Los políticos del agro

Columnas de Opinión
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El pasado martes, evitando ver los sangrientos noticieros de televisión, encontré en el canal del Congreso de la República, un debate que el Senador Antonio Navarro Wolff promovía respecto a unos presuntos incumplimientos del Gobierno Santos con los tales paros agrarios del año pasado.

 

Es sorprendente ver como se han desmejorado los debates de control político en el Congreso. Salvo los senadores Álvaro Uribe, Jorge Enrique Robledo y Antonio Guerra de la Espriella, los demás congresistas que intervinieron en la discusión manifestaron una profunda carencia de oratoria, preparación y dominio de los temas. Como el Censo Agropecuario volvió "sexi" el tema, hasta Roy Barreras, -que no se pierde la movida de un catre- se aprovechó del pantallazo.

Es lamentable que en estos debates no se reconozcan los esfuerzos que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural viene realizando para resolver el problema de falta de productividad y competitividad que enfrentan nuestros productores del campo por factores externos.

No vi en el desarrollo del debate un solo reconocimiento al esfuerzo que realizó el Gobierno, para que a través de Finagro, se compraran las deudas de unos 60.000 campesinos que estaban a punto de perder sus fincas por las deudas vencidas que superaban los 300.000 millones de pesos, con el Banco Agrario y la banca privada.

Tampoco hubo quien reconociera los esfuerzos que el Ministerio de Agricultura, Finagro y la Bolsa Mercantil de Colombia, vienen haciendo para reducir los riesgos del sector agropecuario. Nadie mencionó el subsidio del 80%que reciben los campesinos al tomar una póliza de seguro contra los riesgos climáticos o las coberturas de precios y tasa de cambio.

Ignoraron por completo la política de incentivos en reducción costos y aumento de productividad que se viene implementando a través de un incentivo del 40% que se otorga a los productores del campo que compren tractores y equipos nuevos, construyan bodegas de almacenamiento e instalen sistemas de riego. Son más de $348.000 millones disponibles para subsidiar estas inversiones.

Del subsidio que reciben los campesinos en la tasa de interés (DTF+1%EA), cuando acceden a un crédito redes contado por Finagro, tampoco se acordaron.

El respaldo del 80% que otorga el Fondo Agropecuario de Garantías -FAG-, a los créditos que toman los pequeños campesinos, no existe para estos congresistas.

De igual manera, desconocieron el nuevo modelo de Asistencia Técnica que el Ministerio de Agricultura comenzó a implementar con los gremios de la producción agropecuaria para subsidiar hasta el 100% de los costos del servicio a pequeños y medianos productores que tienen problemas de ineficiencia en sus cultivos. Si estos instrumentos no son políticas de ayuda al sector agrario, ¿entonces como carajo se llaman?

¡Por Dios señores! Ya es hora que dejemos esa oposición irracional y nos dediquemos a trabajar juntos por el campo. Ayúdennos a exigir del Gobierno, los recursos para poner operar la Represa del Ranchería, a sacar adelante las 4G de grandes canales de riego, a conseguir la concesión dela línea ferroviaria que conecte a la altillanura con Bogotá y los puertos del país y a exigirle a la ministra Gina Parodi, que implemente urgente un programa en cobertura de educación y capacitación rural.
En vez de hacer política con el agro, formulemos política para el agro.

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