A veces llegan cartas

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Escrito por:

Francisco Galvis Ramos

Francisco Galvis Ramos

Columna: Contrapunto

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No me voy a referir propiamente a la canción de Manuel Alejandro que interpreta Rafael, que lleva el mismo título de esta nota y por cierto una de las que más me gusta de la melomanía romántica, mucho más si es en las voces del propio autor y Ana Magdalena, sino al pliego abierto formulado esta semana a los antioqueños por los senadores Paola Holguín Moreno, José Obdulio Gaviria Vélez y Alfredo Ramos Maya y los representantes a la Cámara Margarita María Restrepo Arango y Federico Hoyos Salazar.
'De frente' como dicen por ahí, plantean ellos su franco disentimiento con cierta candidatura, todavía no oficial, al cargo de gobernador del Departamento por el Partido Centro Democrático, PCD, a la vez que decretan la abstención en relación con esa ambición, en ejercicio legítimo del derecho consagrado claramente en los Estatutos en favor de los afiliados al Partido.
Conocido el texto expresé mi adhesión a través de mi cuenta de Twiter y he explicado que mi abstención es activa, agregando en esta oportunidad que la conciencia no me permite contribuir con mi voto a darle un mal gobernante a Antioquia, aserto fundado en el conocimiento que se tiene del personaje y de la corte de los milagros que lo rodea ya de manera abierta, que son el origen de la discrepancia cada vez más generalizada que ha llegado hasta las bases mismas por efecto de corrosiva metástasis.
Una cosa es ganar una encuesta entre dos o entre muchos, cierto es. Pero también que las campañas están destinadas a torcerle el gollete a las encuestas y el más vivo y reciente ejemplo lo dio el expresidente Álvaro Uribe Vélez camino a la primera de sus dos presidencias, ¡irrefutable! Así es que no hay nada qué alegar en ese sentido.
El hecho es que el PCD no podría comprometerse en una aventura desdichada para los intereses del bien común y del propio Partido. Hay que actuar con cordura y responsabilidad genuinas, porque también lo reclaman los tiempos de persecución que vivimos por cuenta de la pretensión enfermiza al unanimismo del doctor Santos. No cabe reclamar disciplina partidista, ¡inútil!
El ser humano tiende a idealizarlo todo y a divagar mentalmente construyendo castillos de arena que, al primer ventarrón, se van de bruces para comprobar a fuerza del estrépito que los sueños, sueños son, de la manera que predicó el viejo castellano Calderón de la Barca.
Así en política que en la vida diaria, se hace menester contrastar las ilusiones con altas dosis de pragmatismo, ese que nos lleva a elegir caminos: este sí, este no, aquello sí, aquello no, por aquí si, por allá no. Fue lo que hice cuando resigné la precandidatura a la alcaldía de Medellín en favor de Juan Carlos Vélez Uribe. De modo que sé de qué hablo.
Tiro al aire: mi abstención será activa y, de no enmendarse el yerro infortunado, claro que tengo 'plan b' para emitir mi voto para la gobernación de Antioquia.

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