Carlos Andrés Pérez

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Bustamante Barros

Carlos Bustamante Barros

Columna: Columna Caribeña

e-mail: cm-bustamante@hotmail.com

Recuerdo como estela fulgurante de luz en la noche oscura que en los años de 1973, en la hermana república de Venezuela un candidato presidencial de nombre Carlos Andrés Pérez adoptó un jingle para su campaña que textualmente decía: "…ese hombre si camina va de frente y da la cara …",

lo cual le ayudó mucho para impactar a la opinión pública del hermano país señalado, quienes veían en él a un cuadro dirigente descomplicado, cercano a las bases populares, capaz de satisfacer como gobernante las necesidades más sentidas de la comunidad que lo clamaba con creces, especialmente en áreas de la educación, la salud, ofertas laborales con la creación de nuevas empresas, así como el fortalecimiento de la novel infraestructura de la nación vecina.

Para aquel entonces de ese pasado histórico de esa nación latinoamericana y del Caribe, prevalecían dos partidos políticos fuertes como lo eran en efecto los Adecos de tendencia liberal a la cual pertenecía el extinto gobernante Carlos Andrés Pérez y el Co pei de inclinación conservadora liderada por su jefe nato Rafael Caldera, eran guardadas las proporciones y por supuesto las distancias partidos similares a los consabidos Liberal y Conservador nuestros que todos conocemos.

En ese segmento de la historia latinoamericana y del Caribe aún no se había derrumbado los grandes fetichismos de estar adheridos a causas políticas por el color de determinadas banderas partidistas, todo lo contrario prevalecían con creces esas idolatrías inconsecuentes que nada bueno aportaron al desarrollo histórico de los pueblos, sino atraso violencia y miseria, fue después con la aparición de la tecnología de punta de los computadores y el Internet donde empezó a desmoronarse como castillo de naipes esas inclinaciones filiales de los ciudadanos por colores partidistas, que carecían de verdaderos ejes programáticos, en la que incluso los planteamientos señalados en sus reglamentos estatutarios algunos analistas lo calificaban de utópicos por llevar impreso características de inalcanzable en la propia realidad de estos países tercermundistas insertos en la pobreza rampante, envueltos en guerra fratricida, corrupción, que todos conocemos en sus destellos más acuciantes.

Pues bien ese líder de la hermana república venezolana falleció a finales del año pasado a los ochenta y ocho años en Miami donde vivía exiliado con su compañera sentimental en unión libre, Cecilia Matos y sus hijas Cecilia Victoria y María Francia Pérez Matos, su nueva familia planeaba sepultarlo en los Estados Unidos pero Blanca Rodríguez de Pérez su esposa quien vive en Caracas interpuso demanda ante los tribunales americanos para evitar que fuera sepultado allí y en cambio el cadáver del mismo fuera repatriado a su país de origen Venezuela para darle cristina sepultura, argumentando que era su única esposa, y no se habían divorciado por lo cual le asiste el derecho de opinar donde será enterrado.

Ante los hechos nuevos surgidos, son entonces los órganos de justicia americanos los encargados de decidir donde será sepultado finalmente el estadista venezolano quien en vida había manifestado su deseo de que fuera en su tierra natal caracas y no lejos de ella en Miami como desea hacerlo su compañera sentimental con la cual vivía en unión libre Cecilia Matos, mientras el juez acopia pruebas para proceder a decidir donde será sepultado finalmente, el cadáver del extinto líder permanece insepulto congelado a 40 grados bajo cero en una cámara mortuoria cuyo modo de operatividad es por el sistema de gavetas en las que son señalados por índice alfabético de los apellidos, que por supuesto hay que pagar arriendo caros por sus servicios transitorios.

Más allá de los presupuestos de orden legal, en torno de la cual el juez decidirá cuál de las dos señoras tiene los derechos reales para disponer donde será sepultado Carlos Andrés Pérez, en la que una de ellas convivía en unión libre con hijos hasta su deceso y la otra legítima esposa también con hijos, existe al parecer una tensa relación entre ambas señoras lo que hace presumir que hay envuelto agudos sentimientos de orden pasional, dicho de otro modo hay resentimientos que dificulta conciliaciones posibles.

Estos asuntos de orden pasional son realmente complejos y complicados porque aquí no obra la razón y el buen juicio con sus destellos edificantes de luz que diferencia la racionalidad humana de los animales sino que de los vericuetos insondables del ser humano resurgen actitudes desconocidas que llevan a la persona a condición miserable, por ello precisamente es que han tenido que acudir a dirimir el señalado conflicto de las exequias finales del estadista aludido ante los tribunales americanos, que valga anotar la concepción de los Derechos Humanos prima sobre cualesquier otra consideración incluyendo las conceptualizaciones sociales sobre distintos tópicos, por lo cual es posible que aún sin la calidades de esposa en la señora Cecilia Matos sino de compañera permanente en unión libre el juez del condado adopte la decisión final que Carlos Andrés Pérez sea sepultado en un cementerio privado de los Estados Unidos.

En la visión indigenista de los pueblos iberoamericanos , que rinde culto al estado exánime humano, el tema de un cadáver insepulto como es el caso del ex presidentes venezolano aludido es visto como de extrema gravedad porque se presume que el alma del difundo vaga en los confines del mundo sin descanso alguno, afectando de ese modo su paz presumiblemente eterna; de igual modo en otras culturas como la cristiana son vistos estos actos como perversos porque controvierten los evangelios de dar sepultura a los muertos, es decir, el solo hecho de situar el cadáver congelado insepulto en una gaveta en los fríos corredores de cámaras mortuorias, mientras el juez dirime el conflicto de reclamaciones de esposa y amante, transgrede postulados simples de distintos credos u orientaciones religiosas, en la cual el hombre que si camina va de frente y da la cara como rezaba en su oportunidad el eslogan de su campaña presidencial, jamás imaginó que sucederían esas particularidades sobre sus despojos mortales.

El mundo y la vida siguen su curso…

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