La matanza atiza debate sobre armas

Editorial
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La matanza ocurrida en una escuela ha atizado la polémica sobre la liberación del porte de armas, que el Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro impulsa con la excusa de que los brasileños puedan ejercer lo que califica de autodefensa.

Las armas fueron una bandera de campaña del capitán de la reserva del Ejército de cara a las elecciones del año pasado y también fueron las que acabaron con la vida a ocho jóvenes de una escuela de la ciudad de Suzano, próxima a Sao Paulo. Dos exalumnos de esa escuela ingresaron al instituto y dispararon contra funcionarios y jóvenes que estaban en un recreo, asesinaron a ocho y luego uno mató al otro y se suicidó, sin que se conozcan aún sus móviles. Antes habían acabado con la vida del tío de uno de ellos.

Bolsonaro lamentó la tragedia, la calificó como monstruosidad y cobardía sin tamaño y transmitió sus condolencias a las familias de las víctimas, sin hacer ninguna alusión a sus propuestas de armar a los ciudadanos para que puedan defenderse de una violencia que cada año causa en el país unas 60.000 muertes. Sin embargo, sí lo hicieron algunos parlamentarios de la base que respalda al Gobierno, muchos integrados en la llamada “bancada de la bala”, un grupo suprapartidario que defiende los intereses de los fabricantes de armas y apoya la promoción de la autodefensa. Uno de ellos dijo que si hubiera habido “profesores o funcionarios” armados en la escuela la tragedia podría haber sido evitada.

La declaración más contundente la dio el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del partido Demócratas (DEM), que apoya al Gobierno sobre todo en su línea económica liberal, aunque toma cierta distancia en otros asuntos, como el combate a la violencia.

En las próximas semanas será conformado otro frente suprapartidario, volcado a promover una enmienda constitucional que legalice el porte de armas, la cual reforzaría un decreto firmado por Bolsonaro el pasado enero, que flexibilizó las normas para la compra de armamento; Este frente estará constituido por unos 300 parlamentarios y trabajará por la posesión y el porte de armas, que es lo que la población dijo que quiere.
Si bien el presidente mantuvo silencio sobre ese asunto, uno de sus hijos, el influyente diputado Eduardo Bolsonaro, tomó la palabra y afirmó que el problema no son las armas, sino las personas ya que afirma que armas no sirven solamente para matar; sino también sirven para defenderse y pueden hacer tanto mal cuanto un automóvil.

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