“Mi obsesión es cumplir lo que prometí”

Rafael Martínez atendió a EL INFORMADOR en su despacho, una amplia oficina ubicada en el segundo piso de la Alcaldía.

Especiales 60 años
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Se le ve en su programa ‘Un domingo con Rafa’, en las Se le ve en su programa ‘Un domingo con Rafa’, en las publicaciones de periódicos, noticieros y en fotos en redes sociales. ¿Pero quién es realmente el hombre que dirige los destinos de la ciudad? Aquí se lo contamos.

Por: Daniela A. García Gómez
Redacción EL INFORMADOR
Fotos: Edgar Fuentes

En octubre de 2015 ganó las elecciones a la Alcaldía de Santa Marta con 91.294 votos. Era el abanderado del burgomaestre saliente, Carlos Caicedo Omar. Su candidatura se hizo por medio de firmas, con el movimiento Fuerza Ciudadana, que contaba con el apoyo de la Alianza Verde.

Rafael Alejandro Martínez tiene 44 años, nació en el corregimiento Pedregoza, del municipio Guamal, en el seno de una familia humilde. En su niñez emigró junto con su madre a Caracas, Venezuela; pero siendo un adolescente regresó a Santa Marta, donde echó raíces.

Se describe a sí mismo como un “alma libre”. Por eso se independizó desde muy joven, a los 15 años, cuando decidió salir a trabajar para conseguir sus propios ingresos, aún en contra de su familia, que le insistía en que se dedicara únicamente al estudio.

En busca de esa independencia llegó a trabajar en las noches como ‘paraguayo’, como se le conocía a quienes hacían turnos en el puerto, y en el día como cobrador en buses. En ese trajinar descubrió que la vida no era nada fácil y en momentos de dificultad le tocó pernoctar durante 15 días en el Polideportivo.

“Viví de pieza en pieza, por eso me conozco los barrios de Santa Marta. Viví en Los Almendros, Pescaíto, El Pando, El Reposo”, cuenta Martínez entre risas, sentado en el sillón negro de su despacho, una oficina amplia en el segundo piso del edificio donde funciona la Alcaldía.

Gracias a una beca estudió Administración de empresas en la Universidad del Magdalena, Unimagdalena. Allí fue dirigente estudiantil y mas tarde coordinador académico y decano de la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas.

Después de trabajar en Unimagdalena se desempeñó durante tres años como Jefe del Departamento de Servicios Generales de la Universidad del Atlántico, cargo al que llegó por concurso de méritos.

Para las elecciones locales de 2011, Martínez fue el jefe de campaña de la candidatura de Caicedo y, ganada la Alcaldía, hizo parte del equipo de empalme y luego del Gobierno.

EL INFORMADOR (EI): ¿Más allá de ser el alcalde, quién es Rafael Martínez?

Rafael Martínez (RM): “Soy un samario adoptado. Nací en un pueblo del Magdalena que se llama Guamal, en el corregimiento Pedregoza. De niño me fui un tiempo con mi mamá a Venezuela. Luego volví a terminar mi bachillerato y desde entonces me quedé en Santa Marta”.

EI: ¿Cuánto tiempo vivió en Venezuela?

RM: “En Venezuela estuve cerca de seis años, en Caracas, en El Junquito, luego regresé a Santa Marta”.

EI: Y en Santa Marta echó raíces…

RM: “Me regresé a vivir con una tía y luego de un tiempo me independicé. He hecho mi historia en Santa Marta: Aquí estudié, he tenido a mis hijos y he hecho mi carrera política. Aquí eché raíces, tengo a mis amigos y a mi familia”.

EI: ¿Se siente samario?

RM: “Completamente”.

EI: ¿Cómo se inició en la política?

RM: “Mi carrera política inició desde el bachillerato -cuando estudiaba de noche en el Instituto Magdalena- participando en luchas estudiantiles. En ese momento batallaba por las tarifas diferenciales en los pasajes. Luego fui conociendo a personas con vinculación o militancia con grupos alzados en armas, esas relaciones poco a poco me fueron llevando a más activismo, a mas liderazgo, hasta terminar en una organización que se desmovilizó, que fue la Corriente de Renovación Socialista”.

EI: También lideró procesos en la universidad…

RM: “Luego de la desmovilización de la que hice parte, seguí  liderando procesos al interior de la universidad –del Magdalena- en varios cargos. Fui presidente del Consejo Estudiantil de Administración de Empresas y presidente de la Federación de Estudiantes. Luego salí y me fui a trabajar al sector privado”.

EI: Pero volvió a la universidad…

RM: “Por la dinámica de cambio y transformación que vivió la universidad volví y me tocó ejercer cierto liderazgo, no  solo en el proceso de estructuración interna, sino cuando sectores externos quisieron volver a entrar a la universidad después que ya estaba recuperada, dimos una respuesta política, el movimiento al que yo pertenecía, que se llamaba Fuerza Ciudadana, ya existía”.

EI: También se lanzó al Concejo de Santa Marta…

RM: “Fui candidato al concejo, pero no lo logré. Volví al sector público como funcionario de la Universidad del Atlántico, pero siempre venía –a Santa Marta- porque seguía teniendo amigos acá. En ese momento vine a acompañar a Carlos Caicedo en su proceso de inicio de campaña a la Alcaldía, ocupé un lugar en la coordinación de campaña, luego coordiné la comisión de empalme y después ocupé varios cargos públicos en su gobierno. Luego renuncié para liderar la campaña de ‘Por qué Santa Marta está cambiando’, terminé de candidato, gané y aquí estamos”.

EI: ¿Qué cargos ocupó en la administración anterior?

RM: “Entré como director de Tránsito, luego fui secretario de Gobierno encargado, estuve encargado de la Secretaría de Educación unos meses, estuve en el entonces Dadma y cerré como secretario de Gobierno”.

EI: ¿Qué ha ganado Santa Marta con usted en la alcaldía?

RM: “La consolidación de un proceso de transformación y cambios, la confirmación de que cuando los alcaldes tienen voluntad política y decisión de poner el aparato y el servicio público para los intereses de la mayoría lo pueden hacer, eso hemos hecho en este periodo. Hemos gobernado con apego a los principios de un gobierno ciudadano, es decir, el gobierno está dirigido por personas comunes y corrientes que llegan por diferentes razones, pero no por cuotas de poder, ni por parcelación de la Alcaldía, ni por transacción de la gobernabilidad, ni por pago a financiación de campaña”.

EI: ¿Hasta ahora de qué se enorgullece de su gestión?

RM: “Yo valoro toda mi gestión, mi deseo es cumplir completo el plan de desarrollo que prometí. Cada proyecto es un nuevo amor, que empieza desde el proyecto y se termina cuando  se entrega. Los Juegos Bolivarianos son uno, los colegios son otro, también los parques, son como capítulos de un libro que uno va leyendo y que se cerrará cuando ya entregue todo. La idea es ver la satisfacción del deber cumplido, la satisfacción de ver obras que le están sirviendo a la ciudad. Ahora estamos iniciando un conjunto de obras, por ejemplo, la construcción de tres megacolegios, y cortaremos la cinta antes de irnos. Así cerraremos este proceso, esa es la dinámica de la administración pública”.

EI: ¿Qué tiene pendiente?

RM: “Hay muchos temas por materializar, entregar el Sistema Estratégico de Transporte Público, la solución al problema del agua, la recuperación del Centro Histórico, el mejoramiento de la malla vial, hacer más parques, arreglar el malecón de la Bahía, entregar obras que todavía están en proceso… Son varios los pendientes, pero hasta ahora estoy satisfecho con lo que hemos hecho. No somos perfectos, no somos infalibles, pero por nosotros hablan nuestras obras y nuestros hechos”.

EI: ¿Qué es lo que más le llena de su trabajo?

RM: “Lo que más contento me tiene es el reconocimiento de mucha gente. No deja de haber opositores, no deja de haber quien no está de acuerdo, pero son solo chillidos”.

EI: ¿Cómo hace para manejar la crítica?

RM: “¿Cuál crítica? A mí lo que me llama mucho la atención de la gente es que el respaldo le dura lo que le dura el contrato”.

EI: ¿Le molesta la deslealtad?

RM: “Yo no pierdo ni un segundo de sueño por los que no gustan de mí.  Mientras ellos se atormentan, yo soy feliz haciendo lo que me toca, para lo que me eligieron. Arriba hay un Dios que para abajo ve y a cada uno le da lo que merece”.

EI: Entonces cree en Dios…

RM: “Creo en Dios”.

EI: ¿Y qué le pide?

RM: “Mucha sabiduría y capacidad de trabajo, salud  y que entrelace todas esas oraciones  que hacen los ciudadanos por mí y por la ciudad para que todo salga bien. Que me dé entendimiento y me llene de fuerza para enfrentar los momentos de dificultad que siempre hay en estos cargos. Sobre todo que me lleve a cumplir lo que he prometido, mi obsesión es cumplir lo que prometí, porque las personas como yo lo que tenemos es la palabra”.

EI: ¿Simpatiza con alguna religión?

RM: “Yo asisto a una iglesia cristiana. Más que fanático o practicante de una religión, tengo una relación muy especial con Dios. Voy  a culto, escucho la palabra, oro y tengo mis momentos de encuentro con Dios. Esos son mis momentos de paz y tranquilidad”.

EI: ¿Qué hace en sus tiempos libres?

RM: “Los domingos voy a culto, aunque no todos, porque también practico deportes, hago rutas largas en bicicleta”.

EI: ¿Cuando sale en bicicleta cuáles suelen ser sus destinos?

RM: “Escojo rutas largas hacia el parque Tayrona, hacia Barranquilla, Aracataca o Minca arriba”.

EI: ¿Cuál es su lugar preferido de Santa Marta?

RM: “Me gustan mucho varias playas del parque Tayrona, me gusta también la Sierra Nevada. Yo no me caso con una sola opción, porque todas las disfruto. Para descansar un fin de semana no cambio una eco cabaña en Minca, para relajarme con los niños voy a la playa”.

EI: ¿Cuántos hijos tiene?

RM: “Tres y estoy esperando al cuarto”.

EI: ¿Niño o niña?

RM: “Niña, Ana Lucía. Ya tiene nombre”.

EI: ¿Cómo hace para atender el distrito y la familia?

RM: “Mis hijos son unos de los sacrificados con esta labor. Normalmente trato de pasar con ellos los fines de semana y entre semana almorzar con ellos. Todos los días los llamo y trato de pasar a verlos, porque soy separado de mi primer matrimonio. Son Alejandro, de 13; Esteban, de 7; e Isabela, de 5. Con mi esposa, Diana, que está embarazada, llegará Ana Lucía en mes y medio a más tardar”.

EI: ¿Usted prácticamente está recién casado, tuvo tiempo para la luna de miel?

RM: “No hemos tenido luna de miel, la misma noche del matrimonio hubo un hecho lamentable en Santa Marta, el asesinato de un turista. Después el trabajo no permitió, luego vino el embarazo, entonces la luna de miel la tenemos aplazada. Lo más importante es que nuestra relación fluye y hay entendimiento, sobre todo porque Diana ha logrado mantener su agenda, sus estudios y poco interés tiene en estos temas de la alcaldía, eso me parece bien, porque cada uno tiene que jugar su rol”.

EI: ¿Después de la alcaldía qué?

RM: “Espero seguir estudiando y tratar de dedicarme a montar una actividad privada, propia, que me genere menos dependencia del sueldo público, porque hoy soy asalariado”.

EI: Usted vivió en Venezuela y ahora como alcalde  le ha tocado atender la migración masiva de venezolanos a la ciudad. ¿Personalmente cómo afronta esa situación?

RM: “La migración que en algún momento fue de aquí para allá, ahora es de allá para acá. Mi mamá y varias personas de mi pueblo terminaron en Venezuela, cuando allá había oportunidades por el boom del petróleo.  Ahora esas personas están retornando, mi mamá, por ejemplo, está ahora aquí en Santa Marta, incluso una hermana nacida allá, está aquí también. Ellas están aquí tratando de hacer sus vidas, a mi mamá la ayudo en la medida que puedo, mi hermana se la está luchando. Esas son las realidades que a uno le toca ver y vivir. La solución en el tema de los venezolanos no es levantarlos a palo y regresarlos, hay que entender que son dinámicas de los países que llevan a las personas a tomar decisiones de desarraigo y tener que irse  a aventurar”.

EI: ¿Y cómo alcalde?

RM: “Yo tengo responsabilidades como alcalde, por eso tengo que hacer operativos, incluso repatriar en acompañamiento de Migración Colombia a muchas personas, porque si no se hace nada, si hay condescendencia, se condena a nuestra propia gente a ser desplazada por la mano de obra ilegal o informal. En esto uno tiene que ser racional y no meter el corazón”.

“Los mamos me ponen aseguranzas y yo lo permito, respeto esa acción hacia mí, pero mis creencias son otras”.


Perfil profesional

Rafael Alejandro Martínez estudió Administración de empresas en la Universidad del Magdalena y, posteriormente, Administración Pública Territorial en la Escuela Superior de Administración Pública, Esap.

Es especialista en Administración de la Universidad Eafit, cursó una maestría en Negocios Internacionales y tiene siete diplomados.