Santa Marta es pionera en exportaciones sostenibles

Desde el Puerto de Santa Marta salió la carga de cacao y café libre de emisiones de carbono. Foto: Edgar Fuentes

Informe Especial
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La capital del Magdalena es la primera del país en la era moderna en hacer envíos de café y cacao de una forma amigable con el medio ambiente.

Por: Daniela A. García G.
Redacción EL INFORMADOR

En las instalaciones del Puerto de Santa Marta, el velero de bandera holandesa Tres Hombres cargó ayer una tonelada de cacao y cinco de café cosechadas en la Sierra Nevada, productos que tendrán como destino Estados Unidos y Europa.

Con la operación, la capital del Magdalena se consolida como la primera ciudad del país que realiza exportaciones de manera amigable con el medio ambiente, al menos durante la era moderna.

Desde el año 2016, gracias al Tres Hombres, una embarcación de carga impulsada solo por viento, el café de la sierra llega a otros países del mundo de forma sostenible; sin embargo, esta es la primera vez que se exporta desde la ciudad cacao libre de emisiones de gases de efecto invernadero.
La materia prima para el chocolate llegará a Carolina del Sur, Estados Unidos, dentro de un mes; el grano, por su parte, arribará a Europa dentro de unos cuatro meses.

El barco

Tres Hombres está bajo la tutela de la empresa de transporte y comercio Fairtransport Shipping & Trading. El velero de carga moviliza mercancías desde hace una década y arriba a Santa Marta desde el año 2016.

La nave, que mide solo 32 metros y tiene una capacidad de 45 toneladas, es la primera en la historia contemporánea que permite hacer exportaciones reduciendo las emisiones de dióxido de carbono en 99%.

Se trata de una embarcación antigua reconstruida en 2007, que bordea las costas de Europa, las islas del Atlántico, América y el Caribe recogiendo productos cosechados de forma “limpia”.
Rémi Lavergne, capitán del barco, asegura que gracias al Tres Hombres, consumidores en Europa y Estados Unidos recibirán café y cacao “sostenibles en toda la cadena”, es decir, desde la producción hasta la comercialización final.
Generalmente este tipo de exportaciones se realizan a bordo de buques de la industria marítima convencional, con grandes emisiones de gases contaminantes.
El barco holandés, que cuenta con una tripulación de 14 personas de entre 19 y 70 años, además de los productos de la sierra, moverá ron y cacao de las islas del Caribe.

La exportación de cacao

Esta primera exportación de cacao colombiano libre de dióxido de carbono está siendo posible gracias a la colaboración entre tres pequeñas y medianas empresas internacionales: River-Sea Chocolates, de EE UU; la Compañía Colombiana de Cacao; y Fairtransport Shipping & Trading, de Holanda; con la mediación de Mathieu Lacoste y Carole Prouteau, dos franceses que viven en el país desde hace más de 10 años y buscan impulsar cadenas de valor más sostenibles.

Estos aliados decidieron unir esfuerzos desde sus áreas de experticia para que un producto bandera de la biodiversidad colombiana sea transportado de la manera menos contaminante posible.

Lacoste y Prouteau se enteraron que un emprendedor de Estados Unidos quería crear una línea de barras de chocolate con cacao colombiano, por lo que se dieron a la tarea de contactar a los cacaoteros de Santa Marta y la empresa a cargo del Tres Hombres.

“Se trata de un cacao natural, con buenas prácticas ambientales. Se trabajó con la Compañía Colombiana de Cacao, CCC, que tiene varios proyectos con productores, acompañándolos a producir cacao de muy buena calidad, con una fermentación que responda a los estándares que requiere el mercado internacional y que pueda aguatar un viaje por barco”, explica Lacoste en entrevista con EL INFORMADOR.

Por su parte, Guillermo Cadena, de la CCC, precisa que el cacao colombiano tiene un sabor muy acentuado que lo hace atractivo en los mercados internacionales.
“El cacao de la sierra es limpio, no ha recibido cargas de elementos de síntesis y eso lo hace mucho más llamativo”, agrega.

Importancia

Para Lacoste, esta exportación es un gran acontecimiento. “Esto nos da a conocer alternativas de transporte amigables con el ambiente y pensar el comercio justo del mañana”, afirma.
Su invitación es que las autoridades nacionales, regionales, portuarias y agropecuarias sigan incentivando este tipo de soluciones innovadoras para lograr una economía verde y un futuro más sostenible.

Y es que el comercio entre dos continentes puede hacerse de manera diferente, y dos sectores, como el agrícola y el de transporte marítimo, pueden trabajar de la mano para impulsar buenas prácticas con sentido económico, ambiental y social.

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