El Bálsamo sufre por el abandono

Editorial
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Con toda razón la comunidad del corregimiento del Bálsamo, en el municipio de Concordia, salió a las calles a protestar por la falta del puente que hace un año se vino al piso y no ha sido reconstruido, creando toda clase de caos y peligro para la comunidad que ya no cree en las gestiones de su autoridad y que ve con ojos de desesperanza y tristeza que no haya interés por solucionar este problema.

Bálsamo es corregimiento de Concordia, que fue creado con la Ordenanza No. 007, del 24 de junio de 1999, en la que se segrega de los municipios de Cerro de San Antonio y Pedraza. El Municipio de Concordia está ubicado en la zona nor-occidental del Departamento y se le conoce municipio también con el nombre de “Malabrigo”, apodo nacido de los propios habitantes de la región, a pesar que este término solo lo usan las personas de mas avanzada edad.
El año pasado, exactamente el 19 de noviembre a causa de una ola invernal, las aguas de la quebrada ‘El Mundo’ derribaron el puente ubicado en el corregimiento de Bálsamo, y un año después la estructura sigue en el mismo sitio donde colapso, dando muestra claras de la desidia de la clase dirigente magdalenense por construir un nuevo puente.

Un día después de la caída del puente los entes gubernamentales y municipales en cabeza del Alcalde de Concordia, Pedro Ospino, se dirigieron al corregimiento a darle parte de tranquilidad a la comunidad y a informarles sobre la colocación de un puente militar para mitigar un poco el problema mientras conseguía los recursos para reestructurar el caído. Como prometió el alcalde el puente militar a los tres meses estaba en el corregimiento para ser instalado, pero se encontraba en tan mal estado que no se pudo utilizar, quedando la comunidad en las mismas condiciones, incomunicados.

De este modo los pescadores de la zona que tienen fincas al otro extremo de la quebrada haciendo uso de su ingenio realizaron una balsa para poder transportarse de un lugar a otro, que transporta alrededor de 400 personas diariamente, dicha balsa esta echa de tablas encima de tres canoas y sus pasajeros deben pagar dos mil pesos para su utilización.

No hay razón válida para que un año después se siga viviendo la misma tragedia y los habitantes y pescadores vivan a diario la odisea del atravesar el rio con el producido diario; pero, lo más triste de la situación es la travesía diaria que tienen que hacer los niños quienes han sido los más perjudicados debido a que para ir a la escuela deben montarse en la balsa exponiéndose a todos clases de peligros, que seguirán presentándose porque no hay una solución a la vista.

La improvisada balsa que utilizan los pobladores del sector sirve para que campesinos de muy bajos recursos, ganaderos y pequeños comerciantes, realicen sus actividades diarias; pero no los habitantes de Bálsamo debe pasar por esta balsa improvisada, sino también los de Zapayán, Chibolo y Pedraza que se ven afectados por esta causa, desde hace un año en donde lo más lastimoso ha sido la poca gestión de los entes gubernamentales y la nula atención que le coloca la gobernación del departamento.

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