Nuestra niñez ¿presente o futuro?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

Las niñas y los niños, realidad viviente de nuestra sociedad, muchas veces catalogados como el futuro, factor que nos pone a reflexionar si será cierto que lo estamos procurando y mientras tanto que hacemos por ellos en el presente. El aporte a la niñez debe ser planeado; además de seleccionado oportuno y permanente en esta época de la vida, no solo por la familia, también por la sociedad y el Estado; pero lo que sucede en la realidad es que llegan los niños a este mundo de manera imprevista, prematuros y enfermos y desde las primeras horas de nacidos luchan por la supervivencia, mas por el presente que por el futuro. También ocurre que los padres no se encuentran preparados para ese rol; desde la gestación abandonan al que está por nacer y lo dejan como una rueda suelta, evadiendo obligaciones básicas en sus primeros años y delegando a terceros el aprendizaje que les corresponde el cual deben vivir intensamente.
Los niños no son el futuro, son el presente; el primero es incierto, el segundo es real. Debemos trabajar para que el ejercicio, promoción y defensa de los derechos de la niñez sean una realidad, que no sean postergados ni limitados y que niñas y niños vivan activamente en comunidad sin excesos, de manera equilibrada; ellos serán nuestro relevo, mientras tanto debemos educarlos, proporcionarles lo necesario en su crecimiento y estar pendientes de su comportamiento. A la vez lograr un aprendizaje que se consolide con las buenas prácticas para que se incorporen a su comportamiento. Los niños deben aprender este conocimiento para que les de la capacidad de tomar decisiones con actitud creativa.
La niñez, es en potencia un cúmulo de ideas, un reverdecer de ellas oxigenadas; un cultivo del cual debemos sacar las mejores cosechas de acuerdo al abono que le apliquemos.
¿Qué pasa si en una sociedad no existiera niñez o esta se encuentre mal educada? Simplemente envejece la población por ese hecho. ¿Será que a los niños no se les está enseñando lo que requieren o se les embute cosas innecesarias? Pues parece que sí, no se les está formando. Debemos sembrar en ellos enseñanzas que les inquiete y que los motive a la innovación e investigación. Existen factores de perturbación que atrofian conductas, los cuales nacen de un mal aprendizaje, por una deficiente ilustración educativa. Hoy día los que consideran que están enseñando lo indican en estadísticas, pero ¿se le podrá creer a las estadísticas? La realidad es que no lo es, se cree estar enseñando, pero no se está aprendiendo. No existe educación de calidad; los sistemas de evaluación no se ejecutan o se impiden; de ahí que el aprendizaje se encuentre estancado ¿y los resultados qué? Para que hablamos de ellos si no existen.
Se atenta contra el presente y futuro de la niñez, cuando a corta edad se les obliga a trabajar en actividades pesadas y se les aleja de los centros educativos, mientras que las autoridades correspondientes no actúan; se hacen los ciegos, sordos y mudos, incentivando la causa e incrementando la incertidumbre; además propiciando algo peor: ceguera mental, el atornillamiento total, el caos.
Bajo estas circunstancias el Estado, instituciones públicas y privadas se deben unir en similares propósitos como son la protección integral de la niñez, que los enfoquen a una adolescencia sin prejuicios. En síntesis la niñez es el factor de conservación de la especie humana por lo que tenemos que brindarles un sumo cuidado ya que en esta época son muy vulnerables. ¿Será que los adultos estamos haciendo la tarea? ¿De qué manera? Todos estos interrogantes surgen y muchos más para que la niñez haga la tarea mejor.

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