Las ciencias de la manipulación

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

La ciencia en Colombia -supeditada básicamente a las labores que adelantan ciertas comunidades cerradas- ha adoptado una posición etérea que no le permite aportar lo necesario al campo de la construcción de una sociedad justa y equilibrada.

Se hace referencia al concepto de construcción de sociedad porque deseamos familiarizarnos, al menos, con los rasgos que caracterizan una comunidad destinada a perseguir el sentido de civilidad, progreso, justicia y equidad; y no con una que se mueve en el entorno de la barbarie, las malas costumbres, la pobreza y la inequidad.

Rousseau (1754), en su obra Discursos sobre el origen y la desigualdad entre los hombres, buscando el responsable de la injusticia social, lo planteó de la siguiente manera: "El primer individuo al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir 'Esto es mío' y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerle caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil".

Con respeto voy a tratar de dar un giro a esa postura para proponer otro enfoque; dice: "El primer individuo al que, tras haber comprendido que podía influenciar el pensamiento de sus semejantes y sacar provecho de ello, ‘lo hizo’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerle caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil".

Ese tipo de individuos está por doquier. Los encontramos dominando el ámbito de la política, la religión, la economía, incluso, la ciencia y la investigación que se conocen hoy día se alejan grandemente del prototipo que propugna el desarrollo igualitario de las comunidades.

En la actualidad, los elementos instrumentadores de progreso han sido destinados específicamente a atender las necesidades de unos pocos. Y no hay duda que la ciencia es uno de esos elementos que sigue enclaustrado en un ambiente simplista en el que sólo importa manipular la información para favorecer una casta social en particular.

Estoy de acuerdo con los que dicen que los avances científicos hacen más fácil la vida de los seres humanos. Pero, también sé que no siempre sucede así. ¿O no es cierto que los más pobres son excluidos del núcleo humano que puede acceder a exámenes médicos que se realizan con equipos de alta tecnología?

Mientras unos pocos aprovechan la situación, el resto de la comunidad sigue indefensa porque lo que se destinó para servir al hombre terminó sirviendo los propios intereses.

Si lo que se busca es construir sociedad, es necesario entonces, realizar los ajustes precisos para que el desarrollo del saber deje de ser el caballito de batalla de las comunidades intocables que asumen que la investigación es solo una forma válida para financiar proyectos mezquinos.
Para el núcleo humano del que hablamos no existe interés por promover la transmisión de saberes a las masas sino, encontrar la forma precisa para sacar provecho de cualquier situación.

Aunque sé que muchos se molestarán por lo que expreso, debo decir que el mundo continúa viviendo una era de oscurantismo disfrazado en la que el conocimiento, la ciencia y la tecnología, junto con la religión, la política y la economía sirven a unos pocos.

Las castas dominantes, con contadas excepciones, siguen los fines perversos que caracterizan a las comunidades decadentes que naufragaron en las aguas turbulentas de la ignorancia. Incluso, el mundo de las ciencias, ha caído fulminado bajo el influjo pernicioso que guía la mente de los hombres y las sociedades egoístas.

Por eso al hablar de política, economía, revolución, religión, desarrollo científico y miles de cosas más, deberíamos hablar primero de campos que impiden construir sociedades justas, y de una era que se caracteriza por el auge de las ciencias de la manipulación.
¿Cuándo romperemos ese yugo?

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