Sean serios: el papa no viene

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Acaba de publicar el periódico El País de Madrid, España, una nota en la cual recogen la visita que la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, le hizo al Santo Padre Francisco. Lo que más le puede llamar la atención a los colombianos de ese informe periodístico, es que el Papa Francisco le expresó a la señora Bachelet que en 2016 visitaría tres países de América Latina, Chile, Argentina y Uruguay. Es decir, el Papa va al Cono Sur, su tierra de origen y Colombia no seta en su agenda inmediata. Como es imposible que el Supremo Pontífice se equivoque en esa información, a menos que sucede un imprevisto de gran magnitud, el próximo año no vendrá a Colombia. Así de sencillo.

Cual es la importancia de esta noticia, se preguntarán algunos. Muy simple, de nuevo en Colombia nos inventamos unos cuentos con poca base de realismo para superar situaciones difíciles o para elevar la esperanza y la emoción de este país, todavía muy católico, que ve en esta visita la bendición de Dios. Lo que molesta es la facilidad con que se echan a volar globos y después con explicaciones tontas se trata de salvar la situación cuando se comprueba que esas noticias eran meramente fantasías.
Lo importante es destacar que este comportamiento típico de los colombianos no es propio de un país serio y que después del momento inicial de emoción se genera una desilusión que le quita credibilidad a quien lance la falsa novedad. Lo grave es que estos mensajes que resultan falsos provengan del Gobierno en momentos en los cuales, el Presidente Santos necesita toda la credibilidad política para cruzar estos períodos complejos por los que atraviesa el país. Y la responsabilidad en este caso específico más que del Presidente puede residir más en el Embajador colombiano ante el Vaticano y en la Cancillería, instancias que debe coordinar una visita de esta naturaleza.
A Colombia y a muchos de los funcionarios estatales les falta seriedad y quien termina pagando los platos rotos es el Presidente y su equipo. En esto, las responsabilidades de los representantes Plenipotenciarios del Primer Mandatario en el extranjero son inmensas pero como se nombran por razones politiqueras más que por sus conocimientos del mundo de la diplomacia, errores de esta naturaleza son demasiado frecuentes. Nadie lo entiende, sino aquellos que han vivido esta experiencia; los Embajadores puede cometer errores garrafales que le pueden hacer mucho daño al gobierno que representan y en general a su país. De ahí la importancia de profesionalizar la representación diplomática de Colombia, pedido que muere ante la idea de que esos cargos son con frecuencia otorgaos bajo el criterio de " pagar por los servicios prestados".
Es posible que no sea este el caso de nuestro Embajador ante el Vaticano, Guillermo León Escobar, pero algo sucedió que llevo a generar la expectativa de que nuestro país estaba en la agenda del Papa Francisco de sus viajes en el 2016. De todas formas, hoy en día, cuando el que quiere saber que se dice en el mundo lo puede hacer en segundos, se debe ser muy cuidadoso con este tipo de anuncios. Porque de no estar claramente definidos, los responsables quedan mal ante la opinión pública. Y ese no es precisamente el momento para que se pierda credibilidad en el Estado colombiano. Por eso es fundamental que seamos realmente serios.

Publicidad