Densa niebla y cortina de humo,
inundando el bar de copas al aire libre,
sarcástico olor por el cual me esfumo,
evitando sonreír al insulso destino pobre.

Sin afanar su marcha el reloj se burla,
pasan las horas y el buque no encalla,
cae la noche escuálida y maloliente,
mientras el frío cala hasta en mi mente.

Levanto mis ojos clamando al infinito cielo,
acabe por fin con el insoportable hielo,
conteniendo el aliento enciendo la lumbre,
y miro a las estrellas escribir tu nombre.

No sé si embarcarme, no sé si huir,
la noche envidiosa me obliga a partir,
mi corazón delirante en tu puerto recuerda,
mientras este amor palpitante contigo se queda.

AUTOR: RAMIRO YÉPEZ GONZÁLEZ

Vuela, vuela alto gaviota querida,

el viento te guíe en tu blanco vuelo,

copando el azul cielo en tu partida

y abandonando en tu giro mi suelo.



Quizá la mañana te traiga al tiempo,

adornado de esperanza y cariño,

deje a tu alma viva sin contratiempo

y vibre tu ser cual mano en corpiño.



Al llegar al mar atrapes la pasión,

esa que dejas perdida en la playa,

sin besos y caricias tras el portón

y el olvido que el alma nunca ensaya.



Te dejo partir sumida en las olas,

la espuma empuje tus alas heridas,

cure tu corazón y te ame a solas,

en el cielo de las nubes paridas.

Quise convertirme en rayo de luz
y soñé con tu cadera danzarina.
Te mueves sensual en el trasluz
y mi locura tenaz jamás amaina.



Invadiste mis sentidos y mis deseos,
sentí tu cuerpo y canela piel en mí,
me fui hasta la locura entre meneos
y al sentir tus flamas, en ellos ardí.



Nos perdimos entre besos y caricias,
azotes de fuego y volcán ardiente,
y, anclados entre fragantes acacias
nos dejamos el alma en la vertiente.



Fue esa noche que la luna te miró,
iluminó tu rostro bello en el cristal,
de mi ansiedad con descaro se burló
y dejó a mi sueño como un glacial.



Fría mi soledad se quedó varada,
en medio del éxtasis y tu olvido,
oratita noche de lujurias cansada
por el desgaste de ese beso huido.

No podrás olvidarme aunque lo intentes,

estaré en la lluvia que no dejará de caer,

viviré en la luna que mirarás las noches,

y en cada rayo del sol de tu amanecer.



No podrás olvidarme aunque lo intentes,

brotaré en el agua que tu cuerpo limpie,

seré la luz con el que tu rostro ilumines,

y abrigaré la sábana que tu ser abrace.



No podrás olvidarme aunque lo intentes,

en cada paso que des estaré en tu pisada,

tus lágrimas seré cuando me pienses,

y al leer un poema sentirás mi mirada.



No podrás olvidarme aunque lo intentes,

mi sonrisa estará en todo lo que te alegre,

al avistar el mar verás mis ojos verdes,

y cada beso ajeno, te traerá mi nombre.

La creencia de un poder supremo, siempre ha sido relativa al ser humano. Una predisposición a la obediencia de un mandato superior, es fijada desde el principio de la creación.

Luna celosa que esta noche te escondes,luna envidiosa que ocultas tu figura,
luna que alumbras esta noche oscura,
alumbra el sendero, ¿por qué no respondes?

Mi alma vagabunda aún dormida,
en canto milenario se convierte,
cada vez que tu sonrisa extinguida,
burlar al corazón del dolor advierte.



Sonrío a tus ojos al borde del destino,
son claros como el verde esperanza,
son sueños que acarician al beso fino,
son tardes llenas de sol y añoranza.



Como quieres que te olvide chiquita,
si toda tu inocencia se fue conmigo,
si hasta el latido fuerte te hace bonita,
como el hoyuelo bordado en domingo.



Lluvia tersa seré para tu cuerpo mojar,
luna llena seré para tu cuerpo brillar,
sol vivo seré para tu cuerpo abrigar,
mar sereno seré para tu cuerpo adorar.



No quiero morir sin volverte a ver,
quiero volver a ver tus ojos brillar,
quiero volver a perderme en tu ser,
quiero volver a los sueños de amar.

Rompen las olas sobre tus pies,
me enciendo por dentro al mirarte,
mágica sobre la arena mojada,
sublime frente al atardecer moreno.


Emito un profundo suspiro de mi ser,
eres tú, sencilla y elegante, olor a mar,
tierna y coqueta, sirena del mar inquieto,
cuando en mi pecho vibran tus olas serenas.



Beso tus labios y siento tu alma en mí,
me eriza la piel, me eriza el alma, me erizo…
Siento tus muslos cobijar los míos, me besas,
me pierdo en ti y en mí, te desnudo toda.


El mar ruge mientras te amo con frenesí,
la luna se refleja en las aguas oscuras,
mi ser se ahoga en tu mar de pasiones,
mientras el sol, sin prisa, nos descubre.


Te amo con mis sueños de amar en el mar,
amo tu amor en mis sueños de amar,
me pierdo en el mar de mis sueños de amar,
y te veo amándome, ya sin mis sueños de amar.

Es la hora del crepúsculo rojizo,