Los grandes desafíos

Editorial
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Costa Rica lucha contra el pesimismo económico de su población y el sector empresarial, en medio del deterioro de una serie de indicadores como el desempleo, la producción y las exportaciones, que coincide con la aplicación de una polémica reforma tributaria.

Este año ha sido particularmente difícil para Costa Rica en materia económica, pues su población ha tenido que ajustarse a una reforma tributaria rechazada por los sectores sindicales, los cuales han protagonizado huelgas y culpan al Gobierno del desempleo y la desaceleración económica.
Mientras tanto, el Gobierno de Carlos Alvarado ha presentado una serie de estrategias en busca de la reactivación económica, pero parecen no ser suficientes por ahora para recuperar la confianza de empresarios y consumidores.

El desempleo en Costa Rica durante el segundo trimestre del 2019 llegó al 11,9 %, 3,3 puntos porcentuales más que en el mismo periodo del año pasado, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos, Inec. Esta cifra también es superior a la del primer trimestre del 2019 cuando se registró un 11,3 % de desempleo. Las autoridades aseguran que el alza en el indicador se debe a que más personas han comenzado a buscar trabajo.

Otro dato alarmante para la economía costarricense es el 46,3 % de empleo informal que, aunque se mantiene igual que en 2018, es una cifra que ha sido duramente criticada por los sectores empresariales del país.

Una parte preocupante del desempleo de 12% se debe a que se ha invertido recursos como sociedad en formar personas en conocimientos que no tienen demanda y por ende no alcanzan para obtener un empleo. Las largas filas en las constantes ferias de empleo que organizan empresas en todo el país han sido pan de cada día durante 2019, pero en muchos casos las personas que buscan trabajo no hablan inglés o no cuentan con habilidades técnicas, dos características que cada vez más exigen las compañías.

En el sector agrícola se abrieron 40.000 puestos de trabajo para las cosechas de productos como café y caña, pero solo 500 personas se acercaron a anotarse. Esto obligó en septiembre a las autoridades a crear una categoría especial migratoria para facilitar que los migrantes que viven en el país se regularicen y puedan obtener un permiso de trabajo en labores agrícolas.

Las proyecciones publicadas en julio pasado por el Banco Central indican que en 2019 la economía de Costa Rica apenas crecerá el 2,2 %, un punto porcentual menos de lo que había previsto en enero. En la coyuntura económica actual con poco dinamismo de la actividad económica y elevado nivel de incertidumbre, las autoridades deben enfocar sus esfuerzos en restituir la confianza de la ciudadanía para que las personas se atrevan a invertir y consumir. Además, continuar con las medidas que devuelvan la sostenibilidad a las finanzas públicas.

El 2019 ha sido un año convulso en Costa Rica, caracterizado por numerosas protestas y huelgas sindicales en contra de una polémica reforma fiscal aprobada por el Congreso en diciembre pasado y que se ha venido implementando paulatinamente en los últimos meses.

El pesimismo con la economía aumentó a 79 % de las opiniones en agosto, lo cual representa el registro más negativo desde abril 2013. El desempleo es el principal problema del país con el 34 % de las opiniones, seguido por el costo de la vida (18 %), la mala gestión del Gobierno (11 %) y la corrupción (8 %), entre otros. El sector empresarial transita por el mismo rumbo. El Índice Empresarial de Confianza, IEC, cayó a su nivel más bajo desde tiempos de crisis económica internacional en 2009.