División de Liberales y Conservadores, reflejo de la coyuntura política actual

Política
Tamaño Letra
  • Font Size

Las divisiones internas de los partidos tradicionales Liberal y Conservador movieron durante los últimos días el panorama político del país y pusieron sobre la mesa cuestionamientos alrededor del papel que estas dos históricas colectividades están jugando en las nuevas dinámicas del poder.

Esta situación se debe, según Luis Carlos Valencia, director de la Maestría en Asuntos Políticos de la Universidad Javeriana, a que en general ambos partidos han presentado durante los últimos años un debilitamiento programático y el abandono de sus banderas tradicionales, sumado al hecho de que no existen desde hace muchos años liderazgos tan fuertes y representativos. Esto, agrega el experto, ha hecho que su política ahora se base en un “clientelismo bipartidista” liderado por pequeñas fuerzas dentro de estas colectividades.

El escándalo más reciente se presentó al interior del Partido Liberal, cuando un grupo de reconocidos militantes de la colectividad, en cabeza del exministro del Interior Juan Fernando Cristo, tomó la decisión de renunciar públicamente y de impulsar en Twitter el hashtag ‘Yo me voy’. Acompañaron al exministro de Juan Manuel Santos en esta iniciativa figuras como Guillermo Rivera, Yesid Reyes, Cecilia López, así como Ramiro Bejarano y Juan Sebastián Rozo.

Según argumentaron los disidentes, su salida del partido se originó porque el liberalismo tomó la decisión de declararse en independencia y no en oposición al Gobierno del presidente de la República, Iván Duque, “traicionando así los ideales del partido”. Lo que en sí mismo significa un desacuerdo con la línea ideológica con la que el líder de la colectividad, el expresidente César Gaviria, lleva la dirección.

“Tenemos claro que en el estado anodino en que se encuentra el partido no hay espacio alguno para plantear nuestras posiciones y preferimos apartarnos de su institucionalidad para salir de manera libre e independiente a defender las verdaderas ideas liberales en todo el territorio nacional”, comunicaron los disidentes en la carta, mientras que en la sede principal del partido si instaló una bandera que decía “hasta nunca el 8000”, en referencia a la línea samperista al interior de esta facción.

Sin embargo, voces como la del senador liberal Mauricio Gómez siguen defendiendo la ideología del partido y aseguran que no se trata de una división ideológica en su interior. “Lo que ha pasado en el partido es un problema más político que ideológico, no tiene nada que ver con la posición del partido con el Gobierno de Iván Duque, que es una posición de independiente, de apoyar lo bueno y de apartarnos de lo que no nos parezca que tenga ideales de nuestro partido”, añade.

De acuerdo con el senador, al interior del liberalismo consideran que la disidencia ha sido mínima y agrega que este tipo de diferencias se pueden superar con el diálogo  porque en todas las colectividades hay inconvenientes.

Alejo Vargas Velásquez, doctor en ciencia Política y docente de la Universidad Nacional, opina que uno de los partidos donde mayormente se evidencia la crisis que están atravesando las colectividades tradicionales es en el Liberal. De acuerdo con el experto, actualmente hay dos diferentes facciones que se lo están disputando. Una que está a favor del manejo que Gaviria le está dando a la colectividad y otra que no, que tiene sus raíces en la ideología del expresidente Ernesto Samper, de donde viene el exministro Cristo, quien lideró la reciente disidencia.

“Hay una clara disputa de facciones, pero además hay una disputa de orden legal porque hubo unos estatutos que se aprobaron con un componente de participación social muy grande, que en cierta manera buscaban desparlamentizar el partido. Sin embargo, posteriormente en el sector del expresidente Gaviria trataron de darles primacía a otros estatutos en el cual el peso de los parlamentarios es mucho más fuerte”, añade el analista.

Por el lado del partido Conservador, los rumores de divisiones han surgido por las recientes decisiones que ha tomado la dirección del partido. La última de ellas y que despertó molestia con el sector afín al expresidente Andrés Pastrana fue la terna presentada ante el presidente de la República, Iván Duque Márquez, para la elección del alcalde encargado de Cartagena en reemplazo del inhabilitado Antonio Quinto Guerra, y de la cual fue nombrado Pedrito Pereira.

“Mala señal la que da el presidente Iván Duque al escoger una persona que está siendo investigada por la Corte Suprema de Justicia como alcalde de Cartagena”, escribió Pastrana en su cuenta de Twitter.

El líder del partido, Hernán Andrade, negó que Pereira tuviera investigaciones vigentes en la Corte Suprema y defendió su nombramiento, argumentando que lo que tiene son indagaciones preliminares “como la mayoría de funcionarios públicos” y que el país podía comprobarlo. 

Así mismo, aseguró que la decisión que tomó Duque es un respaldo a Cartagena y al partido. “Con el expresidente Pastrana no tenemos sino cariño, afecto y nunca  le contestaremos nada más que la gratitud que le tenemos como expresidente”, añadió Andrade.

Miembros jóvenes de las toldas azules como Wadid Manzur, representante a la Cámara por esta colectividad, aseguran que la terna que presentó el partido fue un tema de total unión para la colectividad.

“Es el momento donde más unido está el Partido Conservador. Todos los congresistas, todo el directorio nacional estuvo a favor y respaldó, a excepción de una o dos personas, la terna enviada por el partido para la elección del alcalde de Cartagena. Fue prácticamente un consenso. La posición del  doctor Pastrana la conocimos después de haber enviado la terna”, añade Manzur.

Otro factor que también se prestó para rumores de divisiones al interior del Partido Conservador fue la declaratoria de la colectividad como partido de Gobierno, en especial, por parte del lado más cercano a Germán Vargas Lleras. No obstante, Manzur señala que no hubo división con respecto a esta declaración.

“Tenemos claro como partido que todos estamos identificados ideológicamente con las posiciones del presidente Duque. Lo que algunos miembros hicieron fue un llamado de atención por la falta de comunicación directa con el Gobierno”, dice.

El analista Alejo Vargas sostiene que contrario al Partido Liberal, el Conservador  ha tenido un proceso distinto porque el peso de sus congresistas ha sido muy fuerte, debido a que hubo un intento de darle una estructura diferente a su directorio con liderazgos como el de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

“Se ha convertido fundamentalmente en un partido de congresistas sin líderes nacionales atractivos. Por eso, dejaron de presentar candidatos la Presidencia hace rato, solamente hubo el intento de Marta Lucía, pero eso no significa que el partido no siga teniendo en el Congreso una representación importante, lo cual refleja que hay una serie de jefes políticos regionales que siguen teniendo una capacidad de movilización de votantes importantes”, señala Vargas.

Para el experto, en los últimos días no ha habido líderes importantes al interior de este partido porque en el pasado eran los expresidentes los que jugaban ese  papel. Sin embargo, afirma, en el Conservador el único expresidente que hace esta labor es Andrés Patrana, pero de una manera distante y sin una influencia real sobre el sector de los congresistas, debido a que estos actúan más arraigados a su región. 

Ambos partidos, de acuerdo con Luis Carlos Valencia, tal y como lo menciona Vargas, se volvieron estructuras clientelares y débiles como colectividades, porque concentraron su fuerza en pequeños personajes y liderazgos. Esta situación, dice el experto, hizo que hubiesen posiciones políticas independientes a nivel interno. “Lo que se impone son los liderazgos personales, locales, microlocales  y regionales en estructuras que van en redes, pero mantienen un vínculo histórico y político”.

Valencia añade que el transformismo de los partidos tradicionales crea nuevos movimientos, como la U, Cambio Radical y el mismo Centro Democrático, pero que sacan sus bases tradicionales cuando sienten que fuerzas independientes les pueden ganar el poder, como ocurrió en las últimas elecciones presidenciales.

Alfonso Palacios Torres, experto en política de la Universidad del Externado, afirma que el fenómeno no se tiene que evaluar únicamente desde la perspectiva de los partidos políticos, sino también con variables electorales, que en los últimos tiempos han optado por elegir liderazgos particulares para votar en las elecciones. 

“Lo que ha pasado es que los candidatos y las grandes figuras políticas no se han vinculado o no surgen de partidos tradicionales porque últimamente les ha dado más réditos no estar vinculados a un partido político. El liderazgo no ha estado vinculado a partidos tradicionales, al menos para a la Presidencia, donde hace rato no son protagonistas. Otro es el comportamiento electoral de estas colectividades en las elecciones a Congreso, donde pequeños liderazgos mantienen los escaños en Cámara y Senado tanto de los liberales como de los conservadores”, indica Palacios.