Necesitamos ayuda…

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

e-mail: [email protected]

El espíritu prepotente del mundo de hoy nos hace creer que lo podemos todo y que no necesitamos ayuda de nadie.
Esa prepotencia es la que nos hace estrellar contra los muros de la dificultad y la que nos hace deprimirnos al constatar que por nosotros solos no podemos solucionar los problemas fundamentales de la vida.

Quien no asume una actitud humilde y abre su corazón a Dios no va a poder sostenerse de pie en el campo de batalla contra el mal y los problemas.
Por eso en este momento quiero invitarte a que seas consciente de tus capacidades y de todos los dones que Dios te ha dado.
Es bien importante que reconozcas que eres alguien valioso y que tienes muchas riquezas en tu vida.

Pero también es necesario que reconozcas que solo no puedes vencer y que necesitas la ayuda de Dios.
Si por un lado está el orgullo de saberse capaz por otro tiene que estar la humildad suficiente de quien necesita ayuda.
Eres una persona muy valiosa y muy capaz pero a la vez eres alguien que necesita ayuda y que tiene que reconocer esa necesidad para poder salir adelante.

Es fundamental para la realización de tu proyecto de vida que hoy tomes conciencia de la necesidad de Dios en tu vida, y que vuelvas a hacer el acto de entrega y de adoración que hiciste el día que lo conociste.
Esa es la manera de estar preparado para vencer los problemas, las perdidas, las frustraciones y tantas otras experiencias que buscan derrotar-nos de manera definitiva.

Saberse unido a Dios, saber que El está actuando a nuestro favor nos da la tranquilidad y la serenidad que ser requiere para seguir adelante.
Tú no te apoyas en mi o en cualquier bastón humano, tú has puesto tu esperanza en la fuerza y el poder de Dios, por eso ahora estás calmado y quieres seguir luchando.

No dejes que las lágrimas que te producen las situaciones te hagan perder la visión y te extravíes en los laberintos del dolor.
Hay que mantener la serenidad en medio de la tormenta y responder con sabiduría a cada situación.

Hoy vuelve a decirle a Dios que confías en El y que está dispuesto a seguir amándolo y bendiciéndolo todos los días de tu vida.
No llores hoy, más bien confía en su poder. Sé humilde y reconoce que sin El no puedes vivir. 

Estoy seguro que sólo con hacer eso su poder estará a favor tuyo y podrás seguir dando la batalla como hasta hoy.
En vez de llorar, de desesperarte, de angustiarte y de darte por vencido más bien dale gracias a Dios porque está a tu lado y porque te vuelve a ayudar como todos los días lo ha hecho en tu vida.

Estoy seguro que podrás salir delante de todos los problemas que estás teniendo pero eso sólo lo puedes hacer si eres capaz de descubrirte humilde y necesitado de ayuda; si sigues pensando que todo lo puedes hacer solo, seguro no podrás y fracasarás.
Te invito a hablar con Dios y reconocer que necesitas su ayuda y que estás dispuesto a dejarte ayudar por su poder y su misericordia.

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