Muertos quince milicianos de las fuerzas de Trípoli en combates en el sur

Judiciales - Internacional
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Trípoli, 18 may (EFE).- Al menos quince soldados bajo el mando del mariscal, Jalifa Hafter, hombre fuerte del este de Libia, murieron en combates con fuerzas rivales vinculadas al Gobierno reconocido por la ONU en Trípoli (GNA), informó este sábado a Efe una fuente de seguridad.

Según la misma, los enfrentamientos se libraron el viernes en torno a la localidad de Kasr ben Ghashir, uno de los ejes que conducen al antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, áreas de importante valor estratégico que ambos se disputan.

Combates similares se libraron también en la zona vecina de Al Saba, donde las tropas del GNA lograron capturar a tres soldados enemigos, agregó.

En respuesta, fuerzas áreas bajo el mando del mariscal bombardearon diversas posiciones en los barrios de Ain Zara y Yarmouk, situados en el extrarradio meridional de la capital, junto al citado aeropuerto.

Los combates se suceden en medio de nuevos esfuerzos de la comunidad internacional para acabar con un conflicto que estalló el pasado 4 de abril, fecha en la que Hafter decidió emprender la conquista de Trípoli con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de visita oficial.

Desde entonces, los combates han causado cerca de 600 muertos, más de 3.000 heridos y obligado a más de 30.000 personas a convertirse en desplazados internos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los enfrentamientos han afectado igualmente a los miles de migrantes irregulares que están confinados en centros de detención de Trípoli, y a los que se intenta trasladar a lugares más seguros en el norte de la ciudad.

En este ambiente, el consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se reunió el martes en Bruselas para exigir un alto el fuego.

La batalla por el control de la capital, que de ganar Hafter le concedería prácticamente el control del país, ha puesto de relieve la compleja red de injerencias extranjeras que padece Libia desde la revolución que en 2011 acabó con la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde entonces Libia es un estado fallido, víctima del caos y de la guerra civil, con dos gobiernos enfrentados en la actualidad: uno fruto del plan de paz fallido propuesto por la ONU en 2015, y que a duras penas controla Trípoli y algunas poblaciones en el oeste.

Y otro liderado por el mariscal Hafter, que tutela el Parlamento en la ciudad oriental de Tobruk, domina todos los recursos petroleros y controla prácticamente el setenta por ciento restante del territorio nacional-

Del conflicto político se benefician redes mafiosas dedicadas al contrabando de armas, combustible y personas -que se han convertido en el verdadero motor de la economía nacional- y diversos grupos yihadistas. EFE