¿Qué hay en El Morro?

El Morro

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A tan solo 2.5 kilómetros de la Bahía de Santa Marta, permanece imponente y vigilante el símbolo de la ciudad, El Morro. Su atractivo genera curiosidad, pues muchos lo aprecian desde lejos, pero pocos saben qué es lo que hay en el islote.

Por: César Barrera
Redacción EL INFORMADOR

A pesar de los años, el baluarte samario que ha sido testigo de los cambios del Camellón, así como de las ofensivas de piratas, quemas, guerras internas, y demás ataques durante la época de la conquista y la colonia, se conserva aún en medio de las ruinas de las habitaciones y mazmorras utilizadas por los españoles para la guarda de presos, torturas y castigos en otrora.

El recorrido en lancha para llegar hasta El Morro podría tardarse entre 6 y 10 minutos, saliendo desde la Marina Internacional de Santa Marta o desde el espolón situado cerca del Puerto.

El acceso hasta el sitio es limitado, pues no está abierto al público en general y se mantiene custodiado por la Armada Nacional y la Autoridad Marítima de Colombia, Dimar. Quienes deseen llegar hasta el islote, deben solicitar un permiso especial.
Cuando se llega a la monumental roca, lo primero que se encuentra es un pequeño muelle –golpeado fuertemente por las olas- con dos extremos delgados y tablas que facilitan el paso de las personas desde la embarcación hasta el inicio de las escaleras.

Para llegar hasta a lo alto, se debe pasar por el lado de tres habitaciones deterioradas, con algunas paredes cayéndose a pedazos, desgastadas por el abandono y la salinidad. Allí permanecen recipientes y tanques para la recolección de agua. Son cerca de doscientos escalones que se deben subir para situarse sobre el terreno plano construido en material de cemento que se encuentra antes de llegar a la cima, donde permanece el faro.

Desde la parte alta se ve perfectamente Punta de Aguja, Taganga, playa Lipe, el Camellón de la Bahía, el Puerto de Santa Marta, un espectacular panorama del Centro Histórico, entre otras playas. La edificación es amplia.

Allí se aprecian las mazmorras que fueron utilizadas según historiadores como prisión para la guarda de presos, torturas y castigos por el régimen español.
Asimismo, se pueden notar las ruinas del Fuerte del Morro que fue construido en defensa de ataques de piratas. De su estructura, solo quedan algunos ladrillos en pie. Por su parte, la entrada de los antiguos calabozos permanece cerrada por una oxidada reja de hierro.
Ya en la cima, se arraiga de forma imponente la torre del Faro, con cuatro pisos y una altura aproximada de 22 metros sobre la base de las ruinas de la batería alta de Santa Ana, que sumadas a la altura del Morro, hacen un total de casi 85 metros sobre el nivel del mar.

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