La violencia azota a los indígenas

Editorial
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La guardia del pueblo nasa atribuyó al narcotráfico y a grupos paramilitares la matanza que dejó cinco indígenas muertos y otros seis heridos en la localidad de Tacueyó, en el suroeste de Colombia, despejando esta afirmación cualquier relación de violencia con el gobierno Duque, como muchos lo han querido hacer.

Antes de la posesión de Duque como Presidente de Colombia, los asesinatos en todo el país de líderes sociales prendió las alarmas; esta situación siguió y muchos opositores y adversarios políticos de Duque se han aprovechado para arrojar el agua sucia sobre el gobierno de una violencia que vino heredada del anterior gobernante y que muchos atribuyen a los desacuerdos internos que hay entre los que desarrollaron los acuerdos de paz en La Habana.

Los indígenas denunciaron que es un hecho más el ataque indiscriminado contra la comunidad, contra la Guardia Indígena, contra las autoridades de parte de paramilitares, de parte del narcotráfico hacia los ejercicios de control que se hacen en estos territorios y hay situaciones lamentables que han creado malestar en el interior de estos resguardos, que ahora expresan su malestar.

En el corregimiento de La Luz, cinco indígenas del pueblo nasa fueron asesinados a tiros, entre ellos la autoridad, que es la gobernadora, Cristina Bautista, y otros seis quedaron heridos; con ese ataque se pretende asustar a la comunidad pues además de asesinar a las cinco personas los agresores arrojaron un vehículo a un río cercano. Lo que han vivido los indígenas en esta parte del país es toda una situación muy difícil, por simplemente defender la vida, fueron atacados vilmente. La Guardia Indígena, una organización autónoma encargada de preservar el orden en sus territorios, está presente en Tacueyó con 500 miembros que basan su autoridad no en las armas sino en un bastón de mando.

Como consecuencia de esta masacre la autoridad indígena convocó a representantes de la Guardia que hacen presencia en 23 de los 32 departamentos colombianos, aunque no especificó su número. Los indígenas no se echan para atrás; están convocando a toda la guardia de los 23 departamentos que tienen para acompañar el ejercicio de control territorial, que hace por fuera el Ejército Nacional. Pese a que han pasado más de un día desde la masacre, las informaciones procedentes de la zona donde se produjo el hecho son aún confusas, pero las Fuerzas Armadas indicaron que los indígenas fueron atacados por disidentes de las Farc.

La gobernadora Bautista fue una lideresa comprometida con la construcción de la paz y trabajó de la mano en todo el proceso de coordinación interjurisdiccional con la Jurisdicción Especial Indígena y de ahí se hace necesario coordinar con las autoridades indígenas los mecanismos necesarios que garanticen su seguridad como sucede con cualquier colombiano en el país y en este orden deben actuar todos los organismos fiscalizadores y judiciales, en forma rápida y eficiente, en la investigación que permita identificar a los responsables de estos crímenes, con el fin de evitar revictimizaciones y garantizar la no repetición.

El Cauca, con más de 1,3 millones de habitantes, es uno de los departamentos más azotados por la violencia del conflicto armado colombiano porque en esa parte del país actúan la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, Eln, disidencias de las Farc y narcotraficantes que se disputan el control de ese territorio para actividades del narcotráfico.

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