Sin política de exportación

Columnas de Opinión
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En un reciente viaje a Europa pude constatarlas inmensas oportunidades de negocios que podrían desarrollar nuestros empresarios del campo en ese mercado que supera los 500 millones de habitantes.

 

El negocio de los cafés especiales (de origen, orgánicos y certificados) son los de mayor demanda y rentabilidad en el mercado de la Unión Europea -UE-. El año pasado las importaciones superaron los 6.000 millones de dólares, de los cuales Suiza, Alemania e Italia abastecen el 62%. Colombia, a pesar de tener el mejor café del mundo, ocupa el puesto 35 como proveedor. Para que tengan una idea de la rentabilidad de este negocio en Europa, les pongo el siguiente ejemplo. Tomarse un café en los Starbuckso las terrazas mejores ubicadas en París, Roma o Madrid, puede costar en promedio 4 euros.

Con una bolsa de café (de 500 g) que cuesta $23.000 en cualquier supermercado de Colombia, pueden sacar hasta 60 vasos o pocillos de café que les representa un ingreso de240 euros, equivalentes a unos $888.960. Un poco más de lo que cuesta una carga de café de 125 kg en nuestras zonas cafeteras.

Otro mercado que me llamó la atención fue el de las frutas procesadas. Mientras no podamos cumplir con los protocolos fitosanitarios que exige la UE a nuestras frutas frescas, nos toca concentrarnos en aumentar la exportación de pulpas de frutas congeladas y plátanos secos. Las importaciones de estos productos (mango, piña, melón, papaya, uchuva, pitahaya, maracuyá,..), superan los 22.000 millones de dólares al año. Acá también ocupamos los últimos lugares en ventas (puesto 54).

Por el lado de los Estados Unidos -con 318 millones de consumidores-, el asunto es peor. Las importaciones en piña superan los 600 millones de dólares anuales y nosotros solo le vendemos alrededor de US$1.5 millones. Costa Rica, que es un país más pequeño que Antioquia, provee el 84% de las ventas.

 Las importaciones de mango superan los 500 millones de dólares y nosotros solo exportamos unos US$260.000 anuales. En melón importan alrededor de unos 300 millones de dólares al año y solo le vendemos unos US$600.000 anuales. Guatemala provee el 50% de las ventas. En limón, papaya, aguacate y sandia estamos aún más graves en ventas.

Es aquí donde surgen muchas preguntas ¿Porqué la ministra de Industria y Comercio, Cecilia Álvarez, no ha creado una estrategia de exportación efectiva de nuestros productos agrícolas a esos mercados? ¿Cuál es el rol que juegan las costosas embajadas y oficinas comerciales en esos países?. ¿Existe un trabajo coordinado entre Mincomercio y los gremios de la producción agropecuaria? ¿Están resueltos los protocolos fitosanitarios con los países que hemos suscritos los TLC? Me atrevo a decir, que ninguna de las anteriores.

Contrario a lo anterior, la ministra de Mincomercio, Cecilia Álvarez, se empeña en desmontar de un tajo los instrumentos de política comercial agrícola (franjas de precios y los fondos de estabilización) que permiten salvaguardar a nuestros productores de la competencia desleal de productos extranjeros altamente subsidiados y ante las posiciones dominantes de los oligopolios de compradores en formación de precios de sus productos. Pareciera que quisieran acabar con lo bueno que queda de la agricultura de este país.

Como pueden darse cuenta, andamos bastante descoordinados e incoherentes en materia de política comercial agrícola y de exportación en nuestro país.