De carne y hueso

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

El día que me enteré que la actriz Michelle Rodríguez era cuestionada por una declaración que dio al portal TMZ, confirmé que en nuestro mundo la ignorancia supera la razón.

La joven actriz fue tildada de racista porque se atrevió a decir que "las minorías debían dejar de robar superhéroes blancos y crearse sus propios personajes".

Es absurdo catalogar a una persona de racista porque expresa una opinión que no lo hace daño a nadie. Además, recordemos que Michelle es de ascendencia latina.

En cierta forma tiene razón. ¿Cómo puede favorecer al pueblo el hecho de que el rol de un superhéroe blanco sea interpretado por un latino? En nada. Y ¿por qué copiar las tendencias artísticas, religiosas, culturales o políticas de otros países? ¿Acaso no tenemos identidad?

Si cada pueblo tiene derecho a crear su propia mitología, héroes y costumbres, ¿por qué preocuparse por la piel de Supermán, Batman, Aquamán, Linterna Verde, Flash o el Hombre Araña?

Realmente es una discusión que aporta muy poco al desarrollo y bienestar de las comunidades.

Para qué centrarnos en temas tan frívolos como el color de la piel o el sexo de los superhéroes, cuando existen miles de situaciones que demuestran que América Latina retrocede en vez de avanzar. O miento al decir que la pobreza se acentúa cada día más.

La violación de los derechos humanos, la violencia, el desempleo, la desigualdad y la injusticia, así como la anarquía y la corrupción son temas a los que se debería dar prioridad.

En vez de llorar por el color de los ojos y el vestido de Iron Man y el Capitán América, deberíamos preocuparnos por las miles de personas que mueren regularmente en las puertas de los hospitales. O por los miles de niños que tienen que trabajar para lograr el sustento diario.

Mirar el mundo desde la óptica de los colores o el sexo es una estupidez. Al final, todos -aunque muchos opinen lo contrario-, somos iguales. ¿Acaso el escritor no usa tinta negra? La inteligencia nada tiene que ver con la raza o el género.

Imaginen una historia sin Jesús, Ghandi, King, Marie Curie o Mandela. Ni uno solo de ellos era blanco. Vuelvo y digo, es absurdo preocuparse por la raza y el sexo de los superhéroes de Hollywood.

A propósito, no creo que Bruce Wayne, Peter Parker o Clark Kent lleguen a ser igual de poderosos a los padres y madres que levantan a sus hijos de la nada.

Tampoco creo que lleguen a superar el valor y la capacidad de sacrificio que esgrimen los soldados y policías colombianos. Para ellos no existe Superaliento, Rayos X, Batimovil o Telaraña radioactiva, pero siempre están ahí, aunque todo esté en su contra.

Miren a su alrededor y seguramente encontraran un padre y una madre amorosa; un maestro comprometido; un médico y una enfermera; un hijo respetuoso; un obrero dedicado. En fin, en cualquier lugar remoto de la América que llevo en la sangre, siempre estaremos al lado de un superhéroe de carne y hueso.
Y si no basta con eso, ahí está Súper O y el Chapulín Colorado. ¿Les parece poco?

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