Por qué le quitan la vida a choferes

Crónicas 60 años
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Aquí nadie habla ni nadie dice nada. Todo el mundo tiene temor.


“En verdad aquí hay un problema muy grave. La gente no coopera con la autoridad. A la hora de la hora, nadie vio nada, ni escuchó absolutamente nada”.

En una época en la que varios choferes habían sido asesinados en Santa Marta, algún autor, quien por seguridad prefirió mantener su nombre en reserva e identificarse como ‘Don Sabueso’, se dedicó a ir tras las autoridades en busca de respuestas.

En una crónica publicada por EL INFORMADOR el 5 de abril de 1974, el comunicador narra las conversaciones que tuvo con los entonces jefes de la Policía y el DAS, sobre los crímenes de los conductores.

“Taxi, taxi, pare por favor...”

El chófer tiene la intención de continuar su marcha, pero luego se detiene en seco.

“Arriba compañero”, grita un poco sonreído.

- Compa, ¿qué le pasa, por qué no quería parar?

- Hombre, cuadro, es que la vaina está muy jodida en esta ciudad. ¿Sabes por qué detuve la marcha? Es que cuando me dijiste que parara no te había reconocido. Cuando lo descubrí detuve la marcha...

...“Es que aquí la cosa está grave, ya no se le puede parar a cualquiera, tiene que ser una persona muy conocida”...

Estas palabras del chófer me llevaron a pensar muchas cosas. Las compaginaba con los últimos acontecimientos en Santa Marta: La muerte de algunos chóferes.

Y pensando y pensando, se me ocurrió indagar un poco, pero contando con la advertencia de muchos: no te metas con nadie. Simplemente mi deber como periodista me obliga a interrogar a las autoridades que considero son las encargadas de responder a muchos interrogantes. Yo quiero entrevistarlos; también hablaré con los chóferes, con los samarios y en fin, ellos serán quiénes digan lo que se quiere saber, pero que nadie dice por ese temor que es el que precisamente tiene nuestra ciudad convertida en un centro de terror, de chismes, de dimes que te diré y no sé qué.

Y así, nos dimos por ir inicialmente al F-2.

Llegamos a la Policía. Nos identificamos y comenzó nuestro “bombardeo” sin tapujos ni dada, con el teniente Luis Germán León.

Al entrar y salir de empleados y agentes del F-2 nos hacemos ver un poco recelosos. No queremos que se den cuenta de lo que deseamos saber.

Finalmente el teniente Luis Germán León queda conmigo y la secretaria.

- ¿Es de confianza?

- Si, puedes comenzar a preguntar, no hay problema.


“Es que aquí la cosa está grave, ya no se le puede parar a cualquiera, tiene que ser una persona muy conocida”.

Gliserio Terán

Todos callan

Mire, teniente, yo soy periodista y quiero saber en detalle lo que está pasando en Santa Marta con el asesinato de chóferes...

“Deseo ser sincero”, nos dice, “en verdad aquí hay un problema muy grave. Nadie dice nada, la gente no coopera con la autoridad, se indaga, pero le repito, a la hora de la hora, nadie vio nada, ni escuchó absolutamente nada. Sin embargo, se quejan, hablan, por las esquinas, comentan, sacan conjeturas. Con esto no vamos a ningún ‘Pereira’”.

-Vamos al grano, inquirimos nuevamente, ¿Qué se ha adelantado sobre la muerte de los choferes?

- Se han adelantado diligencias. Mas yo quiero ser franco, éstas han sido muy pobres...

- ¿Y qué hay del último chofer asesinado? ¿Por qué no aguantaron el vehículo cuando pasó por uno de los retenes?

- El destino a veces se empecina en ciertos. Ese día hubo una manifestación de María Eugenia en Ciénaga. Se envió un buen pie de fuerza, incluso al personal que iba a hacer turno en la troncal del Caribe. Cuando el personal regresó en la noche a la ciudad, se despacharon a varios agentes hacia la troncal. Precisamente ese grupo descubrió el cadáver de Pedroza...

- ¿Después qué?

- Bueno, el chofer tenía apenas unos minutos de haber sido asesinado. Yo creo que quienes lo hicieron alcanzaron a notar que llegaba la Policía y se fueron... Nosotros inmediatamente nos dispusimos a localizar el nombre del dueño del taxi y saber el número de la placa. Ya con este dato pasamos el informe a los retenes para que no se dejara pasar este vehículo. Claro, que mientras se traía el cadáver de la ciudad, se averiguaba el nombre del dueño del vehículo, los asesinos aprovecharon para salir de Santa Marta.

- ¿Y cómo es posible que no fueron detenidos en los retenes?

- Hombre, es que no todos los vehículos son detenidos. En los retenes se requisa a muchas personas, pero muchos vehículos pasan.

Aquí hicimos reflexionar un poco al teniente de la policía y también le comentamos:

Yo considero que todos los vehículos deben ser requisados, así sea de personas pudientes. Usted comprenderá que  cualquier día se puede utilizar al mismo conductor para que conduzca y le saca de la ciudad sin problema. Es cierto que estas requisas y solicitud de papeles de propiedad del carro va en pro de la seguridad del ciudadano.

- Pero volviendo a lo nuestro, teniente, ¿es cierto que antes de ser asesinado le habían visto en la Fuente Azul?

- Exacto. Media hora antes de haber sido acribillado fue visto en Fuente Azul, por eso le repito que cuando lo encontramos no hacía muchos minutos se había producido su muerte.

- Hablando a ‘quemaropa’, ¿A qué cree que se deben tantos casos?

- Yo tengo que decir que el samario es buena gente. Pero siempre hay descarriados, como sucede en todas partes del mundo. Hay choferes muy honestos, pero otro que tal vez por ganarse un poco más de dinero acepta negocios ilícitos. Tengo entendido que Gliserio Terán y Pedroza eran excelentes personas, pero también se sabe que otros conductores han estado metidos en asuntos turbios. Precisamente hace pocos días cogimos a un chofer transportando máquinas robadas.

- Como usted podrá ver –prosigue- algunos están metidos en negocios ilícitos, pero si los mismos chóferes honestos, responsables, padres de familia quieren que esta serie de hechos se acaben, deben colaborar con las autoridades. Es un deber no seguir tapando, ni aun a los compañeros que trafican, porque con esto se están poniendo también ‘la soga al cuello’ y están acabando con la vida de personas como Terán y Pedrozo, que no tenían absolutamente nada que ver  con hechos deshonestos.

- Se habla de una lista de 11 chóferes más…

- Esto sí que es una gran mentira, todo producto de personas irresponsables. No hay cartas ni nada al respecto, pueden ser personas subversivas que persiguen los fines que ya todos saben: crear el caos, sobre todo cuando se aproximan las elecciones...

El teniente Luis Germán Léon tiene que rendir un informe sobre 30 mil matas de marihuana incautadas en Gairaca, en la finca La Florida, y sobre el decomiso de un matute de 126 sacos de café y es llamado por sus superiores.

Vemos que por el momento no hay más nada que preguntar y decidimos seguir buscando más datos, más informes que lleven algo de luz.

Bien, amables lectores, fuimos atando cabos y cabos y casi sin darnos cuenta nos encontrábamos en las oficinas del DAS. El jefe, señor Rincón, no se encontraba. Decidimos darnos un paseo por la ciudad, y al cabo de media hora regresamos.

- Jefe, hemos hablando con el teniente León, nos ha proporcionado algunos informes, pero queremos más luz sobre el asesinato de algunos choferes en Santa Marta, le dijimos.

- Lamento mucho no poder informar nada. Quisiera hacerlo pero voy a salir, tengo un asunto pendiente.

El periodista no debe dejarse vencer por una contestación de esta índole. Debe insistir. Es necesario encontrar el ‘semáforo en verde’ y le insistimos.

Volvieron las negativas.

- Mi jefe, nosotros tenemos compromisos con nuestros lectores para este viernes. Si usted nos atiende otro día vamos a quedar mal en lo que hemos prometido. ¿Cómo ve usted la cuestión del asesinato de choferes?

- Oiga, yo quiero hacerle una aclaración, los choferes en Santa Marta, como todos los samarios, son gentes sanas, honestas; pero resulta que del interior han venido algunos elementos que han dañado a varios choferes. Quién sabe con qué artimañas los han convencido y éstos han participado en hechos ilícitos, o sea, fuera de la justicia.

Quiero creer, agregó, y casi que las investigaciones nos llevan a ese hecho, de que el chofer asesinado en los últimos días nada tenía que ver con ninguna mafia. Sólo hubo una confusión que desgraciadamente le costó la vida.

- Las autoridades han tomado todas las medidas para que no se siga repitiendo, tenemos algunas pistas, muy vagas, pero ahora es imposible dar datos concretos, dijo. En realidad ni la misma gente de Santa Marta sabe de las medidas secretas que se han tomado para garantizar, no solo la vida de los choferes que se sienten preocupados, sino de la ciudadanía en general. Hemos estado

en permanentes reuniones con la Policía, el F-2, el Ejército y el Gobierno. Así es que por ello puede haber absoluta tranquilidad, y, amigo ‘sabueso’, perdone pero me están esperando y no puedo seguir con este diálogo, terminó diciendo el Jefe  del DAS.

Nos tocó despedirnos. Tratamos de hablar o interrogar a varios choferes, pero todos nos sacaban, como se dice popularmente, ‘el cuerpo’, porque como decía inicialmente el teniente Luis Germán León, “aquí nadie habla, nadie ve nada”, solo son chismes y más chismes que a la larga están creando el actual estado de cosas.

El periodista Marceliano Polo Restrepo, dijo a nuestro reportero:

“Lo cierto es que resulta muy extraña esta vendetta que ha surgido contra un gremio de servidores del público como son los choferes de Santa Marta. Parece que en el fondo de todo esto hay una mafia que se les ha enfrentado. Esto puede suceder, pero lo grave es que no hay autoridad capaz de detener esta ola de crímenes que aún están impunes. Si Santa Marta continúa con esta tónica de ‘oeste’ y de ‘sálvese quien pueda’, bien vale la pena emigrar de esta hermosa tierra que es hoy  tierra de nadie en manos de los hampones y asesinos”.

En todo caso, hemos tratado de llevar las versiones de los choferes, de las autoridades que investigan. La que ellos no han dicho lo hemos comunicado a nuestros lectores. Nada tenemos que ver con estos asuntos, pero queremos que ustedes se formen una idea del porqué le quitan la vida a los choferes en Santa Marta. Y punto.


“Resulta muy extraña esta vendetta que ha surgido contra un gremio de servidores del público como son los choferes de Santa Marta”.

Robinson Pedrozo