¡La política en tiempos de las Farc!

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Escrito por:

Eder Ojeda Carranza

Eder Ojeda Carranza

Columna: Opinión

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El proceso de paz, se ha calentado tanto que los colombianos dudan de que este acuerdo llegue a feliz término, sin embargo toda negociación debe tener sus altos y bajos, como se ha vivido en los procesos históricos anteriores a este.
En Colombia, se han firmado ocho acuerdos humanitarios y cese al fuego, como los fueron los realizados en los años de 1984, 1997 y 2001 con las Farc-EP, en 1984 con el M-19, el EPL y ADO, EN 1985 y 1986 con el ELN y en el 2000 en dos ocasiones con el ELN. También se han suscripto trece acuerdos preliminares de procedimiento y agenda en los años de 1986, 1999, 2001 dos veces en el mismo año, 2002 y 2012 con las Farc-EP, este último es el que se está negociando en la Habana actualmente, mientras que en 1998, 2001, 2007 y 2001 con el ELN, en 1989 con el M-19, en 1990 con el EPL, PRT y el Quintin Lame, en 1991 con la CGSB, (Farc, ELN Y EPL) dos veces a estos últimos en el mismo año.
De todos las preacuerdos anteriores simplemente se han llevado a feliz término diez acuerdos finales de paz, como lo fueron en los años de 1989 y 1990 con el M-19, en 1991 con el PRT, en 1991 con el EPL, en 1991 con el Quintin Lame, en 1992 con el comandos Ernesto Rojas, en 1994 CRS, en 1994 el Frente Garnica, en 1994 Milicias de Medellín, en 1998 el MIR-COAR y en los años 2002 al 2006 las AUC, estas últimas firmaron el "Acuerdo de Ralito" que corresponde a un acuerdo de procedimiento y agenda, con el cual comenzaron las desmovilizaciones que concluyeron en 2005 desmovilizando a 31.671 personas (García, 2004,) sin embargo los grupos paramilitares no se les dio la oportunidad de participar en partidos o movimientos políticos una vez firmados los acuerdos mientras que en el caso del M-19 y algunos miembros de la UP, si tuvieron esa oportunidad.
No obstante, es importante aclarar que en la actualidad política del país, en algunos departamentos y municipios son los parapolíticos quienes mantienen el poder o lo buscan patrocinando a candidatos de cargos uninominales para ejercer su poder en cuerpo ajeno. Y como las Farc sigue realizando atentados que perjudican a la población civil mostrando gestos de repudio, sin una salida al conflicto armado que paralice de una vez por todas; es difícil que puedan llegar a los cargos de elección por vía democrática.
Aunque los antecedentes muestren que los miembros alzados en armas, si pudieron llegar a ocupar sillas en el legislativo, y en las corporaciones públicas, como concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones, es imprescindible pensar en que hoy los responsables de la negociación en la Habana, ocasionen daños ambientales irreparables al ecosistema como la contaminación de petróleo a los ríos colombinos.

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