La miseria habita con nosotros

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Francisco Galvis Ramos

Francisco Galvis Ramos

Columna: Contrapunto

e-mail: [email protected]

A las 805 millones y punta de personas que bostezan a todo momento en el mundo porque padecen hambre, todas las sociedades le aportamos la respectiva cuota y para no ir muy lejos en las estadísticas que arroja la geografía humana, en Medellín, que poblamos aproximadamente 2 millones 500 mil habitantes, la miseria que habita con nosotros alcanza la cifra escandalosa de un poco más de 350 mil habitantes, que no tienen nada para satisfacer nada, una población del tamaño de Buenaventura, hecho que tiene de problemático que parece invisible, pero que está dramáticamente vivo.

Los hechos de violencia, los asentamientos anormales, la ausencia de valores morales, el tráfico de personas y drogas, el delito famélico, no siempre tienen qué ver con la concupiscencia por el dinero fácil, ni con el dominio territorial, sino que también y en grado superlativo con la satisfacción de necesidades básicas de alimentos, vestido, techo.

Los gobiernos destinan recursos para paliar las carestías, pero no atacan las causas que llevan a la miseria extrema y ponen el mayor acento en la construcción de obras públicas que, si bien algunas son impostergables y generan recordación, en nada copan las necesidades esenciales insatisfechas.

La cosa es que todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades fundamentales qué cubrir para hacer la vida ojalá más que llevadera, pero no todos tenemos las mismas oportunidades para generar ingresos, educarnos, vivir bajo estándares adecuados de seguridad alimentaria, vivienda digna, saneamiento básico, salud y acceso a los servicios públicos domiciliarios, a la educación, al transporte.

Para nada hay que debatir sobre por dónde empezar cuando todos, montescos y capuletos, estamos de acuerdo en que lo fundamental está en poner el acento en la buena educación con panzas llenas, para que los cerebros funcionen adecuadamente y de ello hacen parte la jornada única con los dos 'golpes' diarios bien balanceados, que aproximarnos a una educación básica y secundaria que desarrolle en los 'pelaos' el desarrollo de las competencias necesarias para afrontar con mejor éxito la formación universitaria y la inserción en la vida económica, social y política de la Nación.

Me llama positivamente la atención que aquello sea un fuerte compromiso del doctor Juan Carlos Vélez Uribe, candidato a la Alcaldía de Medellín por el Centro Democrático, sumado a que se propone expandir por toda la ciudad la educación superior virtual de la mano de las Instituciones Universitarias nacionales y extranjeras que están ofreciendo programas educativos de tal índole.

El candidato va en la dirección correcta porque hay que formar mejor a los jóvenes y avanzar en la cobertura en educación superior que tiene un déficit cercano al 55%, que se explica en que no ha habido administración municipal que se ocupe seriamente en atacar el fenómeno, teniéndolo todo para
marcar diferencia con el resto del país.

Mi voto será por esta opción e invito a los demás a hacer otro tanto y entre todos poner a Medellín en el camino correcto del desarrollo humano que reclama y merece.
Tiro al aire: hay que reemplazar la administración del cemento por la administración del conocimiento, avanzar de la cultura de la manufactura del hormigón armado a la cultura de la mentefactura.

Más Noticias de esta sección

Publicidad