La paz solo dejo violencia

Editorial
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Sorpresa y preocupación causó en los colombianos las declaraciones de los líderes sociales afrocolombianos que lleva un cuarto de siglo luchado por los derechos de las minorías étnicas de su país, misión por la que ha sido nominado como uno de los tres finalistas del prestigioso premio de derechos humanos “Martin Ennals” que entrega en Ginebra.

El papel que ha jugado en la historia de  nuestro país este tipo de minorías, son la clave en la inclusión del capítulo étnico en los Acuerdos de Paz, pero ellos mismo reconocen la decepción que sienten  porque más de dos años después de su firma no han servido para mejorar la vida de indígenas y afrodescendientes, que siguen siendo víctimas de guerrilleros, paramilitares, militares y delincuentes.

Denuncian las etnias que ellos creían que la firma de los Acuerdos de Paz podría terminar con esas situaciones, pero esa realidad sigue vigente porque existe una relación estrecha entre los diferentes actores de la  violencia, entre la fuerza pública y los grupos al margen de la ley que actúan en los territorios de esas minorías. Es así que los negocios ilegales atraen a los violentos  a esas áreas, en particular la extracción de sus recursos mineros y forestales, así como los cultivos de hoja de coca, que pueden realizar gracias a la supuesta complicidad de las fuerzas del orden.

Denuncian  y afirman los afroamericanos que todo eso genera ingresos considerables, de modo que la fuerza pública también es sobornada y permite que los actores al margen de la ley actúen y sobre todo callen ante el asesinato de los líderes y miembros de las comunidades.  A pesar de ello, las minorías siguen  respaldando el proceso de paz y el acuerdo como un instrumento para un desarrollo acorde a su cultura.

De igual forma se encuentran preocupados por las falta de presencia del Estado que está provocando que a las zonas que abandonó las Farc en cumplimiento de los acuerdos hayan llegado, narcotraficantes y delincuentes, lo que ha provocado que la situación de las comunidades empeore.

Esto ha hecho más vulnerables a los líderes sociales y a sus familias, como lo demuestra el caso de Wilmar Córdoba, hijo del líder afrocolombiano, quien fue asesinado en octubre de 2016 tras amenazas recibidas por su padre por su rol de defensor de los derechos humanos.

La preocupación que existe es que hoy todos los líderes sociales están amenazados; los asesinatos van en aumento, con 16 líderes sociales asesinados sólo desde que empezó 2019 y más de 400 desde la firma de los acuerdos de paz, siendo la impunidad lo que  caracteriza estos crímenes porque hay un patrón de no investigación y de no procesamiento de sus autores materiales e intelectuales, lo que hace mas difícil conseguir los objetivos trazados, pese a la firme decisión  de continuar defendiendo a estos marginados colectivos.

Este empeño atrajo la mirada del jurado del premio “Martin Ennals”, una distinción anual concedida por un grupo de diez prestigiosas ONG internacionales de derechos humanos, y para el que también están nominados otros dos activistas que han sacrificado sus vidas por defender los derechos de otros.

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