Las cartas de mi vida

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Muchas veces nos quejamos porque cuando repartieron las cartas, nos dieron estas que tenemos.

Quisiéramos tener las del vecino, quisiéramos gozar de otra suerte, quisiéramos adelantar o atrasar el tiempo porque soñamos que eso nos va a dar la felicidad que ahora mismo no tenemos. Y eso no es más que un espejismo, una mentira que nos hemos creído.

Para algunos su felicidad llega hasta cuando aparece la felicidad del otro, nada más es que alguien muestre lo que tiene e inmediatamente comienzan a experimentar que no tienen nada o que le tocó muy poquito para ser feliz.

Es necesario ajustarnos a lo que tenemos, sin esperar tener más para disfrutar el presente.

A veces el deseo no le permite a algunas personas experimentarse como seres humanos felices, porque en la espera de la realización de su deseo se les va el tiempo.

Las oportunidades de crecimiento que experimentamos no son iguales a las de ninguna otra persona en este planeta; por eso no tengo las mismas cartas que ningún otro. Yo soy yo.

Solo cuando descubras que puedes ganar con las cartas que tienes en la mano, entenderás que no puedes estar deseando las ajenas, envidiándolas o echándoles la culpa a los demás de lo que te pasa.

Entiendo que tal vez los que nos rodean pueden tener mejores oportunidades, quizás sus posibilidades son las más adecuadas para triunfar, pero eso no puede trazarnos límites para no salir adelante, hay momentos en los que tenemos que fabricarnos nuestras propias oportunidades, a partir de lo que tenemos en nuestras manos, nunca pienses que es poco para trabajar, motívate a tomar la iniciativa, aunque eso implique salir de tu zona de confort.

También los otros tienen cartas buenas o malas, y lo que hace una buena mano no son las cartas, sino la manera cómo las juegan.

Tú escoges el modo cómo vas a usar las facultades que tienes, solo tú puedes definir qué vas a hacer con los dones y las limitaciones que como persona tienes. Eso no depende de ningún otro distinto a ti.

Deja de estar viviendo la vida ajena. Deja de estar poniéndote trabas porque el otro es más alto. Porque sé de una situación en la que los más bajitos tienen ventaja sobre los altos.

Ahora el problema no es ser alto o bajo, gordo o flaco, bonito o feo, lo que importa es qué decides hacer con eso que eres, con esas bendiciones con las que cuentas. Incluso los talentos pueden llegar a ser trabas en tu vida cuando no los usas bien.

Conozco a más de uno que por talentoso nunca salió adelante, porque se recostó sobre su facultad y en vez de sacarle jugo y ponerla a producir, la hizo enana, porque se conformó con poco.

Hay muchas historias de gente que ha salido adelante con poco; mientras hay otras en las que quienes tenían mucho alcanzaron muy poco.

Antes de quejarte, pregúntate qué provecho puedes sacar a lo que tienes. Ánimo, no te quedes anclado en tus limitaciones, busca la forma de aprovechar tus habilidades, seguro que podrás ganar mucho más si las reconoces.

Lamentarte por lo que no has podido tener no es un buen camino, juega con tus propias cartas, sin mirar el juego del vecino.

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