Todos debemos mirar con claridad y detenimiento

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Escrito por:

Ramón Palacio Better

Ramón Palacio Better

Columna: Desde el Centro Azul

e-mail: ramonpalaciobetter@yahoo.com

Si el gobierno hoy actúa de espaldas al sol, las sombras del futuro colombiano son innegables. En la historia de América Latina nunca antes una guerra ha logrado existir en uno de sus países, como en Colombia. La confrontación con las Farc es la guerra más vieja de esta parte del mundo. Un reconocido profesor mexicano manifestaba en una de sus cátedras en la Universidad: "Colombia es el caso único de un gran pueblo que se mira así mismo bajando a la tumba". Pienso que no dijo mentiras, pues aun hoy continúan delicados temas de esa guerra, como el actual plan pistola, que atormenta a la república que viene librando constantes refriegas por más de 50 años consecutivos.
En estos tiempos a la sociedad colombiana en general nos ha retornado el pesimismo, la consternación y el desánimo, por estas innumerables acciones que se vienen ejecutando tanto con el ecosistema nacional, como la eliminación de los miembros de la fuerza pública. Acciones al margen de la ley, quizás por falte de vigilancia en medio de la guerra o de autoridad y de grandeza, que mucho tiene que ver con esta vieja y peligrosa historia de siempre.
En estos años en los cuales se lleva a cabo en Cuba el proceso de paz, que adelanta con amplia generosidad el actual gobierno, mediante diálogos entre las partes en disputa, desde hace más de 24 meses, hasta ahora sin resultados positivos, ni contundentes en favor de la paz; pareciera ser todo lo contrario por los actuales momentos en donde las Farc han reiniciado acciones violentas de todo tipo en Colombia. Me atrevo a pensar que algo muy grave debe estar sucediendo al interior de los diálogos entre las partes y el gobierno no puede actuar de espaldas al sol, pues las sombras que se evidencias a futuro por estas razones son innegables.
Ojala no esté sucediendo lo de otras épocas atrás, en las cuales hubo gestos de buena voluntad por parte del gobierno mientras se negociaba una paz definitiva, que permitieron simultáneamente fortalecer mucho más a las Farc. También en esos periodos en la mayoría de los colombianos existió como hoy también existe al interior de nuestra sociedad, inseguridad, incertidumbre por este futuro de inmensas dudas, titubeos y sutiles vacilaciones o mamadera de gallo, que desde entonces aun hoy también persisten en el presente proceso de paz.
Ojala no estemos perdiendo el tiempo, ante un inútil proceso de interminables posiciones, demagógicas o no, están resultando de inacabables posturas; vanas ilusiones, breves anhelos de un afanado y desesperado mandatario, quien de buena fe, le ha dicho al planeta que en Colombia abra paz en cualquier momento con las Farc; desconociendo o engañándose así mismo o quizás mintiendo de buena fe, pues la realidad de los atroces hechos realizados por las Farc en los últimos días, son inocultables y dejan entrever un carácter bélico aterrador enjuiciable y nos permite a todos los colombianos imaginarnos que verdaderamente existen severas anomalías que ridiculizan desde su interior el proceso que se adelanta en Cuba, o por el contrario, al pueblo colombiano no se le ha dicho la verdad verdadera de lo que justamente sucede en dichas negociaciones.
Ojala, no estemos siendo conducidos hacia un interminable y profundo abismo, sin retorno y de inacabables posturas; ojala todos estos tiempos de los diálogos en la Habana, no se conviertan en unos inútiles tiempos perdidos de interminable e inaceptables posiciones entre las dos partes; ojala no se conviertan en vanas ilusiones y breves anhelos de un presidente afanado, quizás, desesperado mandatario buscando figurar ante el planeta, como el presidente de los colombianos que logra la paz ante semejante y temible monstruo armado que habita entre nosotros desde mucho tiempo atrás.
Ojala, no se conviertan estos episodios de paz en unos asuntos bélicos aún más atroces, quizás, por la innegable ignorancia e inocentada de un presidente en estos temas tan espinosos y delicados de la revolución armada. El gobierno nacional debe frente al pueblo colombiano decidir lo que va a realizar de ahora en adelante y en medio de tantas indignaciones de los hechos ocurridos en los últimos días en el país.
Particularmente, pienso que este tema en particular de la paz, al presidente le ha empezado a salir el sol a sus espaldas, permitiéndonos observar a futuro inmensas sombras frente al proceso de paz; de manera que todos en nuestro país debemos contribuir, observar y mirar con claridad y detenimiento el futuro camino que le deviene a nuestro país.

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