Defensa institucional

Editorial
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Sin duda se produjo en días pasados un ataque frontal, directo y persistente del comunismo internacional,  contra el Ejército Nacional en cabeza de su Comandante el General Nemesio Martínez.

Como suelen hacer sus cosas, todo fue extraordinariamente bien planeado, dirigido, orquestado y ejecutado. Desde luego siguiendo los postulados leninistas: “Hay que mentir, disimular y tergiversar aprovechando los errores y debilidades de los gobiernos”.

Empezó Human Right Watch por conducto de su director, José Miguel Vivanco,  con  una acusación global, la cual incluía varios generales en operaciones de falsos positivos; entre otros, el más importante, es decir, el General Martínez quien comanda la principal fuerza militar. Posteriormente el diario estadounidense ‘New York Times’ hizo eco con un artículo de un periodista de extrema izquierda en que hacía ver que se había plasmado una directriz del General Martinez cuyo objetivo era establecer falsos positivos en cada una de las divisiones que conforman el Ejército. Luego el puntillazo o estocada  final la dio el periódico ‘El País’ de Madrid con su titular: “Jefe del Ejército colombiano asesinó civiles”.

El propósito no era otro que lograr que se diera de baja del Ejército al General Martínez. Simultáneamente se estaba gestando la moción de censura del ministro de Defensa, Guillermo Botero, quién obviamente conocía los direccionamientos de su Comandante de Fuerza y le había dado todo su apoyo. El Senado tenía a su consideración el  ascenso del número uno del Ejército. En el evento de que  no se aprobara su promoción a General de cuatro soles pasaría a la reserva activa, esto es que quedaría sin mando. De inmediato eso repercutiría en la aprobación de la moción de censura al ministro Botero.

Pero los cargos, hipótesis e informaciones contra el General y el Ministro carecían de veracidad, no tenían fundamento, eran simples falacias, infamias y montajes amañados como acostumbran a hacerlo y en lo cual son maestros los discípulos leninistas. Entonces su meta e idea no la pudieron materializar. Todo se les quedó en el aire y sus intenciones se marchitaron solas. Sin embargo mientras se aclararon las cosas hubo en la opinión pública incertidumbre, dudas y mucha expectativa. Pusieron  a los dos funcionarios en la picota pública.

Examinando con cuidado esa anómala situación debemos darnos cuenta de que actualmente los grupos subversivos comunistas del mundo están vinculados con el narcotráfico y se lucran del mismo. Gracias a esos recursos han  adquirido armamento moderno y pueden efectuar manutención a sus tropas. 

Ocurre que los soldados comandados por el General Martinez desde que asumió sus responsabilidades han golpeado al narcotráfico.  Han destruido más de 1400 laboratorios de cocaína; por tanto, los ingresos de las arcas de estos ricos malhechores, por esa causa se han disminuido. Consecuentemente era preciso eliminarlo del ejercicio de sus funciones. Hoy por hoy los Estados comunistas como Venezuela, Irán y Cuba inflan sus presupuestos con dineros procedentes del narcotráfico.

 Por eso en Venezuela el cartel de los soles es justamente aquél que maneja la cúpula militar, encabezada por Diosdado Cabello. En Colombia el principal cartel del narcotráfico ha sido la guerrilla de la Farc. Sigue delinquiendo con sus disidencias en armas. Ahí vemos lo acontecido con el mafioso ‘Santrich’ como lo llama nuestro Presidente Duque.  Continúo narcotraficando después de la firma del mal llamado  acuerdo de paz de Santos y la Farc. Las bandas de mafiosos  del mismo modo utilizan el mismo sistema para financiar sus actividades criminales.

Ahora Diosdado Cabello viajó a Cuba  a incrementar su relación personal con la dirigencia cubana y asimismo para organizar la próxima reunión del Grupo de San Paulo, que próximamente tendrá lugar en Caracas. El plan es de expansión con miras a apoderarse de varios países y uno de sus objetivos es Colombia; por ello, quieren desestabilizar, deslegitimar y desprestigiar al Presidente Duque y a su gobierno.

Pero estas imputaciones sin pruebas,  nos sirven para analizar, pensar y meditar el alcance de la infiltración  y el dominio en los medios de comunicación, puesto que algunos le hicieron juego a esas desinformaciones. No podemos olvidar que uno de los fines comunistas es tomar la televisión, la radio y la prensa escrita. En España por ejemplo están los canales de televisión en manos del partido comunista, o sea de ‘Podemos’.

Contrariamente a aquello que pensaron los anarquistas y promotores de este episodio y para fortuna de Colombia,  con la aprobación del ascenso del General Martinez en el Senado y el rechazo en la Cámara de la moción de censura al Ministro, salieron fortalecidos el gobierno,  el Presidente Duque y ciertamente el Ejército y el Ministro. El Parlamento con sentido patriótico y mostrando que primero está Colombia votó a la altura de su compromiso con su pueblo.

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