La paz: un sueño colapsado

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

En el marco del ciclo 37 de los diálogos programados en La Habana - Cuba, concernientes al cese del conflicto, que darán paso a la paz, son muchas las expectativas que se tejen en torno a su desenlace; algunos sostienen que la paz en Colombia es imposible, otros afirman que la guerrilla está demostrando su estrategia oculta de simular que la paz si puede concretarse en una realidad; cuando lo cierto es que premeditadamente lo tienen fríamente calculado, juegan con la institucionalidad, con la comunidad internacional y con el sueño que tenemos todos los colombianos para que tarde o temprano, preferiblemente más temprano la paz se cristalice en un hecho. Lo real de todo esto es que tanto el Gobierno Nacional como las Farc, vienen mostrando una serie de anomalías y conductas irregulares que ponen a pensar a más de uno, que esto no es más que una simple treta soportada en el argumento racional "no hay nada acordado, hasta que todo esté acordado". Entorno a este proyecto de gran envergadura, pero de mucho reto, el presidente Santos Calderón se comprometió desde el momento mismo de su posesión, que no se harían acuerdos a espaldas de la realidad, que todo sería abierto y claro a la opinión pública; sin embargo los medios de comunicación que captan la atención global dan cuenta que el máximo jefe de las Farc alias "Timochenco" en el pasado acudió a La Habana y que sus órdenes de captura le fueron suspendidas; noticia que causo una fuerte reacción entre los diferentes sectores de la sociedad, si se tiene en cuenta el inconformismo de las fuerzas armadas que no conocían este procedimiento. Esta decisión gubernamental ha sido aprovechada por la oposición en cabeza del Senador Uribe Vélez del Centro Democrático, otros partidos políticos que se han opuesto, aduciendo que el Gobierno está entregando el manejo del proceso y del país a las Farc.
El tema más álgido en esta controversia lo configuró inicialmente el ataque subversivo al Ejército resultando once militares muertos; hecho que produjo el cese de bombardear y que las Fuerzas Militares redoblaran esfuerzos, lo que dejó como consecuencia la muerte de 39 guerrilleros. La materialización de estos acontecimientos beligerantes ilustran con precisión la absurda e irracional confrontación entre los hijos del pueblo colombiano: soldados, guerrilleros, matándose los unos a los otros; según unos dados de baja, otros asesinados. ¿Eso qué es?, ¿al fin y al cabo no son vidas humanas perdidas?; todo por el intencionado proceso de cese al conflicto en remiendos. Entorno a estas circunstancias, valdría la pena preguntar en este momento quien tiene la razón. ¿Será posible conseguir la paz? ¿Debe reestructurarse la configuración del proceso de cese al conflicto y dársele un nuevo enfoque?
Hay que tener en cuenta que la participación de organismos, instituciones y ex guerrilleros de otros procesos que culminaron exitosamente conflictos, se han constituido en ingredientes de capital transcendencia en el desarrollo temático en la fase de los últimos ciclos; sostienen que nunca Colombia estuvo tan cerca de la paz, por lo cual exhortan a los colombianos a tener paciencia, que la paz si es posible. Cobra interés en esta apreciación la participación del ex presidente uruguayo Jose Mujica con su granito de arena diciendo: "no dañen el proceso y basta ya de muertos". La verdad es que quienes manejan las armas son los que propician la violencia, son los actores de la guerra. En este orden de ideas es necesario que los países facilitadores en este proceso, promuevan mecanismos y herramientas que impulsen expectativas para reforzar los verdaderos propósitos hacia una autentica negociación y no atornillarnos a simples debates en ciclos largos, que en la práctica de lo esencial poco se ha concretado. Todo lo anterior nos conlleva a pensar que para que no colapse el sueño de paz entre los colombianos, debemos aunar esfuerzos y alianzas estratégicas que conduzcan a concientizar resortes psicológicos, sensibilizar al individuó e involucrar la participación de todos en ese sublime deseo tan anhelado: la paz. Paz es sinónimo de vivir con justicia y no simplemente ausencia de conflictos, inclusión social e igualdad de oportunidad para que todos podamos pensar, soñar y actuar con voluntad constructiva; es la verdadera paz.