“Soy un artista que litiga”

Abelardo De La Espriella, abogado penalista. Fotos: Hender Paz

Especiales 60 años
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Es el abogado más reconocido y controversial del país. Sus procesos, que involucran a políticos, artistas y empresarios, suelen ocupar los principales titulares. Pero este penalista no solo se  destaca en el derecho; bien sea por sus análisis políticos, su reciente disco o por su proyecto de una línea de ropa, siempre está dando de qué hablar.

Por: Daniela A. García G.
Redacción EL INFORMADOR

Abelardo De La Espriella es, sin duda, un personaje. Sea en una audiencia, entrevista, columna de opinión o simplemente en redes sociales, siempre está dando de qué hablar.

Es abogado penalista, empresario, productor, columnista, galerista y cantante. Su nombre, más que una firma, se ha convertido en una marca, no solo en el área del derecho, sino también del periodismo y de la moda.

En el ámbito penal, De La Espriella ha representado los procesos judiciales más sonados en la historia reciente del país. Ha sido el defensor del expresidente Álvaro Uribe Vélez, la modelo Natalia París, el cantante Silvestre Dangond y Natalia Ponce de León.

El derecho no es la única de sus pasiones. Es un amante del arte, de la música y de la “buena vida”.

Excéntrico, sibarita, controversial y presumido, son algunos términos con los cuales se le referencia. Sus más acérrimos detractores prefieren llamarlo “paraco” o “abogado del diablo”. Sus seguidores lo admiran por sus logros y posición.

El abogado recibe a EL INFORMADOR en la sede de su firma en Barranquilla, una lujosa y ordenada estancia en la que ningún detalle fue dejado al azar. Se trata de una quinta exquisitamente adornada con obras de artes, que van desde esculturas y cuadros, hasta tapices.

Dentro de su oficina todo está perfectamente ordenado: los dátiles traídos desde Jordania, los lirios color salmón en los floreros, los libros en las finas estanterías y las carpetas de cuero sobre la mesa de juntas. Las luces tenues y la música de fondo forman parte de su escenografía.

“Mucha gente cree que el buen gusto es inherente al ser humano, pero eso es mentira, el buen gusto es una decisión de vida”

De La Espriella recibió a EL INFORMADOR en su oficina en Barranquilla.
De La Espriella recibió a EL INFORMADOR en su oficina en Barranquilla.



EL INFORMADOR (EI): ¿Quién es Abelardo De La Espriella?

Abelardo De La Espriella (ADLE): “Un abogado penalista que ante todo es humanista, demócrata, y un patriota a carta cabal, que ha dado unas luchas muy complejas por Colombia sin ningún interés subalterno. Pero ante todo soy un buen amigo, esposo amoroso, padre orgulloso y, al final del día, una especie de artista que litiga”.

EI: ¿Artista?

ADLE: “Sí, un artista que litiga. No pinto lienzos, pero escribo memoriales que son como una obra de arte; no me presento en teatros, pero actúo  en audiencias; no lleno estadios, pero con mis alegatos desde el punto de vista político o judicial genero controversia y atención. Al final lo que trato de hacer es despertar la conciencia de los colombianos, que lamentablemente está bastante dormida”.

Se caracteriza por su estilo. Siempre está impecablemente vestido. Asegura que la estética forma parte fundamental de su vida. Eso se lo atribuye a su “sensibilidad artística”. Su filosofía es que todo debe tener forma y fondo.

“Quien me conoce sabe que soy así desde pequeño. Mucha gente cree que el buen gusto es inherente al ser humano, pero eso es mentira, el buen gusto es una decisión de vida. La gente me dice: ‘tú siempre estás bien puestecito’. Yo contesto: ‘uno feo, de pueblo y mal vestido, se jode’. Me ayudo con la ropita”.

El abogado

De La Espriella es uno de los abogados más relevantes de la escena jurídica colombiana. En 2002 fundó De La Espriella Lawyers Enterprise Consultorías y Servicios Legales Especializados, que ha manejado más de cinco mil procesos y que el año pasado ocupó el primer lugar entre las firmas de derecho penal en Colombia, según el ranking de Leaders League.

Tiene oficinas en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Miami, y está por abrir una sede en Italia. Ha sido representante en casos sensibles para el país, como el de Natalia Ponce de León, quien fue vilmente atacada con ácido por parte de un acosador; el de Rosa Elvira Cely, la mujer que fue brutalmente violada y asesinada hace siete años en Bogotá y cuyo feminicidio impulsó la creación de la Ley 1761 de 2015; y el de la pequeña Génesis Rúa, la niña de Fundación que fue víctima de abuso sexual, homicidio y cuyo cuerpo fue incinerado.

Entre más complejos sean los casos, De La Espriella más se involucra en ellos.

“En Colombia hay innumerables leyes, pero no hay derecho. La crisis de la justicia hizo metástasis y ha corroído los cimientos de la judicialidad”


EI: ¿A qué le atribuye su éxito como abogado?

ADLE: “Esta es una sociedad de gente muy cobarde. Cuando tú no le tienes miedo a nada y te enfrentas a los procesos con gallardía, valor, ardentía y vehemencia, ese talante te granjea la admiración de la gente: la potencial clientela, busca abogados que den las peleas como corresponde y que no tengan temores al asumir cualquier caso. El proceso penal, es una batalla en la que sólo sobreviven los mejores guerreros. Antes que yo apareciera en el escenario legal colombiano, los más reconocidos abogados de este país recibían los procesos de todo el mundo, cobraban grandes sumas de dinero, pero ponían a firmar a unos segundones, porque se avergonzaban de sus clientes. Pero llegué yo, haciendo las cosas a mi manera, poniendo la cara como debe ser. Actúo de frente porque no tengo aspiraciones políticas o burocráticas, soy defensor y me siento orgulloso de lo que hago”.

EI: ¿Le han ofrecido algún cargo público?

ADLE: “Todos los que tú quieras, pero no me interesan, lo mío es la monarquía, no la democracia: si me quieren de rey, yo me sacrifico por el país (risas). En serio: no me gusta el servicio público, no puedo con la paquidermia y con la mediocridad rampante en ese sector. Pero además, esa no es mi verdadera vocación, yo contribuyo con el país desde otros frentes. En esta firma, como dijo Luis XIV, ‘el Estado soy yo’, entonces aquí se hace lo que yo diga y bastante rápido, sin las trabas que implica la cosa pública”.

EI: ¿Su fortuna se la debe a esta firma?

ADLE: “Totalmente: todo lo que tengo se lo debo al ejercicio de mi  profesión; no he tocado un peso de la herencia familiar. Aunque también soy empresario, me he diversificado, pues no pienso estar toda la vida en medio de los fragores de las lides penales”.




EI: Hay quienes lo acusan de ‘paraco’…

ADLE: “Esa acusación hace parte de la narrativa inventada por la izquierda para difamarme y desacreditarme. La verdad es que no soy ‘paraco’, más bien soy un demócrata de derecha, cosa muy distinta, y creo firmemente que tanto la guerrilla como los paramilitares le han hecho un daño inconmensurable al país. Fui miembro de la Comisión Civil Acompañante en el proceso de paz con las Autodefensas, designado por el gobierno del presidente Uribe. Yo conocí a los paramilitares sentados en la mesa de negociación de Ralito, no en armas, ni en el monte, sino legalmente en el marco de unos diálogos de paz que terminaron con la desmovilización de esa fuerza irregular. Colombia es un país de extremos, en el que la gente siente la necesidad insoslayable de estigmatizar a los demás”.

“Hay dos tragedias en la vida: una es no alcanzar los sueños y la otra es alcanzarlos”

EI: ¿Cómo maneja la crítica?

ADLE: “Me tiene sin cuidado. El día que la mayoría piense como yo, eso significará que hago parte del montón y que no soy especial. No me encandilan los halagos, ni me detienen las críticas”.

EI: Por eso suele pasar por presumido…

ADLE: “Yo soy un bacán. La gente confunde seguridad con arrogancia. Yo no soy creído, estoy seguro de lo que tengo y lo que puedo dar, eso es diferente. Siempre supe que iba a llegar a donde estoy, porque desde que tengo uso de razón me he considerado especial y diferente. Yo nunca maltrato a una persona, a menos que sea un enemigo  declarado. Aquí ha estado el Presidente de la República y he tenido el mismo trato con él que con la señora de los tintos. Tengo cientos de trabajadores y ninguno te dirá jamás que lo he humillado, todo lo contrario, los considero miembros de la familia. La cosa es sencilla: humilde con los sencillos e implacable  con los cretinos”.

Respecto a los miles de casos que recibe en su firma, asegura que no hace consideraciones éticas ni morales acerca de las conductas de sus clientes.

“Ejerzo una profesión liberal, como la del médico, que no puede reclamarle al paciente por su filiación política, no importa si es chavista o uribista, tiene que atenderlo. Con los abogados pasa igual”, sostiene.

EI: ¿Entonces usted defendería a Gustavo Petro?

ADLE: “Las defensas judiciales no tienen ideología política. Yo no haría por dinero algo que no haría sino lo hubiese. Si el personaje no me gusta, no me gusta y ya. Si no siento una empatía suficiente por el caso y los involucrados, no lo tomo, porque el proceso es como el enamoramiento que debe darse espontáneamente para la construcción de una relación. La única manera de resolver el problema de un cliente, es enamorarse de la causa y sentirla como propia. Yo no defendería a Petro, pero no por nuestra distancia  ideológica, sino porque es un ‘petardo’ de aquí a Pekín y no me imagino apoyando a ese ‘bacalao”.

De La Espriella reconoce que si hay un caso que lo ha marcado, ha sido el de Natalia Ponce de León, pues considera que es una muestra del deterioro de la sociedad actual.

“El caso de Natalia me dio muy duro en lo personal. Advertir que una persona es capaz de desfigurar a otra con ácido, es como rebuscar en el fondo del alma de nuestra sociedad, para luego darnos cuenta que estamos podridos por dentro. Después del ataque, la familia de Natalia me buscó, y tengo que reconocer que demoré dos o tres meses para verla porque no encontraba las fuerzas necesarias para hacerlo”, revela.

Admite que es sensible ante las causas de las mujeres y los niños, pues son temas que lo afectan profundamente, tal vez por su rol de padre y esposo.

Por eso, cuando se enteró del caso de Génesis Rúa, la pequeña niña que fue asesinada y posteriormente incinerada en Fundación, no dudó en aceptarlo, incluso de forma gratuita.

“El 20 por ciento de nuestro trabajo es en favor de personas de escasos recursos, principalmente cuando se trata de mujeres y niños”, afirma.

EI: ¿Qué opina de las más recientes decisiones de la Corte Constitucional?

ADLE: “Un desastre total. En Colombia hay innumerables leyes, pero no hay derecho. La crisis de la justicia hizo metástasis y ha corroído los cimientos de la judicialidad colombiana. En Colombia no hay seguridad jurídica, no hay jueces ecuánimes y ponderados.  La Corte Constitucional se convirtió en un directorio político que trabaja rabiosamente para la izquierda”. Detrás de la figura del abogado severo e implacable, está la del esposo romántico y padre consentidor. Abelardo De La Espriella se casó hace 10 años con la también monteriana Ana Lucía Pineda. La pareja tiene tres hijos: Lucia, Salvatore y Filipo.

Tanto en el ámbito legal, como en el de la moda, De La Espriella ha creado su propio estilo.
Tanto en el ámbito legal, como en el de la moda, De La Espriella ha creado su propio estilo.

EI: ¿Usted cree en Dios?

ADLE: “No, soy ateo”.

EI: ¿En qué cree?

ADLE: “En nada que no pueda explicar la razón. Soy racionalista puro, un hombre de ciencia. Si alguien puede probarme que Dios existe, yo inmediatamente prometo convertirme en el más ferviente seguidor de la causa católica”.

EI: ¿Entonces por qué se casó por la Iglesia?

ADLE: “Porque uno hace tonterías por amor. Dos veces me casé por la iglesia con ‘Analu’, la primera vez en Cartagena y la segunda renovamos votos en Italia”.

EI: Pero también bautizó a sus hijos…

ADLE: “Claro, por amor también. Mi mujer es católica practicante, lo hice por ella, le hacía mucha ilusión”.

EI: Pero su matrimonio eclesiástico podría ser anulado…

ADLE: “Le advertí a los sacerdotes sobre mi condición de ateo, antes de casarme, por tanto, no creo que se pueda alegar una nulidad: jamás mentí. En todo caso, si hay una falla, esta es atribuible a los sacerdotes, en consecuencia no me pueden anular el matrimonio.  Ahí está mi defensa”.

Junto a sus hijos y su esposa, está radicado en Miami por temas de seguridad. Sostiene que no quiere que sus pequeños crezcan en un ambiente de escoltas, amenazas  y carros blindados.

Asegura que ha sabido de infinidad de planes para asesinarlo, incluido el de una bomba que fue enviada a su oficina. “Tengo muchos problemas de seguridad, no solo por mi trabajo, sino por mi posición política, por mi oposición a las Farc, a la izquierda radical colombiana”, cuenta.

Si no fuera por su seguridad, De La Espriella viviría en Barranquilla, su ciudad favorita de Colombia, de la cual se considera un hijo adoptivo.

Si hay algo de lo que se enorgullece es de su ascendencia italiana. Se describe a sí mismo como un “costeño del Mediterráneo”, ama las pastas, tiene casa en ese país, habla el idioma y su primer y reciente disco está titulado ‘De mi alma italiana’.

EI: ¿Siente que nació en el país equivocado?

ADLE: “No, yo soy colombiano a mucho honor. Pero Italia está en mi sangre también, no es un parapeto mío. Los que me critican por enaltecer mi ascendencia son los mismos que siendo, por ejemplo, de Boyacá son fanáticos del Barcelona. A mí me pueden gustar  Italia y sus maravillas porque soy italiano con todas la de la ley, hay coherencia en eso. Mi concepto de la vida, de la estética, del arte, la gastronomía eso es muy italiano. Yo soy un colombo-italiano que adora a ambos países”.

De La Espriella, acostumbrado a librar batallas, sea en los estrados o en las redes sociales, asegura que se quita la armadura en la puerta de su casa.

“No soy un tipo conflictivo. Con mi mujer nunca discuto, con mis hijos soy el padre consentidor y ‘recochero’. En realidad soy un bacán”, afirma.

Cuenta que sus amistades, la mayoría artistas, también forman parte importante de su vida.

“Soy el mejor amigo, pero también el mejor enemigo. Tengo una libreta roja en la que tengo apuntados los nombres de mis enemigos y un plan para darles su merecido. La lista es larga y tiene varios chulitos. Y qué bueno que los tengo, porque uno también se debe a sus enemigos, ellos le dan cierta vitalidad a uno. Pobre de aquel que no tiene enemigos”.

El artista

Un escenario reciente en el que se la ha visto no ha sido en un estrado. El año pasado, cuando estaba al borde los 40, decidió cumplir su sueño de ser cantante, por lo que produjo su propio disco: ‘De mi alma italiana’.

Su tercer sencillo, ‘A mi manera’, suma más de dos millones de reproducciones en Youtube, por parte de seguidores que quieren escucharlo cantar y de detractores que buscan más motivos para criticarlo.

EI: ¿Cómo le va en su faceta como cantante?

ADLE: “Fantástico, porque me estoy divirtiendo. No grabé un disco para venderlo por millones, ni para ganarme un Grammy. Es un pasatiempo que he tenido toda mi vida, soy muy musical desde que nací. La música es el salvavidas del mundo. Ahora resulta que ando por ahí y ya no me preguntan sobre los procesos, sino sobre los temas musicales que interpreto”.

En la producción audiovisual del último tema, una adaptación de la célebre creación de Frank Sinatra, De La Espriella muestra un poco de su vida, esa que ha transcurrido ‘a su manera’.

En el video muestra su propio avión, su yate y hasta a su chofer y fue grabado entre Italia y Estados Unidos.

“Muchos de mis detractores dicen: ‘es que él muestra todo’. Pero hace año y medio yo ni siquiera tenía cuenta de Instagram, hasta que Daniel Coronell escribió un artículo diciendo que yo tenía un avión y tal.

No se trata de un lujo, sino de un medio de transporte para poder hacer mi trabajo, no podría movilizarme y hacer todo lo que tengo que hacer de no ser así.

Coronell publicó esa columna llena de mala fe como todo lo de ese sujeto, para poner en duda el origen de mi patrimonio, entonces yo dije: ‘si quieren ver cómo vivo y tanto les preocupa, voy a darles algo, aunque sea el 10 por ciento’. Yo no tengo nada que esconder, todo lo que tengo es fruto de mi trabajo honesto. Lamentablemente este es un país complicado: Colombia es la capital mundial de la envidia y la intriga, y el peor enemigo es el éxito”.

EI: ¿Cuándo será el lanzamiento de su línea de ropa y accesorios?

ADLE: “Estoy trabajando en eso, justamente la próxima semana viajo a Italia de vacaciones con mi familia, y aprovecharé para reunirme con los socios del proyecto. La idea es hacer todo a mano en Italia e importarlo a Colombia”.

EI: ¿Después de eso que?

ADLE: “Hay dos tragedias en la vida: una es no alcanzar los sueños y la otra es alcanzarlos. Ya yo he conseguido todo lo que me he propuesto, lo único que me preocupa ahora es que mis hijos hagan realidad los suyos”.

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