Hacedores de trueque de espejos por oro

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Contratar a Tony Blair como consultor para que escribiera un reporte de recomendaciones de Perogrullo, solo es explicable como un acto de vanidad y camaradería de Santos para ayudar a su amigo, del cual querían deshacerse en el Reino Unido, pero nadie sabía cómo.

Poco creíble la historia de que la asesoría de Tony nos sale gratis, ya que es pagada por los árabes. Por aquellos desérticos parajes, nadie trabaja para quien sabe. La filantropía de Estado, de las que nos quiere convencer el gobierno Santos, no se la cree ni él.

No es la primera vez que esto sucede en nuestro país. Por estos días se ha escuchado insistentemente en los medios estadounidenses el nombre del senador Uribe en relación con los escándalos de los Clinton. Busqué información sobre esta acusación, y la revista Semana algo publicó al respecto en el 2008.

El tema es que Bill Clinton y su esposa, a la postre, secretaria de Estado, hicieron lobby para que Uribe le diera una jugosa participación en el sector minero y energético a empresas vinculadas con el polémico multibillonario canadiense Frank Giustra.

Una de esas empresas es muy conocida en Colombia y se llama Pacific Rubiales. Y como el hombre funge de filántropo, sus donaciones han llegado hasta la Fundación Pies Descalzos de Shakira.

Giustra le pagó a Clinton por los buenos oficios, con una jugosa contribución a la fundación que lleva el nombre de este último y de su hija Chelsea.

En teoría, Uribe le dio acceso a jugosos contratos a Giustra, con la idea de que Bill Clinton, convenciera a su esposa y al presidente Obama, de certificar a Colombia en derechos humanos y no violación de los derechos de los sindicalistas, que era en ese entonces, por lo menos en apariencia, el mayor escollo para la aprobación del TLC con los Estados Unidos. Mágicamente Colombia fue certificada, aunque el TLC no le fue aprobado a Uribe sino a Santos.

Certificada a pesar que aun hoy subsisten dudas sobre la violación de los derechos humanos de los sindicalistas y de algunas minorías, como quedó consagrado en una carta enviada al gobierno colombiano la semana pasada por Jim McGovern y otros dos legisladores estadounidenses.

Como podemos ver, este tipo de asesorías no son nuevas, así como tampoco es nuevo, que han sido perjudiciales para los intereses del país.

Es que uno contrata a Bill Clinton o a Tony Blair -aunque Blair solo suena y truena en el imaginario de Santos- para que generen oportunidades de negocio concretas para nuestros empresarios.

Este tipo de asesorías son para ver como nosotros nos aprovechamos de otros, y no para que otros vean cómo se pueden aprovechar de nosotros.

Me sentiría más tranquilo si se hiciera una investigación a fondo para ver si Uribe o alguien de su círculo cercano se benefició personalmente de los contratos obtenidos por las empresas vinculadas con Giustra, o si hubo detrimento patrimonial para la nación.

El TLC poco hizo, o ha hecho, por aumentar nuestras posibilidades exportadoras, ya que la mayoría de nuestros productos exportables ya gozaban de preferencias arancelarias.

El TLC le era más beneficioso a los Estados Unidos que a Colombia. Esto para no caer en el error de decir, que entregarle unos contratos multimillonarios a Giustra era perfectamente justificable por lo que ganábamos con el TLC. No solo me roban sino que además le regalo para el taxi.

En su momento, y cuando Uribe todavía era el todopoderoso, rápidamente se le echó tierra al asunto, pero siendo este un año electoral en los Estados Unidos, y estando Hillary en la palestra, este tema cobra importancia y va a ser investigado a fondo, y es mejor que Uribe le aclare al país, que fue lo que negoció y como se negoció.

Así como hay que investigar lo de Uribe, también hay que investigar lo que hay detrás del partnership entre Santos y su amigazo Blair. Afortunadamente, en el caso de Blair todavía estamos a tiempo de evitar el daño, o al menos eso creo, y la única vía coherente y decente que le queda a Santos, es mostrarle a Tony la vía del chao bambino, y no hardfeelings.

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