Los pasos de ‘Gabo’ por Santa Marta

Hace 92 años nació un nobel en el Magdalena

Informe Especial
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Aunque se cree que fue concebido en la capital del departamento, Gabriel García Márquez nació un día como hoy en Aracataca.

El autor de ‘Cien años de soledad’ no conoció a la llamada ‘Perla de América’ sino hasta su adultez y la describió como “una ciudad silenciosa”.

Por: Daniela A. García G.
Redacción EL INFORMADOR

Aunque nació un día como hoy hace 92 años en Aracataca, y su niñez y juventud transcurrieron entre Sucre, Barranquilla y Bogotá, no se puede afirmar que Gabriel García Márquez no tuvo ningún vínculo con Santa Marta.
Pese a que no conoció la capital del Magdalena sino hasta su adultez, fue precisamente esa demora lo que le permitió apreciar los encantos de la llamada ‘Perla de América’.

Él mismo lo plasmó así, tras su primera visita a la ciudad, en una columna publicada en El Heraldo en marzo de 1950, cuando apenas se adentraba en el mundo del periodismo.

En el texto, titulado ‘Visita a Santa Marta’, ‘Gabo’ escribió: “Afortunadamente estuve en una ciudad donde cada piedra centenaria, cada monumento, cada instante de la hermosa bahía es un motivo para seguir dándole vueltas a este diario molinillo de impresiones.

Por allá me dijo alguien –alguien que, según entiendo, comete versos– que con las ciudades, como con las mujeres, sólo debemos arriesgarnos cuando hemos llegado a la mayor edad. Eso está bien, aunque no guarde ninguna relación con esta nota y aunque realmente me sienta satisfecho de haber corrido el riesgo de conocer a Santa Marta a una edad en que las experiencias empiezan a tener ya ciertos ribetes de escarmiento”.

En su artículo, el entonces incipiente escritor describió a Santa Marta como “una ciudad desconcertantemente silenciosa”, que parecía “vivir todavía en el siglo pasado” y donde en cada casona antigua había “una lápida histórica y un ejercicio de piano”.
Esa no sería la única ocasión en la que García Márquez recorrería la ‘Bahía más linda de América’.



La segunda y la tercera

Dos años más tarde, en 1952, se encontró con su hermano Luis Enrique García Márquez en la capital del Magdalena, antes de viajar hacia la provincia en La Guajira, vendiendo por esos pueblos libros y enciclopedias, asegura el historiador Raúl Ospino Rangel en su crónica ‘La relación de García Márquez con Santa Marta’.

En 1966, poco antes de publicar su obra maestra, ‘Cien años de soledad’, ‘Gabito’, como le decían sus amigos, regresó a su natal Aracataca para asistir a una gran parranda vallenata, considerada como el génesis del Festival Vallenato que se celebra ahora en Valledupar.

De acuerdo con el historiador samario Rafael Dávila Angulo, uno de los presentes, la fiesta estuvo organizada por el entonces compositor Rafael Escalona y contó con la participación de máximos exponentes del folclor vallenato como ‘Colacho’ Mendoza.

Además de ‘Gabito’, asistieron Álvaro Cepeda Samudio, autor de ‘La casa grande’; y el empresario Alberto Mario Santo Domingo, quien organizó el patrocinio de la cerveza Águila al evento.
El historiador recuerda que estando en la fiesta, García Márquez le confesó que quería conocer Taganga, motivo suficiente para que al día siguiente Dávila Angulo se encargara de llevarlo al corregimiento pesquero de Santa Marta, momento que quedó plasmado en una foto.
De vuelta a ‘La Perla’

Antes de ganarse el Nobel de Literatura, en 1982, a ‘Gabo’ lo vieron cuando se hospedó en el desaparecido Hotel Titimar, en El Rodadero, que era propiedad de los hermanos Alarcón Núñez. Había llegado a Santa Marta para visitar a unos familiares, asegura el cronista magdalenense Raúl Ospino Rangel.

Un año más tarde, en 1983, después de haberse ganado el máximo galardón a las letras, ‘Gabo’ volvió a pernoctar en la capital del Magdalena, en donde tuvo tiempo de tomarse un trago antes de seguir hacia su pueblo, Aracataca, a festejar el premio con sus coterráneos.

Ese mismo año escribió un reportaje titulado ‘Bateman: Un misterio sin final’, en el que se refería al accidente ocurrido al líder guerrillero samario Jaime Bateman Cayón, cabeza del M-19, en el cual manifestó: “La ciudad de Santa Marta, es tal vez la más doméstica del país (…) una ciudad donde todo el mundo se conoce”.

Dos décadas de ausencia

Veintitrés años después, el 29 de mayo de 2007, ‘Gabo’ durmió nuevamente en Santa Marta, ya que al día siguiente, el 30, debía partir en el ‘Tren Amarillo de Macondo’. Ese día a las 10:30 de la mañana, subió al tren vestido de blanco, en medio de un alboroto en la Sociedad Portuaria, recuerda Ospino Rangel.

Cuando el escritor y su comitiva llegaron en buseta al patio del puerto, lo esperaban periodistas, músicos y funcionarios. Al salir en el tren, la comunidad samaria saludaba con pañuelos, banderas de Colombia y con sonrisas. Luego en una corta parada a la entrada del aeropuerto, García Márquez se asomó por la ventana y siguió directo para Aracataca.


Ese mismo 30 de mayo en la tarde, Gabriel García Márquez se montó en un bus con vidrios polarizados que lo llevó de regreso a Santa Marta. Quiere decir que el premio nobel de literatura, volvió a dormir en la capital del Magdalena.

Esa, tal vez, fue la última vez que el nobel pisó suelo samario.

¿Concebido en Santa Marta?

Los padres de Gabriel García Márquez se casaron el 11 de junio de 1926 en la Catedral Basílica de Santa Marta, pero su primer hijo, Gabo, nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, faltándole cinco días para completar los nueve meses, o 36 semanas, que dura un parto normal.

“Quiere decir que Luisa Santiaga Márquez Iguarán, su madre, quedó embarazada la misma noche que se casó con Gabriel Eligio García”, sospecha Raúl Ospino Rangel, historiador, músico y cronista magdalenense.

“Fue este un matrimonio silencioso y apresurado, ya que los padres de Luisa Santiaga Márquez no comulgaban con el noviazgo. Fue así como los novios aprovecharon la estancia en Santa Marta, en casa de Juan de Dios Márquez Iguarán, ‘Juanito’ -hermano de la novia que trabajaba en la Aduana de la ciudad-, para consumar el matrimonio”, afirma el cultor.

La guajira Luisa Santiaga Márquez había estudiado en el colegio La Presentación de Santa Marta, mientras que el sucreño Gabriel Eligio García, era el telegrafista de Aracataca. El escritor García Márquez, fue criado en casa de su abuelo en Aracataca, por el coronel Nicolás Márquez Mejía, quien falleció en Santa Marta el 14 de marzo de 1937. Fue este militar de la Guerra de los Mil Días, quien fundamentó en la vida al niño Gabito.

Se dice que Luisa Santiaga vivió siempre agradecida de su hermano ‘Juanito’ Márquez Iguarán, porque éste la apoyo desde su vida de estudiante, pasando por el apoyo al matrimonio, hasta el apoyo económico que recibió de él cuando vivían en Barranquilla, lugar donde Gabriel García Márquez estudiaba. En agradecimiento al buen comportamiento de su tío ‘Juanito’, el famoso escritor escogió a su hija, la samaria Margarita Márquez Caballero, como su secretaria privada en Bogotá.

Extractos de la columna ‘Visita a Santa Marta

“Lo más extraordinario del silencio de la capital del Magdalena, es que se conserve intacto, como desde los días de don Rodrigo, a pesar de que nadie parece hacer el menor esfuerzo por conservarlo”.

“No sé si en Santa Marta se han tomado medidas semejantes, pero lo cierto es que allí no se vocean los periódicos, no suenan las bocinas de los automóviles, ni los transeúntes hacen ruido al andar. Sin embargo, se conserva ese silencio de una manera tan espontánea, tan natural, que más parece obedecer al temperamento de los habitantes que a una disposición de policía. Es como si los samarios estuvieran tan aburridos en su ciudad, que ni siquiera se toman la molestia de perturbar el silencio de su aburrimiento”.

“La bahía misma es serena y apacible. Más que una ensenada propicia para las vacaciones, más que un magnífico fondeadero para los barcos internacionales, la bahía de Santa Marta es una sensación. Una apacible sensación de quietud, de bienestar, de mansedumbre. Podría decirse –por su extraordinaria belleza– que no es un paisaje, sino una ilusión óptica. Y hasta Mercedes de Armas, esa criatura frutal que habita la luz de Santa Marta, es la belleza más reposada y serena que haya podido transitar por el mundo”.

Publicada en marzo de 1950 en El Heraldo. Escrita por Gabriel García Márquez bajo el seudónimo de ‘Séptimus’, en su sección ‘La Jirafa’.

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