¿Una ministra irracional?

Columnas de Opinión
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Desde que tomó posesión como ministra de Comercio, Industria y Turismo, no ha habido una semana sin que Cecilia Álvarez Correa, case una pelea con dirigentes gremiales, empresarios, colegas y congresista de este país.

 

Primero fue con el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, después con Javier Díaz del gremio de exportadores -Analdex-, luego se agarró con los senadores Jorge Enrique Robledo e Iván Duque y posteriormente con los directivos de Incauca y Manuelita. Ahora la emprendió contra los productores de caña de azúcar y panelera del país.

Tal como lo advertí en la pasada columna, esta semana la ministra Álvarez Correa, firmó el Decreto que levanta las salvaguardas al azúcar poniendo en riesgo más de 188 mil empleos que genera la agroindustria de la caña en 48 municipios, ubicados en las zonas más complicadas del conflicto armado en Colombia. Sin duda alguna, esta decisión ocasionará -como lo argumentó Asocaña en un documento técnico- la peor crisis social y económica que registre la historia para el suroccidente colombiano y las regiones paneleras del país. A ello, súmele la desgracia que van a correr 350 mil familias paneleras del país, por la practica ilegal que se puede fomentar en la producción de panela con azúcar subsidiada importada.

Se preguntarán ustedes, ¿por qué la ministra tomó esta disparatada decisión? Su argumento es que estamos produciendo azúcar más cara que la importada de países desarrollados con los cuales hemos suscritos TLC, y que esos costos están siendo trasladados a los consumidores de chocolatinas, confites y endulzantes.

Con ese argumento, la ministra Álvarez Correa, fácilmente puede destruir también los sectores del maíz, arroz, café, aceites, algodón, frutales, lácteos y carnes. Pues, con los altos "costos país" que tenemos (impuestos, burocracia, infraestructura, tasa de interés, servicios públicos, transporte, combustibles, agroinsumos y maquinaria agrícola), ninguno sector puede competir con los precios de los bienes importados y subsidiados por los países con quienes hemos suscritos los Tratados de Libre Comercio.

Los argumentos de Asocaña demuestran lo contrario. Entre enero de 2001 y julio de 2015, cuando se dio una inflación de 95%, el precio de venta del azúcar en los ingenios aumentó solamente 45%, mientras que el precio del azúcar a los hogares colombianos aumentó 81% y el de los chocolates creció 163%. Es decir, mientras el Decreto afectará negativamente los ingresos de los productores de caña, azúcar y panela, trasladará la mayoría de los beneficios a la renta de la industria de chocolates y confites, y a la cadena de logística y comercialización. Así, acaba de suceder en el Perú.

Por estas, y otras irracionales medidas de la ministra Álvarez Correa, es que la industria nacional no levanta cabeza, la producción sigue cayendo, las importaciones siguen disparadas y las exportaciones van en picada. Según el Dane, en el primer semestre de 2015, las exportaciones de productos agropecuarios, alimentos y bebidas presentaron una caída del -20.3%.

Señora ministra todavía está a tiempo de evitar una masacre agrícola en el país. Las políticas, los instrumentos de ayuda y las regulaciones de comercio exterior, no se imponen, se concertan. Si se está concertando con las guerrillas de las Farc, ¿por qué no hacerlo con los empresarios del país?

En el tintero: Sorprende la falta de solidaridad entre los gremios de la producción agropecuaria. Deberían aprender de los  indígenas del Cauca y Dignidades Agropecuarias.

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