Historias de un Concejo mezquino

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Escrito por:

Edgard Hernandez Murcia

Edgard Hernandez Murcia

Columna: Opinión

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Los concejos municipales y distritales ingresan al ordenamiento jurídico colombiano a través de lo dispuesto en el artículo 312 de la Constitución Política, es en esencia una de las instituciones de mayor raigambre constitucional, su estructuración es reflejo del más puro espíritu democrático, porque esencialmente su naturaleza permite un mayor grado de interlocución entre el Estado y la población, en ejercicio de sus distintas facultades como órgano coadministrador.

Lastimosamente, los órganos de coadministración históricamente han excedido sus funciones, en muchos casos traicionando su propia naturaleza, en términos muy simples los Concejos poseen dos funciones esenciales, la primera de ellas ejercer control político a las actividades que adelantan las administraciones y sus funcionarios, la segunda consiste en coadministrar aprobando o negando los diferentes proyectos que la administración municipal le presente, la aprobación o negativa dicho sea de paso debe ser el resultado de un debate serio y profundo, sobre los beneficios y riesgos que la aprobación del proyecto conlleve.

Como samario, debo manifestar que nunca he abrigado grandes esperanzas frente a la labor que históricamente ha desarrollado la corporación en nuestra ciudad, no se trata de estigmatizar, es un asunto de percepción colectiva asociada a factores de histórica desidia e ineficacia, soportado en análisis recientes elaborados por organizaciones como Concejo Visible que ha dado cuenta del paupérrimo desempeño del grueso de los Concejales de la ciudad en este periodo, salvo contadas excepciones, se hace evidente, la imperiosa necesidad de renovar dicho órgano.

Estimo oportuno que los Samarios preocupados por su ciudad, realicen una profunda reflexión sobre algunos de los actuales concejales y las actividades desplegadas por estos en el cumplimiento de sus funciones, es menester recordar que durante el actual periodo que culmina en diciembre, han sido diversas las oportunidades donde a través de controversiales decisiones, se ha dado al traste con diversos proyectos que proyectaban un serio beneficio para la comunidad samaria, han sido varios los motivos para sustentar las negativas, en algunos casos se adujeron razones de índole técnica, en otras ocasiones jurídicas y en otras simplemente políticas, estas últimas son particularmente preocupantes.

Recientemente se profirió por la comisión segunda del Concejo Samario, una decisión que estimo extremadamente perjudicial y mezquina para la sociedad samaria, como ya sabrá el lector, me refiero al proyecto de la Alcaldía Distrital de adición presupuestal, en este punto quiero aclararle al lector que estas líneas no tiene como finalidad defender a la administración distrital, buscan plasmar una percepción individual frente a un tema de interés colectivo.

Sin lugar a dudas, insisto, la decisión adoptada por los miembros de la comisión segunda del Concejo Distrital, que determinó contra todo pronóstico jurídico, técnico y social negar la adición presupuestal solicitada por la Alcaldía de Santa Marta, genera una serie de impactos severos y visibles en distintos niveles de la comunidad samaria, en tanto, los recursos tenían como destino materializar un gran número de obras públicas y ejecutar una serie de proyectos de la mayor importancia económica y social.

Lo más lamentable de dicha negativa consiste principalmente en los motivos que aducen los Concejales que votaron negativamente dicho proyecto (Mozo, Piña y Noguera), un inocente ciudadano pensaría que dicha decisión obedeció a un profundo debate rigurosamente estructurado desde el punto de vista técnico y jurídico, que las decisiones de los Concejales obedecen a aspectos seriamente fundamentados, sin embargo, tal como fue manifestado por alguno de ellos las razones fueron de "índole política", que quiere decir esto, básicamente que los Concejales estimaron que no era consecuente, lógico y justo "Premiar a un Alcalde" para que hiciera campaña con las diferentes obras que componen el proyecto de adición presupuestal.

Olvidan los Concejales que dichos proyectos buscaban contribuir significativamente al mejoramiento de la calidad de vida de los samarios en diferentes aspectos. Vale decir que al Alcalde Carlos Caicedo, se le ha cuestionado severamente su falta de ejecución, considero que eso ha sido uno de los principales errores de su administración, pero negar el proyecto de adición presupuestal para perjudicar el "capital" político del Alcalde es ser mezquino con la ciudad.

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