Comenzó la Navidad con las velitas

Editorial
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El día de las velitas o noche de las velitas es una de las festividades más tradicionales de Colombia, con la que se celebra el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, y da comienzo a una tradición de luz y bendiciones hasta el 25 de diciembre, día en que nace Jesús en un humilde pesebre en Belén.

A partir de hoy en los hogares católicos del mundo se prenden las velas en honor a la Virgen María, para iluminar su camino y con variedad de tradiciones y festejos, según sea la tradición en cada ciudad del país, comienzan los actos preparativos para el Nacimiento.
En Santa Marta, como en la mayoría de las regiones del país, la fecha comienza desde el 7 de diciembre, con el encendido de faroles y velas que iluminan calles, centros comerciales, hogares de pueblos y ciudades. Esta celebración marca el principio de las fiestas navideñas en el país y en ciudades; el 8 de diciembre se izan banderas blancas con la imagen de la Virgen María en las casas.
Cada siete de diciembre, en la noche, los colombianos salen a las calles para llenarlas de luz; millones de velitas se encienden en los pueblos y ciudades del país para celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Las velitas y faroles de todos los colores, llenan de magia la noche con la que inicia oficialmente la Navidad; esa noche se conmemora el momento en que el Arcángel Gabriel anunció a María que fue la Elegida, desde antes de su nacimiento, para ser la madre de Jesús.
La historia cuenta que este día fue proclamado por el Papa Pío IX en la Bula, conocido como un documento pontificio, Ineffabilis Deus el 8 de diciembre de 1854 y dice, que el día en que se tomó la decisión, creyentes de varias partes del mundo encendieron velas para celebrar el momento y, desde entonces, se ha mantenido la tradición de iluminar esta noche de diciembre. En Colombia, un país en el que predomina la religión católica, se mantuvo esta tradición que se ha convertido en un espacio en el tanto pequeños como adultos se reúnen con sus familias aprovechando que el día siguiente es festivo.
La venta de velitas y de faroles confeccionados en forma casera fue la actividad de los últimos días en casa y hogares que aprovecharon la ocasión para ajustar nuevos pesos en sus hogares; esos faroles con sus velitas fueron encendidos en la noche de ayer y en la madrugada de hoy, para que la Virgen encontrara luz encendida en su caminar.
La celebración comenzó en la noche del 7 de diciembre, marcando el inicio de las fiestas navideñas; el ambiente decembrino es enmarcado por los vientos alisios, los cuales generan un característico ambiente.
En la Región Caribe la madrugada del 8 de diciembre, alrededor de las 3 de la mañana, en medio de un popular ambiente festivo, los habitantes colocan faroles multicolores iluminados con velas en su interior en los frentes de las casas y en los andenes para celebrar la Inmaculada Concepción. Por tradición, estos faroles son de fabricación artesanal, con listones de madera dispuestos en forma de pirámide truncada, cuyas caras se forran en papel celofán de colores verde, amarillo, azul y rojo.
En Santa Marta, el festejo inicia muy temprano el día 8 de diciembre y termina al amanecer. En Plato, el festejo inicia a las 3 de la madrugada del día 8 de diciembre, termina al amanecer y coincide con el cumpleaños de esta población, acompañada de procesiones por la carrera 15 y juegos pirotécnicos. Al amanecer, los niños crean “volcancitos, castillitos o calderitos” que consiste en una o más velas enterradas en un orificio en el suelo con un recipiente que por lo general son las tapas metálicas de bebidas suspendidas por un soporte de alambre que normalmente queda de la quema de las luces de bengala, en dicho recipiente le agregan parafina que queda de las velas y al estar fundida le agregan agua y produce una bola de fuego producto de la reacción.
En Bogotá, y en las otras ciudades del país, se acostumbra prender velas y colgar faroles en las ventanas y puertas de las casas solo en la noche del 7 de diciembre. Allí se originó el nombre de “velitas” para la fiesta, por la costumbre que tienen los habitantes de esas ciudades de llamar en diminutivo a todo lo que les provoca afecto o simpatía. Igualmente, las ciudades realizan actividades nocturnas para la familia; museos, tiendas, y centros comerciales tienen horarios extendidos y eventos con fuegos artificiales.

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