El IED Simón Rodríguez busca mantener su calidad académica

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Con el temor de volver a desaparecer en el listado de los mejores colegios de Santa Marta, dentro del plantel educativo han conformado equipos colaborativos con padres de familia que desarrollen planes de trabajo para proyectos transversales que colaboren con las necesidades del colegio.

Como un hecho histórico, Calixto Liñán Felipe, rector del IED Simón Rodríguez, cuyo cargo también ejerce en otras tres sedes más en Mamatoco y La Bolivariana, destaca por encontrarse en el top 20 de los mejores colegio de la ciudad, sin embargo aclara que a este ritmo de trabajo y metodología obligada a cambiar por las irregularidades en la contratación de personal, puede llegar a desmejorar.
Calixto Liñán Felipe, rector del IED Simón Rodríguez
   Calixto Liñán Felipe, rector del IED Simón Rodríguez

De desconocidos a conocidos

Para obtener este logro, luego de que el nombre de la institución era desconocido en las estadísticas del Distrito, en cuanto a calidad educativa, a partir del 2013 conformaron unos equipos colaborativos con planes de trabajo para crear cinco proyectos transversales: educación sexual, escuela de padres, ambiental, lectura crítica y convivencia; comenzaron hacer una reforma del pensum académico y visionaron que para el 2020 el colegio se destacaría.

Con lo propuesto, en el 2016 lograron estar en el séptimo puesto de los mejores colegios de Santa Marta, un año después ocuparon el cuarto lugar y ya para el 2018 bajaron ocho puestos quedando en el doceavo lugar. “Fue un logro por haber estado en el top 10 de los mejores instituciones del Distrito”.

Factores de su descenso

Sin embargo, Liñán, quien es doctor en Ciencias de la Educación, menciona que a raíz de los problemas que se han presentado en el Distrito por la falta de personal como docentes, aseadores, mantenimiento, administrativo y celadores, han trastornado el rendimiento escolar. “En vista de la ausencia de un personal complementario que apoye las actividades los cuales carecen todos los colegios de Santa Marta, ha sido una desgaste para los profesores y directivos por tratar de buscar soluciones y perturban el funcionamiento académico de la institución”.

En su tesis doctoral arrojó que los rectores en Santa Marta solo pueden dedicarse a la labor pedagógica en un 9 por ciento, el 11 por ciento a las directivas, mientras un 32 por ciento a labores administrativas. Funciones que no corresponden a un rector y por eso descuidan lo fundamental que es lo pedagógico.

Estrategias para no decaer

Y para lograr mantenerse en el listado de los 20 mejores colegios, los mismos directivos han tenido que conseguir recursos propios para reparaciones, turnos de docentes, aseadoras y mantenimiento debido a que los recursos que paga el Gobierno no alcanza. Anualmente la inversión para pagar 4 aseadoras, personal de mantenimiento y celaduría, turnos de profesoras cuando los de planta se incapacitan, es de $40 millones.

A través de una reunión de los padres de 1.100 estudiantes de todas las sedes, se organizaron para poder gestionar a la Secretaria de Educación más personal. Han enviado 10 cartas de solicitud pero ninguna ha tenido respuesta. Es por eso que los mismos padres de familia decidieron hacer una donación al colegio de manera voluntaria para pagar aseadoras mientras la Alcaldía resuelve su situación con el Ministerio de Educación.

Hay que agregarle otro inconveniente a la crítica situación de los colegio de la ciudad, y es que existe una fuerte crítica por parte de todos los rectores hacia el Gobierno y consiste en que si en verdad les están exigiendo que debe haber gratuidad ¿por qué les siguen recortando el presupuesto anual? “No envían el dinero suficiente y en vez de mejorar ha sido todo lo contrario, de $100 millones que deben recibir anualmente las instituciones educativas, enviaron $64 millones.
Un PAE incompleto

Frente a las condiciones actuales del Plan de Alimentación Escolar, PAE, el rector afirma que los almuerzos no son suficientes porque no mandan las raciones completas para todos los estudiantes; de los 1100 estudiantes solo pueden asistir a 500, a una parte les dan el desayuno y a la otra les dan el almuerzo que es un complemento.

Padres de familia decidieron hacer una donación al colegio de manera voluntaria para pagar aseadoras mientras la Alcaldía resuelve su situación con el Ministerio de Educación.

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