La verdadera reparación

Editorial
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Después de 20 años de la tragedia de Machuca, en Antioquia, aún está vivo en la mente de los colombianos el recuerdo de esa horrible matanza, dolor que se rehúsa a desaparecer de los familiares y amigos de los fallecidos de ese día, que murieron quemados víctimas de la locura de los guerrilleros.

Los colombianos pudieron apreciar los rostros y los cuerpos de los sobrevivientes, que en algunas partes de su cuerpo recibieron el efecto de las llamas, marcándolos de por vida, llamas que también consumieron y destruyeron buena parte del pueblo.

Ese día no será fácil de olvidar; ni muchos menos de dejar en el olvido la perdida de vida de los niños, adolescentes, hombres y mujeres fallecidos. Para reconfortar en algo ese dolor, el presidente Duque dispuso de 6.000 millones de pesos para la reparación de la comunidad de Machuca, por la masacre perpetrada hace 20 años por la guerrilla del Eln que dejó 84 muertos y 30 heridos.

A la comunidad de Machuca hay que rodearla de afecto y cariño y que la acción social del Estado se haga presente y ya comenzaron a llegar las ayudas con el Departamento de Prosperidad Social, Dps, a entregar 3.000 millones de pesos de reparación individual.

La reparación de las víctimas es un deber; es un paso para hacer una verdadera reconciliación y llegar a una paz cierta y duradera. Se espera que con la destinación de otros 3.000 millones de pesos para la reparación colectiva y que estas compensaciones económicas se sumarán al mecanismo de atención integral diseñado por el Gobierno para atender a las víctimas.

La masacre de Machuca, aldea del municipio de Segovia, ocurrió el 18 de octubre de 1998 cuando guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional, Eln dinamitaron un tramo del oleoducto Central, lo que provocó un incendio que se extendió a la localidad de Machuca. En ese atentado 46 casas se incendiaron, lo que provocó la muerte de 84 civiles y dejó 30 personas heridas.

Este es un atentado terrorista que produjo desolación, desesperanza y que causó un ‘ecocidio’ que acabó con hogares y familias enteras; de igual forma, se va a construir una centro de integración “Sacúdete” para que los habitantes tengan acceso a servicios de salud, cultura y tecnología.

La cultura es el mejor antídoto contra la violencia, cuando un niño aprende a leer una partitura y aprende a tocar un instrumento se está alejando de la tentación de los fusiles y el crimen. Cuando un niño aprende a desplegar su creatividad y encuentra allí oportunidades está sembrando progreso de verdad.

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