Ruta Nabusimake – Santa Clara

Erythrina edulis.

Informe Especial
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Recorriendo el valle del río Fundación en sentido este a oeste, se forma una larga sabana en ambos lados del agua, la cual es partida por la quebrada que baja del Cerro Curacata, cerca al Pantano, la cual sirve de límite entre los departamentos del Magdalena y El Cesar.
Ahí es común encontrar muchas plantas de Bromelia Sp, posadas sobre los pocos árboles del valle. Termina este en la garganta del río, con un pequeño salto y unos rápidos cuando inicia su descenso hacia la Ciénaga Grande, entrando nuevamente con un suave caudal en la estancia de San Francisco, al pie del erosionado cerro de Bombwana, que sobrepasa los 2300 metros. Conocí la ‘Zingiberácea’ (Alpinia Occidentalis) o ‘Matandrea’ en un jardín de la tienda del popular ‘Ñoco’.

En casa de una nativa arhuaca, vi una enredadera que me impresionó mucho por la textura, delicadeza y el ligero perfume de su flor, la ‘hoya carnosa’, conocida vulgarmente como la ‘flor de cera’ o ‘flor de porcelana’; al parecer esta planta fue introducida en la Sierra Nevada, no es propia de la región, pero el clima de Nabusimake le favorece y las he visto en algunos jardines y viveros de Santa Marta, pero con flores un poco más pequeñas y su inflorescencias algo ralas; al parecer es originaria del Oriente asiático.

En las partes húmedas de los pliegues montañosos a lo largo del camino se encuentra una pequeña planta orquidácea: la Oeceoclades Sp, con sus minúsculas espigas amoratadas que van abriendo por sucesión de una tras otras. Termina este viaje, después de tres horas de camino a pie, de este corredor en el centro escolar y puesto de salud de Gunseytenorum, donde encontré un árbol de Erythrina edulis de las fabáceas, llamada vulgarmente ‘Chacha fruto’; los monjes capuchinos llamaron ‘Prosperidad’ a este lugar en el siglo XX y establecieron una hacienda ganadera con estancia panelera, cuando dominaban en la región. Hoy en día la familia Villafaña, por intermedio de Atilio, se encarga como líder de la región de las actividades de vigilar la huerta escolar. En su casa pernoctamos muchas veces, y el mamo Faustino Torres es el guardián de perpetuar las tradiciones.