto  déficit de cuenta corriente y el mayor déficit fiscal de América. Con una corrupción reconocida en la cúpula civil y militar.

La consecuencia de este sistema político es la pauperización del pueblo, que tiene  que someterse y ser sojuzgado, para quedar ciertamente dependiendo del Estado. Por eso no se duda de que  el comunismo produzca pobreza. A propósito de la ideología comunista con pleno conocimiento de causa Winston Churchill manifestó:"Es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria".

Pero si por Venezuela llueve por el Ecuador no escampa, dado que en la frontera también se observan amenazas. El Presidente Rafael Correa expresó "Queremos tener lejos la economía colombiana, nuestros ciudadanos no debían comprar productos colombianos". "El orgullo de ser ecuatorianos debe evidenciarse necesariamente en brindar el apoyo a la producción nacional, arrimar el hombro en momentos complejos y difíciles y preferir lo nuestro".

Al caerse el peso colombiano, simultáneamente el dólar se fortalece y como los ecuatorianos se encuentran dolarizados, hoy cambian su moneda con un 35% más, fruto de la devaluación del peso. Les rinde más su moneda en Colombia. De ahí que las compras las hagan en Colombia y no en el Ecuador. El gobierno declaró  desde el 7 de agosto de 2015 el área de frontera como "zona deprimida". Ahora  está apoyando a las provincias fronterizas.

La gente no mira en donde son fabricadas  las mercancías sino donde son más baratas. Hace aquello que más le conviene. Hasta el punto de que los de menores recursos viajan desde Quito hasta Ipiales (7 horas en bus) a comprar por ejemplo un electrodoméstico o un televisor que les salen más económicos.

La restricción de las importaciones para proteger la industria nacional ha encarecido muchos productos nacionales. Han perdido competitividad las manufacturas ecuatorianas.

Entonces el sueño integracionista y del libre comercio pregonado por el Presidente Carlos Lleras es historia antigua. El Grupo Andino y los tratados comerciales a semejanza de la comunidad europea se convirtieron en una utopía. Por lo menos entre Ecuador y Colombia y entre Venezuela y Colombia. El comercio con Venezuela del 2008 al 2015 se redujo en un 80%. 

Publicidad