No a los Juegos Bolivarianos

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

En preparación para una fiesta muy importante, los dueños de la casa se esmeran en que todo esté perfecto.  Invierten mucho tiempo pintando y arreglando la casa, diseñando el menú, seleccionando los licores y la música y que el servicio sea de primera.  Se cuida cada detalle para que la experiencia de los invitados sea memorable. 

 

Que tal una fiesta como esta.  ¡Mesero, por favor deme un vaso de agua!  Qué pena señora, no hay agua.  O, mesero, ¿Dónde queda el baño? No puede ir porque el inodoro se desbordó y no se puede usar.  O una fiesta en que haya un letrero pidiendo a los invitados que no descuiden sus pertenencias porque les pueden volar la billetera ya que entre los invitados hay amigos de lo ajeno.  ¿Cuál creen ustedes que sería la impresión que se llevarían los invitados a este tipo de fiesta? 

Cada detalle cuenta en la experiencia que se brinda.  Si algo falla, la experiencia se arruina y es difícil cambiar la percepción negativa. 

¿A qué viene todo este cuento? A que como están las cosas, para los Juegos Bolivarianos del 2017, Santa Marta solo estaría en condiciones de ofrecer a los turistas una experiencia negativa.  No vamos a estar en condiciones de aprovechar este evento para proyectar una imagen distinta de Santa Marta, y no es la vitrina que queremos. 

Ante esto, creo que el alcalde Caicedo debe renunciar a ser sede de dicho evento. Si la meta era proyectar la ciudad como destino turístico excelente, no lo vamos a lograr.  Si la meta era hacerse a unos buenos escenarios deportivos por cuenta de los juegos bolivarianos, tampoco lo vamos a lograr; el cheque del gobierno nacional salió chimbo.

Los beneficios que supuestamente le iba a traer a la ciudad los juegos bolivarianos, por cuenta del cambio del escenario de las finanzas nacionales, hoy son pírricos, de hecho son beneficios marginales que no justifican el costo de oportunidad que tiene para la ciudad.  Desperdiciaríamos recursos y tiempo en algo que no dejaría mucho.  En la gerencia hay que saber cuándo decir no a ciertas oportunidades, y esta es una de esas. 

 Es pueril creer que a punta de quererlo, de energía positiva, vamos a lograr hacer unos juegos que produzcan los beneficios que buscamos para la ciudad y para su posicionamiento como destino turístico.   Invito a la iniciativa Tras la Perla de la América, al alcalde y a todas las personas y gremios que han apoyado la realización de los Juegos, a que desistan de estos.  Debemos enfocar nuestras energías y recursos en lo básico y con miras a la celebración de los 500 años de Santa Marta.  Tenemos casi diez años para solucionar los temas fundamentales y cambiarle la cara a la ciudad para posicionarla como un excelente destino turístico internacional. 

Cuando toda la atención de los medios se vuelque sobre Santa Marta, queremos que todo esté en orden.  Queremos que la experiencia de los que nos visiten sea comparable a la de una nota social de hace un siglo que me encontré, en la cual se lee que los invitados salieron abrumados por el exceso y la excelente calidad de las atenciones de los anfitriones. 

Triste sería que en un evento de gran magnitud, los convidados se fueran abrumados por las razones equivocadas: los atracaron, no pudieron bañarse por cuatro días, la ciudad olía a lo que sabemos, o se metieron al mar y tienen una infección en la piel y un ojo está que se les cae, o se fue la luz, entre otras posibles calamidades. 

 Entiendo que a muchos lo que aquí sugiero les caiga como un balde de agua fría, bueno si es que hay agua y luz, pero  lo sensato en estos momentos es renunciar a los Juegos Bolivarianos.  Por el momento, debemos enfocarnos exclusivamente en lo básico.

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