Las corralejas, tradición infaltable en fiestas patronales del Magdalena

En las corralejas participan espontáneos y personas con experiencia en el manejo del ganado, quienes lidian al toro en su rol de manteros. Foto: EFE

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Opositores han pedido acabarlas, pero las corridas se mantienen y hacen parte de la cultura magdalenense.

Por: César Barrera
Redacción EL INFORMADOR

Costos de la entrada

La entrada a un palco puede costar hasta $20.000 pesos. El ingreso general oscila entre $5.000 y $7.000 pesos y a veces los niños entran gratis.

Las corralejas, más allá de ser un evento en el que se festejan corridas taurinas, representan la expresión de cientos de magdalenenses quienes con ansias esperan la celebración de las fiestas patronales de sus pueblos natales, para disfrutar de lo que para muchos se ha convertido en el espectáculo central de las festividades.

Las papayeras, los personajes, la adrenalina, la alegría y el jolgorio, son solo unos pocos elementos que engalanan el eufórico ambiente que se vive en los palcos de las corralejas, en un escenario que contrasta con la sangre que derraman los ‘manteros’, ‘banderilleros’, los bovinos y las demás personas quienes saltan al ruedo a lidiar con los toros embravecidos.

De acuerdo con un documento publicado por la senadora María del Rosario Guerra, en el que se presenta el proyecto de ley que defiende estas celebraciones, “las fiestas en corralejas de cada municipio se clasifican teniendo en cuenta la magnitud del espectáculo a realizar, los años de tradición, la afluencia de público, el número de astados a correr en cada festejo y el número de bandas participantes”.

Las corralejas del Magdalena figuran como eventos de segunda y tercera en el listado de la categorización, según los papeles. El Difícil saca la cara por el departamento, ubicándose como segunda categoría, por debajo de algunos municipios de Antioquia, Atlántico, Bolívar, Córdoba y Sucre.
Por su parte, Plato, Santa Ana, Fundación, Algarrobo, Aracataca, Río Frío, Granada, San Sebastián, Chibolo, Pueblito, Pijiño, Los Ángeles, Tenerife y Casa Blanca, hacen parte de la lista de municipios que integran las corralejas de tercera categoría.

Solo por mencionar otros de los 30 municipios que conforman el departamento, indudablemente en El Retén, Guamal, Ciénaga, El Piñón, Pivijay, Sitionuevo, Remolino, Zapayán, San Zenón, Sabanas de San Ángel, Concordia, Cerro de San Antonio, entre otros, también celebran corralejas de calidad en la conmemoración de las fechas especiales.
En estas fiestas populares suelen resultar personas heridas y a veces hasta muertas.  Foto: EFE
En estas fiestas populares suelen resultar personas heridas y a veces hasta muertas. Foto: EFE

Origen

Según la historia, el origen de las corralejas en el país se remonta al siglo XIX en la región Caribe. Los habitantes de Sabanas de Bolívar, actual Sincelejo, habrían sido los primeros en realizar corridas de toros a imitación de las de España. Posteriormente se expandieron por el litoral Atlántico. Se dice que entre 1827 y 1836 se festejaron las principales.
Para principios del siglo XX las corralejas empezaron a extenderse por todos los municipios del Caribe colombiano. Con el pasar del tiempo, el Magdalena se contagió también con estos festejos hasta convertirse en parte de su ADN en las fiestas patronales de los pueblos.
Mientras varias personas ‘juegan con su vida’ en la arena, el sonido del porro y el fandango, mezclado con el licor, ambienta la fiesta en los palcos.

La organización del espectáculo

Ever Gutiérrez Barrios, actual presidente de las fiestas patronales de El Difícil, Magdalena, quien ha tenido la misma responsabilidad en al menos siete ocasiones, cuenta lo que se necesita para organizar las corralejas y garantizar que todo sea un éxito.

“Lo primero en lo que uno piensa es en la seguridad del público. Lo segundo es conservar la tradición, el folclor, la costumbre y la idiosincrasia de un pueblo que al le gustan las corridas de toros y el fandango. Por lo general vienen papayeras y especialistas en música de viento. Los empresarios y organizadores del evento contratan las bandas y son al menos tres”, expresó Gutiérrez.

También se refirió a los animales de la corrida y señaló que “la idea es que los toros brinden un buen espectáculo”. Antes los ganaderos prestaban los toros, ahora los alquilan, desde 300 mil hasta 800 mil pesos. Los empresarios se encargan de llevar a los bovinos. Hay toros de diferentes precios, ya todo se ha convertido en un negocio.

“Hay que tener cuidado a la hora de elegirlos porque algunos resultan ser un fiasco y la idea es que hagan un buen ‘show’. A veces ya vienen cansados porque los han utilizado en otras plazas y ese es el problema. Son mínimo tres meses que necesitan para recuperarse”, agregó.

Para una corraleja se necesitan mínimo 20 toros por tarde y máximo 24. Son cuatro días de toros en las fiestas de El Difícil, 12, 13, 15 y 16 de septiembre, el día 14 se deja para el Santo Cristo con celebraciones religiosas.

Los permisos

Los permisos para las corridas están mucho más controlados y restringidos ahora que antes. La Secretaría de Salud Departamental es la entidad encargada de dar el respectivo aval. Una vez se tenga la autorización, la Secretaría de Gobierno y la Alcaldía Municipal expiden el permiso.

Maltrato animal

La banderilla, es uno de los elementos más usados en la corraleja y es uno de los que mayor dolor genera. Se trata de un palo delgado, de 70 a 80 cm de largo, adornado con cintas de colores y terminado en un arponcillo de metal, que los toreros incrustan en la parte delantera del lomo del bovino.

Los amarradores tienen la responsabilidad de conducir a los astados hasta los carriles de jugados, procurando que, en dicha conducción, las personas que penetren en el redondel no le causen heridas o golpes y maltratos de ningún tipo al toro ya lidiado.

“En cuanto al tema del maltrato, se habla directamente con los dueños de los toros, quienes ya no toleran que sean puyados. Ahora solo permiten que les pongan una banderilla. También se regula que no se les lancen piedras a los animales, esto ha mejorado bastante”, indicó Gutiérrez.

Nunca falta el borracho

A veces las personas en estado de alicoramiento se lanzan a la arena a lidiar con el toro, algunos salen heridos y otros han muerto. Según cuenta el organizador Ever Gutiérrez, no hay desorden. “A veces hay peleas pero se intenta controlar todo a tiempo”.
Algunos empresarios contratan toreros. Por los cuatro días algunos cobran un millón de pesos, otros cobran un millón quinientos mil pesos, todo depende, porque hay quienes se dedican solo a embanderillar. Otros traen acompañantes y se reparten el dinero.

Garantías para asistentes

“Se deben tener planes de contingencia con el hospital. Debe haber ambulancias, camillas, personal para brindar primeros auxilios. También se debe contar con la Policía, el Ejército Nacional y la Defensa Civil. Las corralejas son una tradición con mucho arraigo. Se entiende la posición de la Corte Constitucional y de los defensores de animales, pero es un evento que hace parte de una herencia”, manifestó Gutiérrez.

Las corralejas son fuente de empleo y de ‘rebusque’. Muchos dependen de estos eventos para ganar el sustento. Estos eventos se convierten en medio de trabajo. Se vende licor, comida, ponchos, sombreros, artesanías, arropilla y demás artículos.

Contrastes

Tanto la protección a los animales como la preservación de las tradiciones culturales tienen rango constitucional. A pesar que muchos animalistas se han opuesto a las corralejas y han pedido acabarlas, estos eventos hacen parte de la cultura y de la tradición en el país, sobre todo en el Caribe. Así las cosas, la Corte Constitucional de Colombia instó al Congreso de la República para que adapte la legislación a la jurisprudencia legislativa y concretamente a puntos establecidos por la Sentencia C-666 de 2010 y que velan por la protección de los animales.

Dichos puntos se refieren al cuidado del toro después de lidiado, la edad y estado del animal y el cuidado de las cabalgaduras. Los toros que sean lidiados en corraleja deberían tener una edad mínima de cuatro años.

También se subraya que los animales deben, en todo caso, recibir protección especial contra el sufrimiento y el dolor durante el transcurso de esas actividades. Las conductas especialmente crueles contra los animales, están en un proceso de adecuación entre expresiones culturales y deberes de protección a la fauna.

Patrimonio cultural

A través de la Ley 1272 de 2009, la fiesta en corraleja se convirtió en patrimonio cultural y se reconoció como una práctica de los departamentos de Sucre y Córdoba. A través de esta ley, que fue iniciativa de la senadora María del Rosario Guerra de la Espriella, se ordenó el desarrollo de un procedimiento institucionalizado para que esa representación cultural se hiciera legítima.
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