Agua a La Lata

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Escrito por:

Tatiana Dangond Aguancha

Tatiana Dangond Aguancha

Columna: El Faro

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La nueva Marina de Santa Marta, sin lugar a dudas significará progreso para la ciudad, por fomentar el turismo y por ser fuente de empleo para muchos samarios. No obstante, los resultados colaterales que se están originando son preocupantes y perjudiciales para el Distrito. Los gestores del proyecto que no tomaron las medidas necesarias en el momento preciso, no están haciendo nada para disminuir el impacto.

¿Será cierto que las piedras de la quebrada del La Lata fueron utilizadas para la construcción de la Marina? De ser cierto, es necesario anotar que el bienestar de nuestros conciudadanos está siendo afectado y que se tienen que tomar medidas al respecto.

Por el retiro de las piedras del tal quebrada, la Avenida Libertador que es de las más transitadas de la ciudad y todo el barrio Jardín están invadidos por el agua, suceso que en un principio intentó ocultarse bajo el pretexto de que la ola invernal era la causante de tales inundaciones.

Es preciso, anotar que esta no es la única consecuencia de haber quitado dichas piedras, ya que en Santa Marta muchos pozos subterráneos se alimentaban de dicha quebrada cuando ésta estaba limitada.

Ahora los problemas ambientales serán probablemente irreversibles, pues la construcción de la Marina en la Bahía ha desencadenado varios inconvenientes. Hace algunos días llegando de un paseo a Chengue, pude navegar de cerca la Bahía de Santa Marta, notando que el paisaje se veía en parte obstruido por una construcción y que el olor de las aguas parecía la de un caño utilizado para el desecho de materias fecales, y no las de la Bahía más linda de América.

Se rumora que estos olores provienen de las tuberías que van a dar al mar, olores que se han concentrado aún más debido a la construcción de la Marina, la cual obstaculiza el paso de esas aguas negras. En este caso la responsabilidad recae en cabeza de Metroagua, entidad prestadora de servicios que con sus mecanismos obsoletos afecta de manera flagrante el medio ambiente de la ciudad y la salubridad de sus habitantes.

Son situaciones que de verdad deberían alarmar a los funcionarios del Distrito y demás entidades que ejercen control sobre estas obras. No puede ser posible que el interés particular, se anteponga al bienestar general y al desarrollo sostenible de la ciudad. Quienes desarrollan tales proyectos deben analizar el impacto que dichas construcciones representan para la ciudad y basándose en esto trabajar para disminuirlo al máximo.

No es tarde para que hagan algo al respecto, no se queden con los brazos cruzados, solucionen el problema de la quebrada de La Lata -si son los responsables- , busquen en compañía de profesionales de la Alcaldía un mecanismo para que el agua de las tuberías no se concentre en la Bahía y ofrezcan una propuesta innovadora a restaurantes de calidad para que se ubiquen en la Marina y oculten el impacto visual. Recuerden que la ciudad que están construyendo y los valores que están cimentando, serán la principal herencia que dejarán a sus hijos.

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