Una simple cirugía estética le está arruinando la vida a una samaria residente en Italia

De esta forma se complicó una lesión que padeció en la cirugía

Judiciales - Local
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La mujer asegura que estuvo a punto de perder la vida por dos bacterias que adquirió en una quemadura de tercer grado, luego de practicarse una abdominoplastia. El cirujano que la operó aseguró que se la produjo la lámpara de la sala de cirugías.

Los 10 millones de pesos que le cobraron por la cirugía hecha en una clínica de Santa Marta le ha dejado costosos tratamientos de recuperación, a su marido sin empleo en Italia y a sus hijas prácticamente sin estudios.


Lo que inició como posibilidad de sanar un dolor que solo se podía corregir con una cirugía en su abdomen, terminó por cambiar su vida por completo. Como quien diría resultó peor la cura que la enfermedad.

Ese drama lo vive desde el pasado 25 de junio, Millinis Paola Sumalabe Molina, de 36 años, quien llegó hasta la sala de redacción de EL INFORMADOR para denunciar púbicamente al cirujano estético, Jorge Canales Soto y al médico Gerardo Saldarriaga, este último propietario, según ella, de la Clínica Gerardo Saldarriaga Medica IPS, donde le practicaron el procedimiento.

La mujer, quien dijo que ahora teme por su vida y responsabiliza a estos de lo que le pueda pasar, señaló que, el día de dicho procedimiento que debería tardar cuatro horas y lo terminaron en seis, salió del quirófano con una quemadura de tercer grado, que según, la denuncia se la produjo la lámpara cielítica que se utiliza para mejor iluminar las salas de cirugía.
Millinis Paola Sumalabe Molina, ama de casa quien denunció mal procedimiento estético.
Millinis Paola Sumalabe Molina, ama de casa quien denunció mal procedimiento estético.

Sumalabe Molina aseguró que, a su salida de dicho procedimiento, el médico Canales Soto le dijo que la cirugía fue un éxito y que la lesión desaparecería en 10 días con tratamiento y reposo.

Sin embargo dijo la denunciante que, con pasados esos días la herida se fue complicando hasta emanar un mal olor y mucho dolor que aseguró no soportaba, por lo que optó por buscar a los médicos en mención, de quienes señaló le evadieron su responsabilidad.

Contó que, en julio el propietario de la clínica la llamó para decirles que asumía los costos de su recuperación de su tratamiento hasta que tuviera recuperada y la devolución de 3 millones de pesos de los 10 que costó el procedimiento.

“Para la cirugía me hicieron pagar un seguro de vida con un costo de más de 300 mil pesos y cuando mi esposo llamó para que se pudieran al frente de la situación, este no funciona. Contestan en inglés y dejan esperando en la línea”, anotó la afectada.

En julio otro especialista la valoró y le aseguró que era urgente someterla a otras intervenciones para poder salvarle la vida puesto que había adquirido la bacteria pseudónoma aeruginosa, que está presente en hospitales y clínicas, y que según la denuncia se contagió en la clínica donde le hicieron el procedimiento estético.

“En una conciliación en la Casa de Justicia a la que asistió después de tres citaciones el médico Jorge Canales, le reconoció a mi abogada que él estaba homologando el título de cirujano estético en Brasil, y sin embargo realiza procedimientos como si ya fuera graduado. Mi esposo averiguó en la Secretaría de Salud departamental y este no aparece registrado como cirujano estético”, argumento la mujer.

Hoy cuando ha pasado cinco meses, la afectada asegura seguir mal de su estado de salud, el mismo que le hizo perder su empleo, el de su esposos y el colegio a sus dos hijas, puesto para este procedimiento llegaron el extranjero en donde había encontrado el folleto promocional de dicha clínica en Internet.

“Le hago un llamado a todas las mujeres que quiera hacerse una cirugía estética verificar bien el profesionalismo y la experiencia del cirujano, para que tengan que vivir la situación delicada de salud que hoy estoy padeciendo”, señaló Sumalabe Molina.

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